
En Peña de Hierro, cerca del nacimiento del río Tinto, un equipo asociado a la NASA y al Centro de Astrobiología de España probó cómo perforar el subsuelo, analizar muestras y buscar señales de vida con instrumentos robóticos. La campaña MARTE no encontró evidencia de vida en Marte: puso a prueba, en un entorno terrestre con minerales y condiciones químicas de interés planetario, métodos para investigar el subsuelo.
El experimento de perforación de 2005 simuló durante 30 días una misión robótica. El taladro llegó a 6 metros y obtuvo 21 núcleos de roca. En 12 de las 15 muestras examinadas con un instrumento de detección molecular se registraron biosignaturas. El resultado correspondió a muestras de Río Tinto, no a una detección en el planeta rojo.
MARTE probó un taladro autónomo y análisis de muestras en Peña de Hierro
El proyecto, desarrollado entre 2003 y 2006 por NASA Ames Research Center y el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), eligió Peña de Hierro, en Huelva, por sus depósitos de sulfuros y sus productos de oxidación, que comparten algunos minerales de hierro y azufre con zonas de Marte. El interés estaba en ensayar una búsqueda de vida bajo la superficie, donde el agua líquida podría ser más estable que en el suelo expuesto del planeta.
En el artículo “The 2005 MARTE Robotic Drilling Experiment in Río Tinto, Spain: Objectives, Approach, and Results of a Simulated Mission to Search for Life in the Martian Subsurface”, publicado en la revista Astrobiology en 2008, Carol R. Stoker y sus coautores describieron el ensayo. La plataforma utilizó un taladro autónomo de extracción de núcleos, sin fluidos de perforación, instalado sobre una réplica de módulo de aterrizaje. El sistema capturó imágenes de contexto y microscópicas, espectros de luz visible e infrarrojo cercano y, en las paredes del pozo, imágenes panorámicas y espectros Raman.
La cadena de trabajo también incluyó el análisis de muestras completas mediante un ensayo de bioluminiscencia y de secciones trituradas con SOLID2, un instrumento basado en matrices de anticuerpos. Dos equipos científicos ubicados a distancia interpretaron los datos de los sensores y eligieron qué partes de los núcleos analizar. Así, el ensayo evaluó no solo la perforación, sino también el traspaso de datos e interpretación científica en una operación robótica.
La acidez y los sulfuros hacen del río un análogo parcial
Río Tinto resulta útil porque su química permite estudiar microorganismos que obtienen energía de minerales, incluidos compuestos de hierro y azufre, en un ambiente muy ácido y rico en metales. La revisión “Río Tinto: A Geochemical and Mineralogical Terrestrial Analogue of Mars”, publicada en Life en 2014 por Ricardo Amils, David Fernández-Remolar y el equipo IPBSL, resume investigaciones según las cuales el ciclo del hierro y el azufre contribuye tanto a las condiciones extremas de la cuenca como a la actividad microbiana.
Ese contexto geológico también importa para entender la comparación: la revisión plantea que las condiciones ácidas no se explican simplemente por los miles de años de minería, sino por un sistema subterráneo activo asociado a los sulfuros masivos de la Faja Pirítica Ibérica. La semejanza con Marte es mineralógica y geoquímica, no una equivalencia completa entre ambos lugares.
La NASA y el Centro de Astrobiología realizaron después otras pruebas en la zona. En 2015, un equipo de NASA Ames, la empresa Honeybee Robotics y el centro español ensayó dentro del proyecto LMAP un taladro computarizado de 35 pulgadas, un brazo robótico y el detector SOLID. La prueba buscaba evaluar el recorrido de la muestra desde la perforación hasta el instrumento, bajo condiciones de terreno ácido y pobre en materia orgánica.
Las pruebas terrestres no demuestran que haya vida en Marte
Los resultados de MARTE indican que la perforación robótica y el análisis de muestras del subsuelo fueron técnicamente posibles en el lugar ensayado. La detección de biosignaturas en 12 de 15 muestras por SOLID2 aporta información sobre el desempeño del método y sobre el entorno terrestre estudiado; no permite afirmar que existan organismos marcianos ni que una señal similar en Marte tenga necesariamente origen biológico.
La diferencia entre ambos planetas limita la extrapolación: Río Tinto tiene agua líquida superficial y comunidades microbianas conocidas, mientras que la búsqueda marciana debe operar con condiciones ambientales y muestras distintas. El ensayo probó equipos y procedimientos en un análogo accesible, no reprodujo íntegramente el ambiente de Marte.












