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Una erupción dejó una alfombra de piedra en el mar: ¿qué decide hasta dónde llega?

Una erupción bajo el mar puede convertir fragmentos porosos en una extensa mancha flotante; su recorrido depende de algo más que las corrientes.

Una erupción dejó una alfombra de piedra en el mar: ¿qué decide hasta dónde llega?

La piedra pómez puede flotar porque su interior está lleno de cavidades que reducen su densidad; cuando muchas piezas llegan juntas a la superficie, forman balsas que el viento, las olas y las corrientes pueden empujar durante semanas o meses. No todas flotan el mismo tiempo ni recorren la misma distancia: la estructura de sus poros y las condiciones del océano cambian el resultado.

La mecánica quedó a la vista tras una erupción submarina ocurrida el 7 de agosto de 2019 en Tonga. Dos días después, tripulaciones de veleros encontraron una balsa de pómez de unos 195 km², formada por una capa de fragmentos recién expulsados. El episodio, seguido con imágenes satelitales y modelos de deriva, permite observar cómo nace y se dispersa una de estas acumulaciones sin convertir un caso en regla universal.

Las cavidades de la pómez retienen aire y retrasan el hundimiento

La pómez es un material volcánico muy vesicular: durante la erupción, los gases que escapan del magma generan burbujas y, al enfriarse y solidificarse, dejan una roca llena de poros. La flotación depende de que su densidad total sea suficientemente baja. También importa si los poros están cerrados o conectados al exterior: el agua puede entrar por los abiertos y aumentar el peso de la pieza, mientras el aire atrapado en cavidades aisladas dificulta ese proceso.

Un experimento publicado el 25 de septiembre de 2025 en Progress in Earth and Planetary Science examinó cinco muestras de pómez de la erupción de 1914 del volcán Sakurajima, en Japón. Riko Nagao, Tadashi Yokoyama y Shingo Takeuchi midieron porosidad y flotación, y observaron cómo cambiaba el contenido de agua de las rocas sumergidas. Las muestras originales, de distintos tamaños, y otras moldeadas en cilindros se probaron en agua a temperatura ambiente; para estudiar los poros, los autores compararon mediciones después de 10 minutos y tres días de inmersión.

En las muestras moldeadas, con volúmenes entre 2 y 39 cm³, el tiempo de flotación fue desde menos de un minuto hasta más de 10 días. No apareció una relación clara entre tamaño y duración dentro de ese rango; sí hubo una asociación marcada con la porosidad total, la conectada y la de cavidades sin salida. Tras tres días, el agua había aumentado especialmente en estos poros ciegos. El hallazgo ayuda a explicar por qué dos fragmentos de tamaño parecido pueden hundirse en momentos muy distintos, pero no establece un tiempo de flotación aplicable a toda pómez: se analizaron solo cinco muestras de una erupción concreta.

La balsa de Tonga recorrió cientos de kilómetros en semanas

El estudio de Gert L. Jutzeler y coautores, publicado en Geophysical Research Letters en febrero de 2020, reconstruyó el episodio de Tonga con imágenes de varios satélites, observaciones de navegantes y simulaciones de trayectorias. La erupción ocurrió en un volcán-caldera submarino, a unos 200 metros bajo el nivel del mar y aproximadamente 50 km al noroeste de Vava’u. La balsa inicial tenía una capa de fragmentos de entre 15 y 30 centímetros de espesor y un volumen mínimo estimado de 30 millones de m³.

La acumulación se fragmentó mientras avanzaba predominantemente hacia el oeste. Para el 2 de septiembre, partes habían llegado a la isla Lakeba, en Fiyi, a 460 km del volcán; el 19 de septiembre, otras balsas alcanzaron las islas principales del país. El seguimiento registró velocidades de deriva de 5 a 54,5 km diarios, con un promedio de 22,8 km por día. Algunas piezas quedaron varadas en las islas Yasawa durante más de dos meses antes de volver al mar abierto.

Los investigadores combinaron el rastreo satelital con el programa Parcels y datos de corrientes, viento y oleaje del servicio marino europeo Copernicus. Comparar las trayectorias modeladas con las imágenes permitió ajustar los cálculos; para explorar recorridos más prolongados, hicieron simulaciones de hasta dos años. El modelo indicó una deriva predominante hacia el oeste impulsada por la corriente ecuatorial del sur y los vientos alisios del sudeste. Las llegadas a la costa oriental de Australia aparecieron como una posibilidad modelada, no como una distancia observada en ese seguimiento.

Los satélites detectan balsas, pero no fijan cuánto durará cada fragmento

Un análisis global de 2025, firmado por Shuo He, Lin Qi, Menghua Wang, Chengfeng Le y Chuanmin Hu en GIScience & Remote Sensing, examinó imágenes diarias de los satélites Aqua y Terra, que llevan sensores MODIS. El equipo caracterizó ocho de nueve episodios de balsas reportados desde 2000. En los eventos de mayor escala, las acumulaciones cubrieron más de 200 km² de superficie marina y se dispersaron sobre áreas de agua superiores a 2.000 km²; algunas permanecieron observables durante varios meses. Corrientes y vientos fueron los principales factores asociados a sus trayectorias y extensión.

Ese registro satelital mide la señal visible de las balsas, no el tiempo exacto que cada clasto conserva su flotabilidad: al dispersarse y hundirse en la columna de agua, deja de ser observable como acumulación superficial. Por eso, el viaje de Tonga muestra lo que puede ocurrir bajo una combinación concreta de erupción, porosidad y circulación oceánica, no una distancia estándar para todas las balsas de piedra pómez.

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¿Qué fenómeno permite que la piedra pómez flote?

La piedra pómez flota debido a que su interior está lleno de cavidades que reducen su densidad. Estas cavidades retienen aire, lo que retrasa el hundimiento de la piedra pómez.

¿Qué ocurrió tras la erupción submarina en Tonga en 2019?

Tras la erupción submarina en Tonga el 7 de agosto de 2019, se formó una balsa de pómez de unos 195 km². Esta balsa fue observada por tripulaciones de veleros dos días después de la erupción.

¿Qué factores afectan la flotación de la piedra pómez?

La flotación de la piedra pómez depende de su densidad total, la estructura de sus poros y las condiciones del océano. Los poros cerrados retienen aire, mientras que los poros conectados al exterior permiten la entrada de agua, aumentando el peso de la piedra.

¿Qué hallazgos se obtuvieron del experimento con muestras de pómez del volcán Sakurajima?

El experimento con muestras de pómez del volcán Sakurajima mostró que el tiempo de flotación varía desde menos de un minuto hasta más de 10 días. No se encontró una relación clara entre el tamaño de las muestras y la duración de la flotación, pero sí una asociación con la porosidad total y la de cavidades sin salida.

¿Cómo se estudió la balsa de pómez de Tonga?

La balsa de pómez de Tonga fue estudiada mediante imágenes satelitales, observaciones de navegantes y simulaciones de trayectorias. Se registraron velocidades de deriva de 5 a 54,5 km diarios, con un promedio de 22,8 km por día, y se modeló una deriva predominante hacia el oeste.