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En Sewell, las escaleras eran más que un camino: ¿qué papel cumplían en la ciudad minera?

En el campamento de montaña de Codelco, una escalera ocupa el lugar de la avenida que esperarías encontrar.

En Sewell, las escaleras eran más que un camino: ¿qué papel cumplían en la ciudad minera?

En Sewell, en plena cordillera de los Andes, la circulación entre viviendas, servicios y espacios públicos se organizó a pie: una escalera central articuló el campamento y de ella salían senderos, pequeñas plazas y escaleras secundarias. La pendiente no fue un detalle del paisaje, sino la condición que definió cómo se distribuían los edificios y cómo sus habitantes recorrían la ciudad minera.

El asentamiento se levantó junto a la mina El Teniente, a unos 60 kilómetros al este de Rancagua y por sobre los 2.000 metros de altitud. La explotación industrial comenzó en 1905, en un lugar remoto y de clima extremo. Allí, la empresa Braden Copper construyó instalaciones mineras, viviendas, caminos y un ferrocarril que conectó el campamento con Rancagua. Sewell creció para alojar a los trabajadores de la mina y a sus familias.

La pendiente de Sewell reemplazó el plano en cuadrícula

El Consejo de Monumentos Nacionales describe un trazado sin manzanas regulares ni composición geométrica: los edificios se ubicaron según la topografía y las circulaciones interiores fueron peatonales. En vez de una red de calles para automóviles, la ciudad se ordenó alrededor de la Escalera Central, conectada con recorridos secundarios que enlazaban distintos niveles de la ladera. La escalera funcionaba como el eje principal del espacio público; entre los edificios, los pequeños espacios disponibles se convertían en plazoletas.

El arquitecto Luis Gómez Lerou examinó esa organización en “En torno a la singularidad de Sewell”, publicado en junio de 2003 en la Revista de Urbanismo de la Universidad de Chile. Su análisis arquitectónico e histórico describe el asentamiento a partir de su trazado, sus edificaciones y su emplazamiento: un terreno reducido, una población densa y edificios de varios pisos que reunían usos residenciales e industriales. No es un estudio experimental con mediciones de desplazamiento, sino una lectura urbana y patrimonial del conjunto. Gómez Lerou destaca que las escaleras y senderos jerarquizados estructuraban la circulación y que los edificios seguían las curvas de nivel.

La solución también se ve en la arquitectura. El conjunto combinó madera y acero, con construcciones de varios niveles adaptadas al cerro. Algunos inmuebles reunían viviendas en los pisos superiores y comercio o servicios en el nivel inferior. La UNESCO registra entre los atributos del sitio tanto ese sistema peatonal como las redes de agua, electricidad y alcantarillado, además de instalaciones industriales que aprovechaban la inclinación de la ladera para el procesamiento del mineral.

Escaleras, servicios y vida diaria en una ciudad minera

La escalera no era solo una vía para subir o bajar: conectaba espacios de la vida cotidiana. Sewell llegó a contar con viviendas, comercio, servicios y espacios públicos. En su máxima expansión, en 1968, albergó a 15.000 personas y alcanzó 175.000 metros cuadrados construidos, según la ficha de la UNESCO. El Consejo de Monumentos Nacionales consigna esa misma cifra para el campamento en su época de auge.

Su configuración también refleja que Sewell era un campamento industrial y residencial, no una ciudad convencional diseñada sobre terreno plano. El trazado reunía las áreas de habitación y actividad minera en un espacio de montaña, mientras que el ferrocarril conectaba el asentamiento con Rancagua. Las fuentes patrimoniales describen los recorridos y la disposición de los edificios, pero no cuantifican cuánto demoraban los trayectos cotidianos ni cómo variaban según la estación o las condiciones climáticas. Esos detalles no pueden deducirse solo del plano urbano.

Desde fines de la década de 1960 comenzó el traslado de habitantes hacia Rancagua, y Sewell perdió gradualmente población. En 1998 fue declarado Monumento Nacional como Zona Típica; en 2006, la UNESCO lo inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial. El núcleo patrimonial conserva su sistema de escaleras y senderos, aunque no representa la totalidad del campamento en su máxima extensión: la ficha de la UNESCO indica que el área inscrita incluye el 38% de las viviendas y el 80% de los edificios industriales que existían entonces.

Así, recorrer Sewell permite leer la respuesta urbana a una ladera empinada: edificios dispuestos en altura y conectados por una red peatonal cuyo eje era la Escalera Central. Esa forma de circulación es parte de lo que aún se conserva. El campamento está hoy deshabitado, mientras la mina El Teniente continúa en operación.

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¿Cómo se organizaba la circulación en Sewell?

La circulación en Sewell se organizaba a pie, con una Escalera Central que articulaba el campamento y de la cual salían senderos, pequeñas plazas y escaleras secundarias. La ciudad se ordenó alrededor de esta escalera, conectada con recorridos secundarios que enlazaban distintos niveles de la ladera.

¿Qué características arquitectónicas destacaban en Sewell?

Sewell combinaba madera y acero en sus construcciones de varios niveles adaptadas al cerro. Algunos inmuebles reunían viviendas en los pisos superiores y comercio o servicios en el nivel inferior, siguiendo las curvas de nivel del terreno.

¿Cuántas personas albergó Sewell en su máxima expansión?

En su máxima expansión, en 1968, Sewell albergó a 15.000 personas y alcanzó 175.000 metros cuadrados construidos, según la ficha de la UNESCO.

¿Qué porcentaje de las viviendas y edificios industriales originales se conserva en el área inscrita por la UNESCO?

El área inscrita por la UNESCO conserva el 38% de las viviendas y el 80% de los edificios industriales que existían en Sewell durante su época de auge.

¿Cuál es el estado actual de Sewell y la mina El Teniente?

Actualmente, el campamento de Sewell está deshabitado, mientras que la mina El Teniente continúa en operación.