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Un agujero del tamaño de Portugal se abrió en el hielo de la Antártida: científicos descubren cómo se formó

Científicos han revelado las causas detrás de una gigantesca abertura en el hielo marino de la Antártida, comparable a Portugal, atribuida a ríos atmosféricos y temperaturas inusuales.

Un agujero del tamaño de Portugal se abrió en el hielo de la Antártida: científicos descubren cómo se formó
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Una abertura de 89.121 kilómetros cuadrados apareció en el hielo marino antártico durante el invierno de 2024. Una investigación publicada en septiembre de 2026 identificó una combinación de seis ríos atmosféricos, temperaturas excepcionalmente elevadas y corrientes oceánicas cálidas como responsables del fenómeno.

Un equipo internacional de científicos logró explicar la formación de una enorme abertura en el hielo marino de la Antártida oriental que alcanzó 89.121 kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la de Portugal. El fenómeno ocurrió en agosto de 2024, en el sector de la bahía de Breid, y fue analizado mediante imágenes satelitales, observaciones oceanográficas y registros meteorológicos. Los resultados, publicados el 27 de septiembre de 2026 en la revista científica Geophysical Research Letters, revelaron que una sucesión de fenómenos atmosféricos extremos y el ascenso de aguas oceánicas relativamente cálidas impidieron la formación normal de hielo durante el invierno austral.

La investigación identificó un episodio excepcional conocido como polinia, término utilizado para describir una región de agua abierta o con escasa concentración de hielo rodeada por una extensa superficie congelada.

Aunque estas aberturas pueden producirse naturalmente en los océanos polares, la magnitud del fenómeno y su ubicación sorprendieron a los investigadores.

De acuerdo con el estudio, no existían registros satelitales de una polinia oceánica invernal semejante en esa zona desde que comenzaron las observaciones sistemáticas en 1979.

Una abertura de casi 90 mil kilómetros cuadrados

El fenómeno comenzó a desarrollarse durante julio de 2024, cuando la concentración de hielo marino en la región empezó a disminuir de manera acelerada.

A comienzos de ese mes, aproximadamente el 96% de la superficie oceánica analizada estaba cubierta por hielo. Sin embargo, hacia el 30 de julio, la cobertura había descendido a menos del 25%.

La abertura quedó definida el 4 de agosto, inicialmente como tres sectores separados que sumaban 9.494 kilómetros cuadrados.

Durante los días siguientes, su extensión aumentó rápidamente.

El 6 de agosto alcanzó 21.632 kilómetros cuadrados y un día después se expandió hasta 76.643 kilómetros cuadrados.

El máximo se registró el 8 de agosto de 2024, cuando alcanzó 89.121 kilómetros cuadrados.

Posteriormente, la superficie comenzó a disminuir. El 9 de agosto se redujo a 59.666 kilómetros cuadrados y el día 10 descendió a 8.744 kilómetros cuadrados.

Hacia mediados de agosto, la abertura había desaparecido debido a la recuperación de las condiciones favorables para la formación de hielo.

Los científicos determinaron su extensión utilizando un umbral de concentración de hielo inferior al 30%, por lo que la superficie calculada no significa necesariamente que cada kilómetro cuadrado estuviera completamente libre de hielo.

Tampoco se trató de una perforación del hielo continental antártico, sino de una abertura temporal en la capa de hielo marino que flota sobre el océano.

Seis ríos atmosféricos provocaron condiciones extremas

La principal explicación identificada por los investigadores está relacionada con la llegada sucesiva de seis intensos ríos atmosféricos entre julio y agosto de 2024.

Los ríos atmosféricos son corredores de aire que transportan grandes cantidades de vapor de agua desde regiones más cálidas hacia otras latitudes.

En determinadas condiciones, estos sistemas pueden transportar suficiente calor y humedad para modificar considerablemente las temperaturas, las precipitaciones y el comportamiento del hielo polar.

Durante el período investigado, los científicos identificaron episodios importantes los días 6, 13, 17, 26 y 29 de julio, además del 6 de agosto.

Estos eventos transportaron aire cálido y húmedo hacia la Antártida, acompañados de fuertes vientos, abundante nubosidad y nevadas inusualmente templadas.

Las anomalías de temperatura atmosférica alcanzaron aproximadamente 19 °C por encima de los valores habituales, una diferencia especialmente relevante durante el invierno antártico.

Esto no significa que la temperatura ambiente haya llegado a 19 °C, sino que las condiciones fueron considerablemente más cálidas que el promedio climático de la región.

La combinación de temperaturas elevadas, humedad y radiación infrarroja emitida hacia la superficie por la atmósfera redujo la pérdida de calor del océano.

Como consecuencia, el hielo marino encontró condiciones desfavorables para crecer y recuperar su extensión normal.

El calor del océano también fue determinante

Los investigadores concluyeron que los fenómenos atmosféricos no explicaban por sí solos la magnitud de la abertura.

Debajo de la superficie marina se estaba desarrollando otro proceso que contribuyó a mantener temperaturas superiores a las habituales.

Los fuertes vientos modificaron la circulación oceánica y favorecieron un mecanismo conocido como succión de Ekman, mediante el cual aguas relativamente cálidas situadas a mayor profundidad ascienden hacia las capas superficiales.

Este movimiento transportó calor hacia una región donde normalmente predominan temperaturas cercanas al punto de congelación del agua de mar.

El estudio identificó un calentamiento oceánico anómalo de aproximadamente 0,6 °C.

