
Un dolor de cabeza acompañado de náuseas o mareo después de subir a una faena sobre 2.500 metros puede ser mal agudo de montaña, no solo cansancio del turno. La altitud por sí sola no confirma el diagnóstico: importan el ascenso reciente, los síntomas y la evaluación clínica. Pero reconocer señales de alarma a tiempo puede cambiar la respuesta en terreno.
Sobre 2.500 metros, el ascenso puede superar la adaptación inicial
En altura disminuye la presión atmosférica y, con ella, la presión parcial de oxígeno que llega a los pulmones en cada respiración. No cambia la proporción de oxígeno del aire; cambia la presión que facilita su paso al organismo. El cuerpo responde aumentando la ventilación y ajustando la circulación. Parte de esa aclimatación ocurre durante los primeros 3 a 5 días, aunque la adaptación continúa durante semanas o meses.
El riesgo de enfermedad aguda aumenta para personas no aclimatadas que ascienden sobre 2.500 metros, aunque algunas pueden presentar síntomas a menor altura. La fatiga aislada no basta para identificar mal agudo de montaña: el patrón habitual incluye dolor de cabeza junto con uno o más síntomas como náuseas, pérdida del apetito, mareo o cansancio. Puede comenzar entre 2 y 12 horas después de llegar o subir a mayor altura, a menudo durante la primera noche.
Estas recomendaciones clínicas no convierten cada turno sobre 3.000 metros en un caso de enfermedad de altura. El contexto laboral también importa: cuánto subió la persona, dónde duerme, cuánto tiempo pasó desde su última exposición y si hay otras causas posibles, como deshidratación, agotamiento, hipoglucemia o exposición a monóxido de carbono. Las guías advierten que los síntomas son inespecíficos y que no existe un examen físico o de laboratorio característico para confirmar el mal agudo de montaña.
Confusión, pérdida de coordinación o falta de aire en reposo son alarmas
Una persona con síntomas leves debe informar al equipo de salud de la faena y no continuar ascendiendo mientras no se evalúe su condición. Si aparece confusión, conducta inusual, somnolencia marcada o dificultad para caminar en línea recta, puede tratarse de edema cerebral de altura, una urgencia que puede avanzar rápidamente. La pérdida de coordinación —ataxia— puede ser uno de los primeros signos.
La falta de aire en reposo, la respiración rápida y superficial, la tos, la opresión en el pecho o labios azulados requieren respuesta urgente: pueden indicar edema pulmonar de altura. No es necesario que exista dolor de cabeza para que aparezca esta complicación. Ante señales graves, el protocolo requiere atención médica inmediata, oxígeno si está disponible y evaluar el descenso a menor altitud; la decisión debe quedar en manos del personal de salud y del plan de emergencia de la operación.
El ascenso gradual ayuda, pero no reemplaza el protocolo de faena
La guía clínica 2024 de la Wilderness Medical Society, publicada en Wilderness & Environmental Medicine, fue elaborada por un panel encabezado por Andrew M. Luks y Beth A. Beidleman. Sus autores buscaron estudios revisados por pares en MEDLINE, incluidos ensayos, estudios observacionales y series de casos; excluyeron investigaciones en animales y trabajos disponibles solo como resúmenes. Luego graduaron las recomendaciones según la calidad de la evidencia y el balance entre beneficios y riesgos. La guía aplica expresamente a personas que suben por trabajo, además de viajeros y personal militar.
Para quienes ascienden y duermen sobre 3.000 metros, la recomendación general es no aumentar la altitud de sueño en más de 500 metros por día y sumar un día de descanso cada 3 o 4 días. La altura a la que se duerme importa más que el punto máximo alcanzado durante el día. Sin embargo, esos parámetros provienen de guías de prevención para ascensos y no sustituyen una evaluación específica de los ciclos de trabajo, traslados y descansos propios de cada operación.
Para minas a cielo abierto, el código de seguridad de la Organización Internacional del Trabajo recomienda evaluar la condición médica y aclimatación de los trabajadores, capacitarlos para reconocer síntomas y disponer de primeros auxilios, oxígeno y evacuación a menor altura cuando corresponda. Señala que muchas personas mejoran en 2 a 4 días, pero que estabilizar la respuesta ventilatoria puede tomar 7 a 10 días. Son orientaciones para gestionar riesgos, no un calendario universal: la normativa y los protocolos aplicables dependen de cada país y faena.
REDIMIN Responde
¿Qué síntomas pueden indicar mal agudo de montaña en una faena sobre 2.500 metros?
El mal agudo de montaña puede incluir síntomas como dolor de cabeza, náuseas, pérdida del apetito, mareo o cansancio. Estos síntomas suelen comenzar entre 2 y 12 horas después de llegar o subir a mayor altura, a menudo durante la primera noche.
¿Qué medidas se recomiendan ante síntomas graves de mal de altura?
Ante síntomas graves como confusión, conducta inusual, somnolencia marcada o dificultad para caminar en línea recta, se recomienda atención médica inmediata, suministro de oxígeno si está disponible y evaluar el descenso a menor altitud. La decisión debe quedar en manos del personal de salud y del plan de emergencia de la operación.
¿Qué recomienda la guía clínica 2024 de la Wilderness Medical Society para ascensos laborales sobre 3.000 metros?
La guía recomienda no aumentar la altitud de sueño en más de 500 metros por día y sumar un día de descanso cada 3 o 4 días para quienes ascienden y duermen sobre 3.000 metros. La altura a la que se duerme es más importante que el punto máximo alcanzado durante el día.
¿Qué aspectos considera el código de seguridad de la OIT para minas a cielo abierto en altura?
El código de seguridad de la OIT recomienda evaluar la condición médica y aclimatación de los trabajadores, capacitarlos para reconocer síntomas y disponer de primeros auxilios, oxígeno y evacuación a menor altura cuando corresponda. Estas medidas son para gestionar riesgos y no constituyen un calendario universal.












