
El norte registra los avances más importantes, especialmente en la cuenca del Limarí. Sin embargo, cinco embalses permanecen bajo el 20% de su capacidad y el volumen nacional todavía está lejos del promedio histórico.
Las lluvias que afectaron durante julio a distintas regiones del país permitieron una recuperación importante del agua almacenada en los embalses, aunque todavía no logran revertir el déficit acumulado. Al 20 de julio, los principales reservorios monitoreados en Chile guardaban 4.316 millones de metros cúbicos, con un aumento de 655 millones frente al cierre de junio.
La mejora se concentra principalmente en la zona norte, donde algunos embalses de la Región de Coquimbo duplicaron o incluso cuadruplicaron el volumen registrado un año atrás. El panorama nacional, sin embargo, sigue siendo estrecho: las reservas son 8,29% inferiores a las observadas durante julio de 2025 y permanecen considerablemente por debajo del promedio histórico.
El estado de los embalses resulta relevante para el abastecimiento de agua potable, el riego agrícola y la generación eléctrica. También permite anticipar el grado de seguridad hídrica disponible para enfrentar los meses de primavera y verano, cuando aumenta el consumo y disminuyen las precipitaciones.
Las reservas aumentaron con fuerza durante julio
El sistema de seguimiento considera 25 embalses distribuidos en nueve regiones, con una capacidad conjunta cercana a los 12.912 millones de metros cúbicos.
Al finalizar junio, estos reservorios acumulaban 3.661 millones de metros cúbicos. Tras los sistemas frontales y el ingreso de nuevos caudales, el volumen subió hasta 4.316 millones, lo que representa una recuperación mensual cercana al 18%.
Pese a este avance, el almacenamiento actual continúa lejos de los 5.982 millones de metros cúbicos que corresponden al promedio mensual del período comprendido entre 1991 y 2020.
La distribución del agua también es relevante. Cerca del 64% de la capacidad monitoreada está destinada al riego, el 16% a generación eléctrica, el 12% al abastecimiento de agua potable y el 8% restante tiene un uso combinado entre generación energética y agricultura.
Esto significa que una mejora en las reservas puede aliviar parcialmente las necesidades productivas y urbanas, pero no elimina los riesgos asociados a una temporada seca o a un aumento acelerado del consumo durante los próximos meses.
Coquimbo lidera la recuperación de los embalses
La Región de Coquimbo presenta algunos de los aumentos más importantes después de años marcados por la sequía.
El embalse Recoleta pasó de almacenar 18 millones de metros cúbicos en julio de 2025 a 78,9 millones durante este año. El incremento supera el 338% y lo deja cerca del 79% de su capacidad.
Cogotí también registró una mejora significativa, al subir desde 35,2 millones hasta 78,5 millones de metros cúbicos, equivalente a un crecimiento anual de 123%.
La Paloma, el embalse de mayor tamaño de la región, avanzó desde 57,5 millones hasta 124 millones de metros cúbicos. Aunque el volumen más que se duplicó en doce meses, el reservorio permanece solo al 17% de su capacidad total, estimada en 750 millones de metros cúbicos.
Otros embalses de Coquimbo muestran niveles elevados de ocupación, como Corrales, con 78%, y Culimo, con 77%. La recuperación, no obstante, no es uniforme: Puclaro se mantiene en 17%, mientras La Laguna y El Bato presentan menos agua que hace un año.
Este escenario obliga a observar cada cuenca por separado. Un aumento significativo en algunos reservorios no necesariamente asegura una recuperación general del sistema hídrico regional ni elimina las restricciones que puedan enfrentar agricultores y comunidades rurales.
Cinco embalses siguen bajo el 20% de su capacidad
A pesar de las precipitaciones, cinco embalses permanecen en una situación especialmente limitada:
- Puclaro, Región de Coquimbo: 17%.
- La Paloma, Región de Coquimbo: 17%.
- Peñuelas, Región de Valparaíso: 11%.
- Tutuvén, Región del Maule: 13%.
- Lago Laja, Región del Biobío: 17%.
