
Bajo el norte de la península de Yucatán, México, yace una estructura de impacto de unos 180 kilómetros de diámetro, sepultada bajo cientos de metros y, en algunos sectores, cerca de un kilómetro de sedimentos. Su identificación combinó señales geofísicas, muestras de perforaciones petroleras y minerales deformados por un choque extremo. La evidencia acumulada vincula el cráter de Chicxulub con el impacto ocurrido hace unos 66 millones de años, al final del Cretácico, asociado a una de las mayores extinciones de la historia de la Tierra.
Las anomalías gravitacionales y magnéticas revelaron la estructura enterrada
La forma de Chicxulub no se reconoció primero como un borde visible, sino como un patrón de anomalías en los campos gravitacional y magnético. Datos obtenidos durante trabajos de exploración geofísica y perforaciones petroleras apuntaban a una estructura circular bajo la península. Los pozos habían encontrado rocas ígneas y brechas, materiales que en un comienzo se interpretaron como señales de actividad volcánica.
En 1991, Alan R. Hildebrand, Glen T. Penfield, David A. Kring y otros investigadores publicaron en la revista científica Geology el estudio “Chicxulub crater: a possible Cretaceous/Tertiary boundary impact crater on the Yucatan Peninsula, Mexico”. El equipo integró la geometría sugerida por las anomalías geofísicas con información de pozos y muestras de roca. Su estimación fue una estructura de 180 kilómetros de diámetro; el artículo planteó entonces que podía ser un cráter de impacto, no que la identificación estuviera cerrada por una sola medición.
La evidencia decisiva en las muestras incluyó brechas —rocas formadas por fragmentos unidos entre sí—, vidrio y minerales con señales de metamorfismo de choque. El cuarzo “chocado” presenta deformaciones planas dentro de sus cristales, producidas por presiones extremas; ese patrón es característico de impactos y no de procesos geológicos ordinarios. En el pozo Yucatán-6, muestras recuperadas a unos 1,2 y 1,3 kilómetros de profundidad contenían brecha y roca fundida de impacto.
La estructura se conoce como un cráter de anillo de picos: en impactos gigantes, el levantamiento central de roca colapsa y forma un anillo dentro de la cuenca. El cráter permanece oculto bajo sedimentos, aunque el relieve del subsuelo y la circulación de aguas subterráneas dejaron señales indirectas en superficie. Entre ellas, un arco de cenotes asociado a la forma enterrada; no es un borde expuesto de roca, sino una expresión de cómo la estructura influye en el flujo del agua y la disolución de la caliza.
Minerales, eyecciones y datación enlazan Chicxulub con el límite K-Pg
La relación con la extinción se construyó comparando las rocas del cráter con materiales encontrados en estratos del límite entre los periodos Cretácico y Paleógeno, conocido como límite K-Pg. En 1992, Virgil L. Sharpton y coautores publicaron en Nature resultados de muestras de núcleos: describieron fragmentos de brecha chocada semejantes a los hallados en depósitos de eyección del límite y concentraciones de iridio de hasta 13,5 partes por mil millones en las rocas fundidas de Chicxulub. También reportaron similitudes químicas entre esas rocas y las pequeñas esferas de vidrio asociadas a impactos encontradas en sedimentos de la época.
La coincidencia temporal recibió una prueba de alta precisión con la datación radiométrica. Paul R. Renne y un equipo internacional publicaron en Science, en 2013, un análisis con el método argón-40/argón-39. Sus resultados establecieron que el impacto de Chicxulub y las extinciones asociadas al límite K-Pg ocurrieron dentro de un margen de 32.000 años. La investigación también estimó que la perturbación del ciclo del carbono atmosférico duró probablemente menos de 5.000 años; ese resultado acota un proceso ambiental, no mide por sí mismo cuánto tardó cada ecosistema en recuperarse.
Una síntesis publicada en Science en 2010 por Peter Schulte y decenas de coautores comparó registros estratigráficos globales. El trabajo destacó que una capa de eyección vinculada químicamente con Chicxulub aparece en el límite K-Pg y que su coincidencia con el comienzo de las extinciones respalda que el impacto fue el desencadenante principal. El episodio ocurrió mientras también había volcanismo intenso en las Traps del Decán, en India; esa simultaneidad forma parte del contexto científico, pero no elimina la evidencia que conecta Chicxulub con la capa global de materiales expulsados y el cambio abrupto registrado en los fósiles.
El diámetro se expresa habitualmente como una estimación cercana a 180 kilómetros, aunque algunas publicaciones describen la estructura en torno a 200 kilómetros. La diferencia refleja, en parte, cómo se delimitan sus rasgos enterrados a partir de datos geofísicos. La relación con la extinción, en cambio, no depende solo de la forma circular: se apoya en la combinación de rocas chocadas, eyecciones distribuidas globalmente y edades que sitúan el impacto en el límite K-Pg.
REDIMIN Responde
¿Qué tamaño tiene la estructura de impacto bajo la península de Yucatán?
La estructura de impacto bajo la península de Yucatán tiene un diámetro estimado de unos 180 kilómetros.
¿Cómo se identificó el cráter de Chicxulub?
El cráter de Chicxulub se identificó mediante señales geofísicas, muestras de perforaciones petroleras y minerales deformados por un choque extremo.
¿Qué tipo de rocas se encontraron en el pozo Yucatán-6?
En el pozo Yucatán-6 se encontraron brecha y roca fundida de impacto a profundidades de 1,2 y 1,3 kilómetros.
¿Qué relación tiene el cráter de Chicxulub con la extinción masiva al final del Cretácico?
El cráter de Chicxulub está vinculado a la extinción masiva al final del Cretácico debido a la coincidencia temporal y química entre las rocas del cráter y los materiales del límite K-Pg, incluyendo concentraciones de iridio y esferas de vidrio asociadas a impactos.
¿Qué método se utilizó para datar el impacto de Chicxulub y qué resultados arrojó?
Se utilizó el método de datación radiométrica argón-40/argón-39, estableciendo que el impacto de Chicxulub y las extinciones asociadas al límite K-Pg ocurrieron dentro de un margen de 32.000 años.












