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Ejército despliega hospital modular en Ovalle tras quedar inutilizados cinco pabellones por las lluvias

El Ejército ha desplegado un hospital modular en Ovalle para mitigar la pérdida de capacidad quirúrgica tras la inutilización de cinco pabellones por las intensas lluvias en la región.

Ejército despliega hospital modular en Ovalle tras quedar inutilizados cinco pabellones por las lluvias

La infraestructura permitirá habilitar tres pabellones quirúrgicos, una farmacia y espacios de recuperación clínica mientras se evalúan los daños provocados por el sistema frontal en el principal recinto asistencial de la provincia de Limarí.

El Ejército inició el despliegue de un hospital modular de campaña en Ovalle, Región de Coquimbo, luego de que las lluvias dejaran fuera de funcionamiento cinco de los siete pabellones quirúrgicos del hospital local. La operación busca recuperar parte de la capacidad médica perdida y asegurar la continuidad de las intervenciones mientras se determina el alcance de los daños y el plazo necesario para reparar la infraestructura afectada.

El traslado fue coordinado por los ministerios de Defensa y Salud ante la necesidad de reforzar la red asistencial de una de las principales ciudades del norte chico. Los primeros módulos llegaron durante la madrugada de este domingo 19 de julio, mientras una segunda columna de vehículos partió desde el Regimiento Logístico N.º 1 “Bellavista”, ubicado en Conchalí, con el resto del equipamiento clínico.

La instalación contempla tres pabellones quirúrgicos modulares, además de una farmacia, una unidad destinada a la recuperación de pacientes operados y una residencia para el personal médico. La capacidad permitirá sustituir parcialmente las instalaciones inutilizadas por las precipitaciones y mantener procedimientos que no pueden ser postergados durante un periodo prolongado.

Cinco de siete pabellones quedaron fuera de servicio

La emergencia afectó una parte crítica del Hospital Provincial de Ovalle. De sus siete pabellones quirúrgicos, cinco quedaron inutilizados, reduciendo de manera significativa la capacidad para realizar cirugías programadas y resolver procedimientos de urgencia que requieren infraestructura especializada.

Aunque los servicios de urgencia continúan operativos, la pérdida de los pabellones obligó a activar una solución transitoria. El hospital modular funcionará como respaldo mientras especialistas revisan las instalaciones, cuantifican los daños y establecen las obras necesarias para recuperar completamente el recinto.

Un equipo técnico de la División de Inversiones del Ministerio de Salud viajará este lunes 20 de julio a Ovalle para efectuar un diagnóstico detallado. La inspección deberá definir la magnitud de las reparaciones, los recursos requeridos y el calendario de ejecución.

Las estimaciones preliminares sitúan la recuperación de los pabellones en un rango de uno a dos meses, aunque el plazo definitivo dependerá de la evaluación de los sistemas eléctricos, sanitarios, estructurales y clínicos comprometidos por el ingreso de agua.

La intervención no se limita al montaje de carpas convencionales. Los módulos transportados incorporan áreas acondicionadas para procedimientos quirúrgicos, almacenamiento de medicamentos, atención posterior a las operaciones y permanencia de los equipos médicos. Su instalación requiere coordinación logística, conexión de servicios básicos, verificación sanitaria y pruebas antes de comenzar a recibir pacientes.

Continuidad sanitaria en una provincia productiva

La afectación del hospital tiene implicancias que superan al sistema de salud comunal. Ovalle concentra servicios públicos y privados utilizados por habitantes de distintos puntos de la provincia de Limarí, una zona extensa, con localidades rurales y actividades productivas vinculadas a la agricultura, la construcción, el transporte, los servicios y la pequeña minería.

En territorios donde las distancias entre centros urbanos son amplias, una reducción prolongada de la capacidad quirúrgica puede aumentar las derivaciones hacia La Serena, Coquimbo u otros hospitales de la red. Ese escenario eleva la presión sobre ambulancias, rutas y recintos que también enfrentan las consecuencias del sistema frontal.