Lago Laja representa uno de los casos más relevantes por su tamaño y su importancia para el riego y la generación eléctrica. El reservorio tiene capacidad para almacenar 5.582 millones de metros cúbicos, pero actualmente mantiene cerca de 953,4 millones.
Además, perdió aproximadamente 422,9 millones de metros cúbicos durante los últimos doce meses. Esa disminución supera por sí sola la caída neta de todo el conjunto de embalses monitoreados en el país.
En contraste, Pangue, en la Región del Biobío, alcanza un 88% de ocupación, mientras Conchi, en Antofagasta, llega al 86%.
El Yeso llega al 65% y Los Aromos alcanza el 72%
Los embalses vinculados al abastecimiento de agua potable presentan una situación más favorable, aunque con diferencias importantes entre regiones.
El Yeso, principal reserva para el suministro de la Región Metropolitana, acumula 143,1 millones de metros cúbicos, equivalentes al 65% de su capacidad.
La cifra es levemente superior a la observada al cierre de junio, pero permanece bajo los 180,5 millones de metros cúbicos almacenados durante julio de 2025. Esto implica que Santiago mantiene una reserva relevante, aunque menor a la disponible en la temporada anterior.
En la Región de Valparaíso, Los Aromos alcanza un 72% de llenado, con aproximadamente 25,2 millones de metros cúbicos. Este embalse cumple un papel clave en el abastecimiento del Gran Valparaíso.
La situación es distinta en Peñuelas, que apenas conserva 10,8 millones de metros cúbicos de los 95 millones que puede almacenar. Su nivel cercano al 11% refleja que las lluvias recientes no han sido suficientes para recuperar todos los reservorios de la zona central.
Más lluvia en el norte y déficit desde Valparaíso al Biobío
Las precipitaciones muestran un comportamiento muy desigual a lo largo del territorio.
En la macrozona norte, 16 de las 22 estaciones meteorológicas consideradas presentan un superávit frente al promedio histórico. Vallenar acumula 150 milímetros, frente a los 27,1 milímetros habituales para esta altura del año.
Ovalle suma 209,4 milímetros, casi tres veces su promedio, mientras La Serena registra 117,1 milímetros y un superávit cercano al 89%.
Desde Valparaíso hasta el Maule, en cambio, 22 de las 29 estaciones mantienen déficit. Santiago acumula 135,9 milímetros, un 25,1% menos de lo normal, mientras en la zona de El Yeso la falta de precipitaciones alcanza el 32,3%.
La recuperación del norte representa un alivio después de una prolongada escasez hídrica, pero todavía no permite dar por superada la sequía. Los niveles de algunos embalses continúan siendo bajos y una parte importante del agua caída escurrió rápidamente por quebradas y ríos, provocando daños sin quedar necesariamente almacenada.
Qué significa para hogares, agricultura y energía
El aumento de las reservas mejora parcialmente las perspectivas para el riego y el abastecimiento urbano, especialmente en las cuencas que recibieron lluvias y nieve durante julio.
Para la agricultura del norte, la recuperación de Recoleta, Cogotí y La Paloma puede ampliar el margen disponible para enfrentar la siguiente temporada. Sin embargo, las decisiones sobre distribución dependerán de la disponibilidad efectiva de cada cuenca, los derechos de aprovechamiento y la planificación de las organizaciones de usuarios.
En materia de agua potable, los niveles de El Yeso y Los Aromos entregan respaldo para las principales zonas urbanas que abastecen, aunque será necesario seguir observando la evolución de las reservas durante la primavera.
El comportamiento de Lago Laja y otros embalses de generación también será relevante para el sistema eléctrico. Una menor disponibilidad hídrica puede reducir la producción hidroeléctrica y aumentar la necesidad de utilizar otras fuentes de energía.
Las lluvias dejaron una recuperación visible, pero el balance sigue siendo frágil. El país almacena menos agua que en julio del año pasado, cinco embalses permanecen bajo el 20% y buena parte de la zona central continúa con déficit de precipitaciones. Las próximas semanas serán decisivas para determinar si la mejora se consolida o si Chile llega nuevamente a la temporada de mayor consumo con reservas inferiores a las habituales.