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El pozo de 12.262 metros que perforó la Tierra y no llegó al manto

En la península de Kola, una perforación científica avanzó hacia una frontera que nadie había observado directamente.

El pozo de 12.262 metros que perforó la Tierra y no llegó al manto

El pozo SG-3 de la península de Kola alcanzó 12.262 metros de profundidad, pero no llegó al manto terrestre. La perforación soviética buscaba estudiar directamente la corteza continental y contrastar con rocas reales las interpretaciones geofísicas sobre sus capas y límites. Sus muestras, sin embargo, mostraron que algunas de esas fronteras no eran lo que se había supuesto.

La diferencia clave es que el proyecto no apuntaba a atravesar toda la corteza. Una de sus metas era investigar una discontinuidad sísmica interpretada como el paso de rocas graníticas a basálticas; el límite entre corteza y manto —la discontinuidad de Mohorovičić o Moho— se encuentra a mayor profundidad. En el sitio de Kola, el hoyo atravesó sucesivamente rocas proterozoicas y parte del basamento arqueano, sin alcanzar ese límite.

La perforación de Kola buscaba comprobar una frontera sísmica

El proyecto comenzó en 1970 en el Escudo Báltico, una antigua región de rocas cristalinas del noroeste de la entonces Unión Soviética. A diferencia de un pozo de producción, SG-3 fue concebido como una perforación científica: obtener testigos de roca y mediciones de profundidad para estudiar la composición y las propiedades de la corteza. La ubicación también estaba en el distrito cuprífero y niquelífero de Pechenga, aunque el objetivo central era geológico, no explotar un yacimiento.

Los resultados se publicaron en trabajos del equipo soviético y en informes técnicos. Entre las referencias principales está el informe sobre SG-3 difundido en inglés por el Servicio Geológico de Estados Unidos en 1986, que resumió investigaciones hasta los 11.600 metros; el libro editado por Yevgeny Kozlovsky, The Superdeep Well of the Kola Peninsula, apareció en 1987. Más tarde, la geofísica rusa N. I. Pavlenkova examinó el pozo y los límites sísmicos en un artículo publicado en Terra Nova en enero de 1992.

La comparación de testigos, registros geofísicos y datos sísmicos permitió describir una secuencia distinta de la imagen simplificada que guiaba parte de la investigación: los primeros 7 kilómetros atravesaron rocas proterozoicas de la estructura de Pechenga y los siguientes cerca de 5 kilómetros, rocas del basamento arqueano. En lugar de confirmar una transición nítida de granito a basalto en la profundidad esperada, los investigadores hallaron rocas graníticas que continuaban hacia abajo.

Las muestras revelaron fracturas, agua y rocas más calientes de lo previsto

El informe geológico del USGS describió zonas fracturadas, trituradas y alteradas por fluidos a profundidades varias veces mayores que las previstas. También registró agua en las rocas metamórficas y mineralización; en el complejo de Pechenga identificó mineral de cobre y níquel de ley comercial entre 1.665 y 1.830 metros. Ese intervalo no convierte el pozo en una operación minera: sus datos proceden de una investigación de la corteza y el informe sitúa esos minerales a profundidades no planteadas para una extracción convencional.

La temperatura fue otro límite práctico. En una investigación geotérmica posterior, Yuri A. Popov, Sergei L. Pevzner, Vyacheslav P. Pimenov y Raisa A. Romushkevich analizaron datos térmicos de SG-3 publicados en Tectonophysics en 1999. Para calcular el flujo de calor emplearon mediciones de conductividad térmica de más de 8.000 muestras de testigos; bajo los 4.000 metros, las rocas examinadas mostraron anisotropía térmica significativa, entre 1,17 y 2,10. Sus resultados ayudan a caracterizar las condiciones térmicas profundas, que dificultaban prolongar la perforación.

SG-3 se detuvo en 1992, sin alcanzar el manto

El trabajo terminó en 1992, después de que el pozo avanzara solo 262 metros entre 1984 y 1992. La investigación histórica de Charlotte Wrigley, publicada en 2023 en Environment and Planning D: Society and Space, describe tanto las dificultades técnicas —incluidos problemas de curvatura y maniobras para recuperar equipos— como la pérdida de financiamiento durante la desintegración de la Unión Soviética. Las temperaturas superiores a las esperadas dificultaban seguir perforando; las fuentes no respaldan reducir el cierre a una sola causa.

El récord de profundidad no equivale a haber llegado al interior profundo del planeta. SG-3 obtuvo muestras y mediciones directas hasta 12.262 metros de profundidad en la corteza, pero dejó sin perforar la frontera corteza-manto. Su aporte fue más acotado y concreto: mostrar, mediante testigos y mediciones, que la corteza continental profunda contenía rocas fracturadas, fluidos y propiedades térmicas que las estimaciones anteriores no habían anticipado con precisión.

REDIMIN Responde

¿Cuál fue la profundidad alcanzada por el pozo SG-3 en la península de Kola?

El pozo SG-3 alcanzó una profundidad de 12.262 metros.

¿Cuál era el objetivo principal de la perforación del pozo SG-3?

El objetivo principal era estudiar directamente la corteza continental y contrastar las interpretaciones geofísicas con rocas reales, no atravesar toda la corteza.

¿Qué hallazgos inesperados se encontraron en las muestras del pozo SG-3?

Las muestras revelaron fracturas, agua y rocas más calientes de lo previsto, además de mineralización de cobre y níquel a profundidades no planteadas para extracción convencional.

¿Por qué se detuvo la perforación del pozo SG-3 en 1992?

La perforación se detuvo debido a dificultades técnicas, problemas de financiamiento tras la desintegración de la Unión Soviética y temperaturas superiores a las esperadas que dificultaban seguir perforando.

¿Qué contribución hizo el pozo SG-3 al conocimiento de la corteza continental?

El pozo SG-3 mostró que la corteza continental profunda contenía rocas fracturadas, fluidos y propiedades térmicas que las estimaciones anteriores no habían anticipado con precisión.