Aunque la diferencia puede parecer pequeña, tiene una importancia considerable en ambientes polares, donde variaciones reducidas de temperatura pueden modificar el equilibrio entre congelación y fusión del hielo.

La investigación también detectó un episodio de temperaturas marinas excepcionalmente elevadas que se extendió entre el 23 de julio y el 14 de agosto de 2024.

La interacción entre las aguas cálidas ascendentes, las corrientes oceánicas y las condiciones atmosféricas contribuyó a mantener abierta la superficie.

Los científicos concluyeron que la polinia no respondió a una causa aislada, sino a la coincidencia de varios procesos que actuaron simultáneamente.

Cómo lograron reconstruir el fenómeno

La investigación fue encabezada por Jeebanjyoti Swain y Babula Jena, investigadores vinculados al Centro Nacional de Investigación Polar y Oceánica de India, junto con especialistas de otras instituciones científicas.

Para reconstruir la evolución del episodio utilizaron imágenes obtenidas mediante NASA Worldview, registros de concentración de hielo marino y mediciones oceánicas procedentes de instrumentos autónomos.

También analizaron datos atmosféricos del sistema europeo de reanálisis ERA5 y antecedentes de temperatura oceánica.

Esta combinación permitió estudiar tanto los cambios visibles en la superficie como los procesos que se desarrollaron en la atmósfera y bajo el océano.

Uno de los resultados más relevantes fue establecer que los seis ríos atmosféricos presentaron condiciones de transporte de humedad que superaron el percentil 99 respecto de los registros históricos considerados.

Esto significa que los episodios se situaron entre los eventos más extremos observados para esa región y época del año.

La investigación permitió vincular esas condiciones extraordinarias con el debilitamiento progresivo del hielo, el calentamiento del océano y la posterior aparición de la abertura.

Por qué preocupa la aparición de estas aberturas

Las polinias desempeñan un papel importante en el intercambio de calor y gases entre el océano y la atmósfera.

Cuando una región del océano permanece cubierta por hielo, esa capa limita parte de los intercambios térmicos y modifica la circulación de las aguas superficiales.

Si el hielo desaparece, el océano queda expuesto directamente a las condiciones atmosféricas, lo que puede alterar procesos relacionados con la transferencia de energía, la circulación oceánica y el ciclo del carbono.

Estos cambios también pueden influir en los ecosistemas marinos, aunque el estudio no cuantificó consecuencias biológicas específicas del episodio de 2024.

La investigación adquiere relevancia en un contexto de disminución de la extensión del hielo marino antártico durante la última década.

Los científicos advierten que el calentamiento atmosférico y oceánico puede favorecer condiciones propicias para la aparición de nuevas polinias en sectores donde anteriormente eran poco frecuentes.

Sin embargo, el estudio no demuestra que el cambio climático haya causado por sí solo el episodio de 2024 ni establece con qué frecuencia podrían repetirse fenómenos de magnitud semejante.

Para resolver esas interrogantes serán necesarios modelos climáticos de mayor resolución y nuevas observaciones que permitan distinguir la contribución de la variabilidad natural y el calentamiento global.

Un fenómeno que ayuda a comprender el futuro del hielo antártico

Las investigaciones anteriores sobre grandes polinias se habían concentrado principalmente en el mar de Weddell, donde se registraron aberturas importantes durante la década de 1970 y nuevamente en 2016 y 2017.

El episodio de la bahía de Breid amplía el conocimiento científico hacia otra región de la Antártida oriental y demuestra que estos eventos pueden surgir cuando coinciden condiciones atmosféricas extremas y un océano suficientemente cálido cerca de la superficie.

El hallazgo también refuerza la importancia de estudiar conjuntamente la atmósfera, el océano y el hielo marino, en lugar de analizar cada componente de manera independiente.

Para los investigadores, el desafío ahora consiste en determinar si las condiciones que permitieron la abertura de agosto de 2024 podrían presentarse con mayor frecuencia bajo escenarios futuros de calentamiento.

La enorme polinia desapareció pocos días después de alcanzar su máxima extensión, pero los registros recopilados durante el episodio proporcionan nuevos antecedentes sobre la vulnerabilidad del hielo marino frente a fenómenos meteorológicos extremos.

La principal conclusión es que una secuencia de ríos atmosféricos intensos, combinada con el ascenso de aguas oceánicas cálidas, fue suficiente para abrir temporalmente una superficie comparable a la de Portugal en pleno invierno antártico.

REDIMIN Responde

¿Cuándo y dónde ocurrió la abertura en el hielo marino antártico?

La abertura ocurrió en agosto de 2024 en el sector de la bahía de Breid, en la Antártida oriental.

¿Qué factores contribuyeron a la formación de la abertura en el hielo marino?

La formación de la abertura fue atribuida a una combinación de seis ríos atmosféricos, temperaturas excepcionalmente elevadas y corrientes oceánicas cálidas.

¿Cuál fue la extensión máxima de la abertura en el hielo marino y cuándo se registró?

La extensión máxima de la abertura fue de 89.121 kilómetros cuadrados, registrada el 8 de agosto de 2024.

¿Qué fenómeno oceánico contribuyó al mantenimiento de la abertura en el hielo marino?

El fenómeno conocido como succión de Ekman, que permitió el ascenso de aguas relativamente cálidas hacia las capas superficiales, contribuyó al mantenimiento de la abertura.

¿Qué papel desempeñan las polinias en el intercambio de calor y gases?

Las polinias permiten un intercambio directo de calor y gases entre el océano y la atmósfera, alterando procesos relacionados con la transferencia de energía, la circulación oceánica y el ciclo del carbono.