
El Cerro Rico de Potosí sí ha cambiado de forma, pero las fuentes consultadas no entregan una medición única que compare su volumen o perfil original con el actual. La evidencia documenta hundimientos en la cumbre, grietas, caída de bloques y una cicatriz visible asociada a una antigua explotación a cielo abierto. Para reconstruir el cambio hay que combinar inspecciones geológicas, antecedentes mineros y monitoreo: cada registro ilumina una parte distinta del proceso.
La minería comenzó en el siglo XVI y la montaña sigue activa. La historia productiva explica la duración y diversidad de las labores; los estudios de terreno describen daños localizados, mientras que los reportes recientes de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) ofrecen cifras de hundimientos y seguimiento. Ninguna de esas series, por sí sola, calcula cuánto material se ha extraído en total ni cuánto perdió la silueta del cerro.
Las galerías y el Tajo Polo dejaron huellas distintas
La mina y la ciudad de Potosí fueron inscritas en el Patrimonio Mundial en 1987. La UNESCO sitúa la expansión de la producción a partir de 1580, cuando se extendió el método de patio para beneficiar plata: el mineral molido se amalgamaba con mercurio y el sistema se apoyaba en lagunas, canales e ingenios hidráulicos. La organización patrimonial registra 22 lagunas y 140 ingenios en esa infraestructura histórica, además de miles de explotaciones mineras distribuidas por el altiplano y sus valles. Esos datos explican la escala del distrito, pero no cuantifican el mineral retirado del Cerro Rico.
El artículo “Riesgos de estabilidad física en el cerro rico de Potosí, patrimonio cultural de la humanidad”, de Josep Mata, Gerardo Zamora y Carlos Serrano, apareció en la Revista de Medio Ambiente y Minería en junio de 2019. Sus autores, vinculados a la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad Técnica de Oruro, revisaron información técnica previa y realizaron dos visitas de inspección, tanto en la superficie como en algunas labores subterráneas. El trabajo describe hundimientos y subsidencias —descensos de la superficie sobre zonas excavadas—, deslizamientos, caída de bloques y flujos de detritos.
Entre las huellas identificadas, el estudio señala que la explotación colonial a cielo abierto de la veta Tajo Polo dejó una cicatriz en el flanco oriental, visible desde distintos puntos de la ciudad. También registra un hundimiento de unos 70 metros de diámetro en el sector sudeste, con un escarpe de entre 2 y 3 metros respecto de grietas secundarias. En la cumbre describe dos hundimientos y una grieta de unos 8 metros de profundidad y 2 metros de ancho. Son mediciones de sectores específicos, no una estimación del cambio total de la montaña.
Inspecciones y monitoreo muestran el estado actual, no una cifra total
Los autores atribuyen parte de la inestabilidad a la extracción y observan que recuperar material de relleno y pilares de antiguas labores puede debilitar las galerías. También consideran factores naturales: fracturas en la roca y procesos asociados al hielo. Su evaluación combina antecedentes técnicos con observación directa; no presenta una reconstrucción topográfica histórica comparable, ni una serie temporal con la que calcular cuánto descendió o perdió volumen el cerro. Por eso permite localizar y describir cambios, pero no traducirlos a una cifra global.
La vigilancia institucional aporta otra escala. En un reporte publicado el 23 de septiembre de 2025, COMIBOL informó que había identificado 144 hundimientos y que trabajaba en la mitigación de 55, principalmente sobre la cota de 4.400 metros. La empresa estatal señaló que utiliza diez puntos de supervisión y actualiza semestralmente el registro de incidencias; esas cifras describen el seguimiento comunicado por la institución, no un inventario independiente de toda deformación acumulada durante siglos.
El mismo reporte indicó que, durante 2025 hasta esa fecha, se habían depositado cerca de 95.000 toneladas de relleno seco en el hundimiento H-3, cuya profundidad inicial se estimó en 20 metros. COMIBOL presenta el relleno como una medida de sostenimiento y mitigación. La intervención puede reducir el tamaño de una incidencia concreta, pero no revierte automáticamente las excavaciones históricas ni demuestra que el perfil general haya recuperado su forma anterior.
La UNESCO mantiene a la Ciudad de Potosí en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, donde ingresó en 2014 por amenazas vinculadas a la actividad minera. En su reporte de conservación más reciente, el Estado boliviano menciona estudios geotécnicos especializados y monitoreo estructural en curso, aunque reconoce que persisten dificultades para ejecutar todas las medidas correctivas en los plazos previstos. El balance verificable es, por tanto, desigual: se conocen cicatrices, grietas y hundimientos concretos, y existen labores de seguimiento; aún falta una comparación topográfica histórica que mida en una sola cifra cuánto cambió el Cerro Rico.
REDIMIN Responde
¿Qué cambios físicos se han documentado en el Cerro Rico de Potosí?
Se han documentado hundimientos en la cumbre, grietas, caída de bloques y una cicatriz visible asociada a una antigua explotación a cielo abierto.
¿Qué información proporciona el reporte de COMIBOL sobre el Cerro Rico?
El reporte de COMIBOL, publicado el 23 de septiembre de 2025, informó sobre 144 hundimientos identificados y la mitigación de 55 de ellos, principalmente sobre la cota de 4.400 metros. También mencionó el depósito de cerca de 95.000 toneladas de relleno seco en el hundimiento H-3.
¿Qué factores contribuyen a la inestabilidad del Cerro Rico según el estudio de Mata, Zamora y Serrano?
El estudio atribuye parte de la inestabilidad a la extracción minera y a la recuperación de material de relleno y pilares de antiguas labores, lo que puede debilitar las galerías. También considera factores naturales como fracturas en la roca y procesos asociados al hielo.
¿Qué medidas de conservación se mencionan en el reporte de la UNESCO sobre la Ciudad de Potosí?
El reporte de la UNESCO menciona estudios geotécnicos especializados y monitoreo estructural en curso, aunque reconoce que persisten dificultades para ejecutar todas las medidas correctivas en los plazos previstos.
¿Qué limitaciones existen en la evaluación del cambio total del Cerro Rico?
No existe una reconstrucción topográfica histórica comparable ni una serie temporal que permita calcular cuánto descendió o perdió volumen el cerro. Las mediciones actuales describen cambios específicos, pero no traducen estos cambios a una cifra global.






