Industria Minera

Dos proyectos auríferos avanzan en Atacama: Isidora confirma 2,1 millones de onzas y Volcan acelera su desarrollo

Los avances refuerzan el potencial aurífero de Atacama, aunque ninguno de los proyectos ha iniciado explotación. Isidora permanece en perforación y estudios metalúrgicos, mientras Volcan avanza hacia la prefactibilidad y su futura evaluación ambiental.

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La Franja de Maricunga volvió al centro de la actividad minera chilena tras los avances registrados por Flagship Minerals en el proyecto Isidora y por Tiernan Gold en Volcan, dos iniciativas auríferas emplazadas en la alta cordillera de la Región de Atacama.

El dato más relevante corresponde a la primera estimación de recursos minerales de Isidora Norte, donde Flagship definió 115,2 millones de toneladas con una ley promedio de 0,56 gramos de oro por tonelada, equivalentes a aproximadamente 2,1 millones de onzas de oro contenido.

En paralelo, Tiernan Gold puso en marcha los trabajos de ingeniería, metalurgia y caracterización ambiental necesarios para preparar el estudio de prefactibilidad de Volcan, un proyecto que reúne 9,8 millones de onzas de oro en recursos medidos e indicados.

Isidora confirma un recurso de 2,1 millones de onzas

Isidora se encuentra aproximadamente 120 kilómetros al este de Copiapó, dentro de un área cercana a 120 kilómetros cuadrados. El depósito, anteriormente conocido como Pantanillo, contiene mineralización desde la superficie y permanece abierto en distintas direcciones, lo que mantiene la posibilidad de incorporar nuevos recursos mediante futuras campañas de perforación.

Del recurso actualmente definido, 105,3 millones de toneladas fueron clasificadas en las categorías medida e indicada, equivalentes a cerca de 1,9 millones de onzas. Esto representa aproximadamente el 91% del inventario total y entrega una base geológica de mayor confianza para avanzar hacia estudios de ingeniería.

La composición del depósito será determinante para el diseño del proyecto. Cerca del 40% del recurso corresponde a mineral oxidado y mixto, con aproximadamente 840.000 onzas, mientras el 60% restante está asociado a sulfuros, con cerca de 1,25 millones de onzas.

El mineral oxidado y mixto presenta potencial para ser tratado mediante lixiviación en pilas, una alternativa que podría reducir la intensidad inicial de capital frente a una planta convencional. Los sulfuros, en cambio, requerirían procesos de molienda y recuperación mediante circuitos de carbón en pulpa o carbón en lixiviación.

Esta diferencia permite evaluar un desarrollo por etapas: una primera operación concentrada en el material más cercano a superficie y una expansión posterior destinada a procesar los sulfuros. Sin embargo, esa configuración todavía deberá ser validada mediante pruebas metalúrgicas, cálculos de recuperación, balances de agua, estimaciones de costos y estudios ambientales.

Perforaciones buscan ampliar y mejorar el recurso

Flagship completó durante junio un programa de perforación metalúrgica y excavación de zanjas destinado a obtener muestras representativas del depósito. Los trabajos consideraron cuatro sondajes de gran diámetro, con un total de 600,5 metros, y cinco zanjas que sumaron otros 600 metros.

Las muestras serán utilizadas en pruebas de lixiviación a escala piloto para determinar la recuperación de oro, el consumo de reactivos y el comportamiento de las distintas zonas de oxidación.

La compañía mantiene además perforaciones de relleno y extensión dentro y alrededor del modelo de rajo utilizado para estimar el recurso. El objetivo es reclasificar mineralización que todavía no forma parte del inventario formal e incrementar la proporción de óxidos y material mixto.

Una actualización de recursos está prevista para fines de 2026 o comienzos de 2027. Después de esa etapa deberán consolidarse la prefactibilidad, la estrategia de suministro de agua, la infraestructura energética, la configuración de las instalaciones y la evaluación ambiental.

Flagship tiene una opción para adquirir el 100% de Isidora mediante pagos que totalizan US$12,4 millones hasta abril de 2030. El acuerdo contempla además una regalía neta de fundición del 2%, de la cual la minera puede recomprar la mitad por US$5 millones.

Volcan entra en una fase de ingeniería

A unos 170 kilómetros por carretera al este de Copiapó se encuentra Volcan, uno de los mayores proyectos auríferos sin desarrollar en Chile.

