La estatal desarrolló en Chañaral un curso intensivo para trabajadores y productores de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, en el marco de un programa que contempla 14 capacitaciones durante 2026.
La Empresa Nacional de Minería desarrolló en Chañaral una capacitación especializada en rescate minero dirigida a pequeños productores y trabajadores de faenas del norte del país, con participación de representantes de las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo.
La actividad apunta a reforzar la capacidad de respuesta ante emergencias en operaciones de menor escala, un segmento donde las condiciones geológicas, la dispersión territorial y las brechas de equipamiento elevan la importancia de la prevención y la formación práctica.
La iniciativa forma parte del Programa de Desarrollo de Capacidades Competitivas de ENAMI, que para 2026 considera 14 cursos gratuitos para productores y trabajadores de la pequeña minería, con contenidos vinculados a seguridad minera, medioambiente, condiciones laborales, manipulación de explosivos y mantención de maquinaria, según informó la estatal en el inicio de su ciclo anual de capacitaciones.
Capacitación práctica en una zona minera estratégica
El curso se realizó durante cuatro jornadas y combinó clases teóricas en la Asociación Gremial Minera de Chañaral con ejercicios prácticos en faenas de Cerro Negro, al norte de El Salado. La actividad reunió a una docena de participantes provenientes de tres regiones mineras del norte chico y norte grande.
El foco estuvo en entregar herramientas para actuar frente a emergencias propias de la minería subterránea y de pequeña escala: identificación de gases, evaluación de escenarios de riesgo, uso de equipos de respiración, geografía de mina, protección de la vida y procedimientos básicos de rescate.
Para la pequeña minería, este tipo de entrenamiento no es un componente accesorio: puede marcar la diferencia entre una respuesta improvisada y una intervención coordinada ante un accidente. En faenas alejadas de centros urbanos, con dotaciones reducidas y accesos complejos, los primeros minutos son determinantes para contener riesgos y activar apoyo externo.
Por qué importa para la pequeña minería
ENAMI cumple un rol estructural en el ecosistema minero chileno: compra minerales, presta servicios de beneficio, otorga asistencia técnica y opera como plataforma de fomento para productores que, por escala, no tienen acceso directo a las mismas capacidades financieras, técnicas o comerciales de la gran minería. Su red de plantas, poderes de compra y programas de apoyo se concentra principalmente en la zona norte, donde opera buena parte de la pequeña minería metálica del país.
En ese contexto, las capacitaciones en seguridad tienen una doble lectura. Por una parte, fortalecen competencias individuales de trabajadores y productores. Por otra, apuntan a elevar el estándar operacional de un segmento que sostiene empleo local, actividad económica en comunas mineras y abastecimiento de minerales hacia plantas de procesamiento.
La seguridad minera también es un factor de continuidad productiva. Un accidente grave puede paralizar una faena, afectar permisos, generar costos legales y dejar sin ingresos a cuadrillas completas. En la pequeña minería, donde los márgenes suelen ser estrechos y la operación depende de ciclos de venta a plantas o poderes compradores, la prevención tiene impacto económico directo.
Seguridad, rescate y regulación
La capacitación se produce en un escenario donde la seguridad minera mantiene alta prioridad regulatoria. Sernageomin es el organismo técnico encargado de controlar la exploración y explotación minera en Chile, además de administrar información geológica y minera relevante para la industria.
El regulador ha reforzado herramientas digitales, guías y procesos asociados a fiscalización, presentación de proyectos y cumplimiento normativo. En mayo de 2026, su portal minero mantenía disponible documentación oficial y trámites relacionados con la actividad minera, incluido el Anuario de la Minería de Chile como referencia estadística sectorial.
Para los pequeños productores, la capacitación operativa es clave porque permite cerrar brechas entre la norma y la práctica diaria. No basta con conocer exigencias generales: se requiere entrenamiento aplicado en terreno, reconocimiento de riesgos, protocolos simples y una cultura preventiva que sea compatible con faenas de baja escala.
Datos clave
Empresa: Empresa Nacional de Minería.
Actividad: curso especializado de rescate minero.
Lugar: Chañaral y faenas de Cerro Negro, al norte de El Salado.
Participantes: productores y trabajadores de Antofagasta, Atacama y Coquimbo.
Duración: cuatro jornadas.
Programa: Desarrollo de Capacidades Competitivas ENAMI.
Cursos contemplados en 2026: 14 capacitaciones gratuitas.
Foco: seguridad minera, respuesta ante emergencias y fortalecimiento operativo de la pequeña minería.
Un programa con impacto territorial
El programa de ENAMI no se limita a una capacitación puntual. La estatal informó que el ciclo 2026 considera cursos en formato presencial y virtual, con materias orientadas a mejorar competencias técnicas y operacionales de productores y trabajadores de la pequeña minería.
Ese diseño es relevante porque la pequeña minería opera en realidades territoriales muy distintas. Una faena cercana a una planta de beneficio no enfrenta los mismos desafíos que una operación aislada, con caminos secundarios, baja conectividad y menor acceso a servicios de emergencia especializados. Por eso, el entrenamiento en rescate minero adquiere mayor valor cuando se realiza en zonas donde la actividad extractiva forma parte de la economía local.
Chañaral y El Salado tienen una larga tradición minera en Atacama. La presencia de plantas, poderes de compra, asociaciones gremiales y pequeños productores convierte a la zona en un punto natural para programas de formación técnica. Capacitar en terreno permite que los contenidos no queden en teoría, sino que se contrasten con accesos, túneles, condiciones ambientales y riesgos reales de faena.
El desafío que queda para la industria
La formación en rescate minero es una pieza dentro de un desafío más amplio: profesionalizar la pequeña minería sin perder su carácter territorial. Para lograrlo, se requieren programas permanentes de capacitación, asistencia técnica, fiscalización proporcional al tamaño de las faenas y acceso a equipamiento básico de seguridad.
ENAMI tiene un rol particular en ese equilibrio. Su mandato de fomento la posiciona como puente entre la política pública, la regulación minera y los productores de menor escala. Cuando una capacitación llega a trabajadores de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, el efecto no se mide solo por el número de asistentes, sino por la posibilidad de replicar protocolos en faenas donde la prevención suele depender de decisiones cotidianas.
El próximo punto a observar será la continuidad del ciclo 2026 y la cobertura real que alcancen los 14 cursos anunciados. Si la capacitación logra instalar prácticas permanentes en terreno, puede convertirse en una herramienta concreta para reducir riesgos, proteger empleo local y mejorar la sustentabilidad operacional de la pequeña minería chilena.









