
Una investigación científica financiada por Anglo American y Codelco busca determinar con mayor precisión las fuentes de contaminación atmosférica que afectan a Santiago y otras localidades de la zona central de Chile. El proyecto, liderado por UC Davis Chile y el Air Quality Research Center (AQRC) de la Universidad de California, Davis, incorpora tecnología especializada para identificar los componentes químicos presentes en el aire.
La iniciativa alcanzó un hito el 1 de octubre de 2026 con la inauguración de una estación de monitoreo IMPROVE en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Esta instalación se suma a otras dos ubicadas en San Carlos de Apoquindo, en la Región Metropolitana, y en Coya, en la Región de O’Higgins.
A diferencia de los sistemas que registran principalmente las concentraciones de contaminantes, estas estaciones permiten estudiar la composición química del material particulado. La información ayudará a investigar la contribución de diferentes fuentes de emisión, como el transporte, la combustión residencial, las actividades industriales y los incendios, sin establecer anticipadamente la responsabilidad de cada una.
Tres estaciones realizarán mediciones durante cinco años
El programa contempla cinco años de monitoreo, con toma de muestras durante 24 horas cada tres días. Su objetivo es construir una serie de datos que permita estudiar las variaciones de la contaminación atmosférica y aportar antecedentes para evaluar las políticas de descontaminación.
Cada estación dispone de cuatro módulos independientes. Tres están destinados a recolectar material particulado fino MP2,5, mientras que el cuarto captura MP10. Posteriormente, los filtros utilizados son enviados al Air Quality Research Center de UC Davis, en Estados Unidos, donde se analiza su composición mediante procedimientos estandarizados.
Este trabajo permitirá complementar la información de las redes públicas de vigilancia ambiental. Aunque Chile cuenta con estaciones que miden regularmente las concentraciones de diversos contaminantes, la caracterización química periódica del material particulado fino constituye una capacidad adicional para estudiar su procedencia.
La Pontificia Universidad Católica de Chile participa mediante sus investigadores y la disponibilidad de instalaciones para el monitoreo. Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente colabora en la vinculación del conocimiento generado con las necesidades de la gestión ambiental.
Investigación en Chile aportará información a misión de la NASA
Uno de los componentes internacionales del proyecto es su colaboración con MAIA (Multi-Angle Imager for Aerosols), una misión de la NASA desarrollada mediante su Jet Propulsion Laboratory.
La iniciativa espacial busca estudiar cómo las características de las partículas suspendidas en la atmósfera se relacionan con distintos problemas de salud, incluidos trastornos respiratorios, enfermedades cardiovasculares y efectos adversos durante el embarazo.
Para desarrollar estas investigaciones, MAIA combinará observaciones satelitales, modelos atmosféricos y mediciones obtenidas desde estaciones terrestres. En ese contexto, la información recopilada en Chile servirá para complementar y validar los datos generados mediante instrumentos espaciales.
La misión todavía se encuentra en desarrollo. Según la planificación publicada por la NASA, su lanzamiento está previsto para una fecha no anterior a 2027, por lo que la contribución chilena forma parte de una investigación cuyos resultados se obtendrán progresivamente.
Financiamiento minero y aplicación de los resultados
El financiamiento proporcionado por Codelco y Anglo American comprende la instalación y operación de las estaciones, además de las actividades de investigación asociadas. La participación de ambas compañías se desarrolla dentro de un programa científico coordinado por UC Davis Chile y especialistas de la universidad estadounidense.
La colaboración de Codelco tiene como antecedente un convenio suscrito con UC Davis Chile el 23 de febrero de 2026, destinado a fortalecer las capacidades de monitoreo atmosférico mediante la combinación de mediciones terrestres, análisis químicos y herramientas satelitales.
La información que se obtenga permitirá investigar las fuentes de material particulado y generar antecedentes para evaluar medidas de control de emisiones. Sin embargo, el proyecto no acredita por sí mismo una reducción de la contaminación, ni sus objetivos permiten establecer todavía qué proporción de las partículas presentes en Santiago corresponde a cada actividad.
Durante los próximos cinco años, los investigadores prevén desarrollar análisis periódicos y avanzar en la construcción de una base de datos científica abierta. La información estará orientada a apoyar nuevas investigaciones sobre contaminación atmosférica, salud pública y efectividad de las políticas ambientales en Chile.
REDIMIN Responde
¿Qué empresas financian la investigación sobre contaminación atmosférica en Chile?
Anglo American y Codelco financian la investigación sobre contaminación atmosférica en Chile.
¿Cuál es el objetivo del proyecto liderado por UC Davis Chile y el AQRC?
El objetivo del proyecto es determinar con mayor precisión las fuentes de contaminación atmosférica que afectan a Santiago y otras localidades de la zona central de Chile, mediante la identificación de los componentes químicos presentes en el aire.
¿Dónde se encuentran las estaciones de monitoreo instaladas como parte del proyecto?
Las estaciones de monitoreo están ubicadas en el Campus San Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en San Carlos de Apoquindo en la Región Metropolitana, y en Coya en la Región de O’Higgins.
¿Qué tipo de material particulado recolectan las estaciones de monitoreo?
Las estaciones de monitoreo recolectan material particulado fino MP2,5 y MP10, utilizando cuatro módulos independientes para cada tipo de material.
¿Cómo se relaciona la investigación en Chile con la misión MAIA de la NASA?
La investigación en Chile colabora con la misión MAIA de la NASA al proporcionar información que complementa y valida los datos generados por instrumentos espaciales, ayudando a estudiar cómo las características de las partículas suspendidas en la atmósfera se relacionan con problemas de salud.