El depósito Dorado reúne 124 millones de toneladas medidas con una ley de 0,7 gramos de oro por tonelada y 339 millones de toneladas indicadas con aproximadamente 0,6 gramos por tonelada. En conjunto, el proyecto contiene 9,8 millones de onzas en las categorías medida e indicada, además de 1,2 millones de onzas inferidas.

Tiernan Gold encargó el desarrollo del estudio de prefactibilidad y la coordinación de las distintas disciplinas de ingeniería. El programa incluye la optimización del rajo, el diseño minero, la programación de producción y la definición de la ubicación de botaderos y acopios de mineral de baja ley.

También se actualizará la estimación de recursos mediante una reinterpretación geológica de sondajes históricos. A esto se sumarán pruebas metalúrgicas sobre 36 muestras de variabilidad para analizar alternativas de trituración, molienda de alta presión, lixiviación, adsorción de oro y recuperación de reactivos.

En paralelo, fueron instaladas tres estaciones para medir variables meteorológicas, calidad del aire y polvo. Estos registros formarán parte de la línea base necesaria para respaldar el futuro Estudio de Impacto Ambiental.

Una operación potencial de 60.000 toneladas diarias

La evaluación económica preliminar de Volcan considera una explotación a rajo abierto y una planta con capacidad para procesar 60.000 toneladas diarias, equivalentes a cerca de 22 millones de toneladas anuales.

El escenario preliminar proyecta una vida minera de 14 años y una producción promedio cercana a 332.000 onzas de oro anuales durante la primera década. La inversión inicial fue estimada en US$1.019 millones, mientras el capital total, incluyendo inversiones de sostenimiento, alcanzaría aproximadamente US$1.339 millones.

La evaluación utilizó un precio de largo plazo de US$2.400 por onza y calculó un valor presente neto después de impuestos de US$1.500 millones, con una tasa interna de retorno cercana al 29%.

Estas cifras corresponden a una evaluación preliminar y pueden cambiar durante la prefactibilidad, especialmente por variaciones en los costos de construcción, energía, agua, reactivos, infraestructura y exigencias ambientales.

Los recursos minerales tampoco equivalen a reservas. Para convertir parte del inventario en reservas será necesario demostrar viabilidad técnica, económica, legal, ambiental y operacional mediante estudios de mayor precisión.

Lobo Marte amplía la cartera aurífera de Atacama

El tercer proyecto que marca el movimiento de la Franja de Maricunga es Lobo Marte, controlado por Kinross mediante Compañía Minera Mantos de Oro. Su Estudio de Impacto Ambiental fue admitido a tramitación durante 2026.

La iniciativa contempla una inversión de US$1.500 millones, una tasa nominal de procesamiento de aproximadamente 35.000 toneladas diarias y la explotación secuencial de los rajos Marte y Lobo.

El proyecto considera una ley promedio de 1,29 gramos de oro por tonelada y una duración total de 22 años: 3,5 años de construcción, 16 años de operación y dos años de cierre. Su producción recuperable durante la vida minera se estima en alrededor de 4,7 millones de onzas de oro.

La cifra de US$3.000 millones asociada al desarrollo de Kinross en Chile corresponde a proyecciones corporativas más amplias para su distrito aurífero. El monto declarado para la ejecución de Lobo Marte dentro de su evaluación ambiental alcanza US$1.500 millones.

Maricunga vuelve a competir por capital minero

La coincidencia de Isidora, Volcan y Lobo Marte muestra una reactivación concreta del interés por el oro en Atacama. También refleja una competencia creciente entre proyectos por servicios de ingeniería, sondajes, construcción, energía, transporte, campamentos, reactivos y proveedores especializados.

La ventaja geológica del distrito deberá enfrentarse a desafíos conocidos: operaciones sobre los 4.000 metros de altitud, seguridad hídrica, disponibilidad eléctrica, conectividad, protección de ecosistemas altoandinos y relacionamiento con comunidades indígenas.

Los próximos hitos serán técnicos y regulatorios. En Isidora, la atención estará en las pruebas metalúrgicas y la actualización del recurso. En Volcan, en la prefactibilidad, el nuevo modelo geológico y la preparación del Estudio de Impacto Ambiental. En Lobo Marte, el foco se mantendrá en las observaciones y exigencias que surjan durante su tramitación ambiental.