La continuidad de la atención médica resulta especialmente relevante para trabajadores expuestos a actividades de mayor riesgo operacional. La provincia mantiene faenas mineras de menor escala, plantas de procesamiento, operaciones de transporte y servicios asociados que dependen de una red de emergencia capaz de responder ante accidentes laborales o cuadros de alta complejidad.

El despliegue modular permite evitar que la pérdida de infraestructura fija se transforme en una interrupción sanitaria prolongada. También reduce el riesgo de acumular cirugías pendientes durante las semanas que demoren las reparaciones.

Respuesta logística frente al sistema frontal

El operativo hacia Ovalle se desarrolla en medio de una movilización más amplia de recursos públicos por las lluvias que afectaron a Coquimbo y Atacama. Las Fuerzas Armadas mantienen personal, vehículos y equipamiento disponible para responder a solicitudes vinculadas con evacuaciones, conectividad, atención de albergues y apoyo a servicios críticos.

La primera columna con componentes del hospital de campaña salió el sábado y llegó a Ovalle cerca de las 02:00 horas del domingo. El segundo convoy transporta los módulos restantes y los elementos necesarios para completar el área clínica.

El montaje deberá realizarse junto al personal sanitario local, que tendrá la responsabilidad de integrar la infraestructura temporal a los protocolos del hospital. Antes de habilitar los pabellones será necesario verificar condiciones de esterilización, suministro eléctrico, disponibilidad de agua, manejo de residuos, climatización y funcionamiento de los equipos.

La experiencia obtenida en emergencias anteriores permite movilizar estas capacidades en plazos reducidos, pero su puesta en marcha depende de una serie de procesos técnicos. Un pabellón quirúrgico requiere condiciones controladas que no pueden ser reemplazadas únicamente con espacio físico.

La prioridad será restituir el mayor número posible de intervenciones y organizar la atención entre los módulos, los dos pabellones que continúan disponibles y los establecimientos de referencia de la región.

Nueve centros de atención primaria presentan afectaciones

El impacto del sistema frontal sobre la red sanitaria del norte chico no se concentra únicamente en Ovalle. El balance disponible registra nueve establecimientos de atención primaria con algún grado de afectación, algunos de los cuales debieron trasladar temporalmente sus servicios a otros recintos.

Ante este escenario, las autoridades también evalúan desplegar carpas multipropósito en sectores de Coquimbo y Atacama. Estas instalaciones serían utilizadas principalmente para reforzar campañas de vacunación y atención sanitaria en albergues habilitados para las personas damnificadas.

La medida busca prevenir problemas epidemiológicos que suelen aparecer después de inundaciones y eventos meteorológicos severos, especialmente cuando existen interrupciones de agua potable, hacinamiento temporal, bajas temperaturas o dificultades para acceder a medicamentos.

La disponibilidad de infraestructura móvil entrega flexibilidad para mover recursos hacia comunas donde la red fija no puede responder por sí sola. Sin embargo, el despliegue también evidencia la vulnerabilidad de hospitales, consultorios, caminos y servicios básicos frente a episodios de lluvias intensas.

Infraestructura crítica bajo presión

La emergencia en Ovalle vuelve a poner el foco sobre la resiliencia de la infraestructura pública en regiones mineras y productivas. Hospitales, rutas, sistemas eléctricos, redes de agua y telecomunicaciones forman parte del soporte que permite mantener la actividad económica y proteger a trabajadores y comunidades.

Las grandes compañías mineras suelen contar con sistemas propios de emergencia y atención inicial, pero los casos de mayor complejidad deben ser derivados a la red pública o privada regional. En la pequeña minería y en actividades contratistas, la dependencia de los hospitales provinciales puede ser aún mayor.

Por eso, la recuperación de los pabellones no solo constituye una prioridad sanitaria. También representa una condición necesaria para la continuidad territorial de una provincia donde conviven actividades productivas, comunidades rurales y centros urbanos separados por largas distancias.

Durante los próximos días, la atención estará puesta en la velocidad del montaje del hospital modular, la entrada en funcionamiento de los tres pabellones y el diagnóstico técnico de las instalaciones dañadas. Ese informe definirá si el plazo inicial de uno a dos meses resulta suficiente o si la recuperación completa exigirá obras de mayor alcance.