
PENCO.– Una de las jornadas más críticas de los últimos años vive la Región del Biobío, luego de que una serie de incendios forestales de rápida propagación arrasaran con amplios sectores urbanos y rurales de Penco y Concepción, dejando cientos de viviendas destruidas, miles de personas evacuadas y una emergencia que, hasta ahora, permanece fuera de control.
Ante la magnitud de los daños y el riesgo para la población, el Presidente Gabriel Boric decretó durante la madrugada el estado de catástrofe para las regiones de Biobío y Ñuble, señalando que “todos los recursos están disponibles” para enfrentar la emergencia. La medida permitió el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas para labores de seguridad, apoyo logístico y resguardo del orden público.
Viviendas arrasadas y evacuaciones masivas
La comuna de Penco se ha convertido en el epicentro de la tragedia. Según informó el alcalde Rodrigo Vera, los primeros recorridos realizados junto a Bomberos y equipos municipales permiten estimar que cerca de 9.000 viviendas habrían resultado afectadas directa o indirectamente por el avance del fuego, mientras que alrededor de 15.000 personas debieron ser evacuadas hacia albergues habilitados de emergencia.
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“Es una situación dramática y crítica, pero el primer llamado es a la tranquilidad y a la unidad. Le ganamos a un terremoto, le ganamos a un tsunami y también le vamos a ganar a este incendio”, señaló el jefe comunal, quien enfatizó que la prioridad inmediata es asegurar alimentación, abrigo y condiciones básicas en los centros de acogida.
El alcalde también confirmó episodios de saqueos en zonas evacuadas, lo que motivó la solicitud expresa de reforzar la seguridad. “Debemos evitar que se combine la inseguridad con la falta de alimentos en los albergues. Eso es clave para garantizar el estado de derecho”, afirmó.
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Emergencia activa y condiciones extremas
Desde la Delegación Presidencial Regional, Eduardo Pacheco fue enfático en señalar que la emergencia aún no está contenida. “Esta emergencia no está controlada. Tenemos altas temperaturas y vientos que pueden alcanzar hasta los 50 kilómetros por hora, lo que complejiza severamente las labores de combate”, advirtió.
Pacheco confirmó la llegada del contraalmirante Edgardo Acevedo, quien asumió como Jefe de la Defensa Nacional en la región. Bajo su mando se coordinarán acciones entre la Armada, Carabineros, Bomberos y brigadas forestales del Ejército, con foco en seguridad, evacuaciones preventivas y apoyo a la población afectada.
Daños críticos y alerta sanitaria
Durante la emergencia, debió evacuarse el Hospital de Lirquén debido a la cercanía de las llamas y a la presencia de humo, trasladándose a decenas de pacientes a otros centros asistenciales. Además, un incidente en el sector de Indura, donde existen grandes volúmenes de hidrógeno, fue controlado oportunamente por equipos especializados.
La frase clave que resume la situación es clara y preocupante: la emergencia no está controlada y las prioridades son proteger vidas, asegurar el orden público y garantizar condiciones básicas para miles de damnificados, mientras continúan las labores para dimensionar el daño total y preparar un eventual plan de reconstrucción en los próximos meses.