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Tierras Raras

Inteligencia artificial abre un nuevo frente de demanda para las tierras raras

La creciente demanda de tierras raras impulsada por la inteligencia artificial transforma las proyecciones del mercado, añadiendo presión a una cadena de suministro ya concentrada.

Inteligencia artificial abre un nuevo frente de demanda para las tierras raras

La expansión de centros de datos, sistemas de refrigeración, redes eléctricas y equipos de alta precisión está incorporando a la inteligencia artificial entre los motores de consumo de minerales estratégicos.

La acelerada construcción de infraestructura para inteligencia artificial comenzó a modificar las proyecciones del mercado de tierras raras, hasta ahora dominadas por la electromovilidad, las energías renovables, la electrónica avanzada y el sector defensa. El despliegue de centros de datos exige motores, sistemas de refrigeración, almacenamiento, redes eléctricas y componentes especializados que utilizan imanes permanentes y otros materiales críticos.

Las estimaciones manejadas por Sprott apuntan a que los centros de datos vinculados a inteligencia artificial podrían representar cerca del 3% del consumo mundial de tierras raras hacia 2030. Aunque la proporción todavía parece acotada, su incorporación añade presión a una cadena de suministro altamente concentrada y con escasa capacidad para responder rápidamente a cambios en la demanda.

El efecto no proviene únicamente de los procesadores utilizados para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial. La mayor exposición está en la infraestructura física necesaria para sostenerlos: ventiladores industriales, bombas, compresores, sistemas de almacenamiento, equipos eléctricos, generadores auxiliares, unidades de refrigeración y mecanismos de precisión.

De los vehículos eléctricos a los centros de datos

Durante los últimos años, las perspectivas para las tierras raras estuvieron asociadas principalmente al crecimiento de los vehículos eléctricos y las turbinas eólicas. Ambas tecnologías utilizan imanes permanentes de alto rendimiento, especialmente aquellos fabricados con neodimio, praseodimio, disprosio y terbio.

La inteligencia artificial suma ahora una tercera fuente de expansión tecnológica. Los grandes centros de procesamiento operan con miles de servidores funcionando simultáneamente, lo que eleva sus necesidades de electricidad y refrigeración. A medida que aumenta la densidad de cómputo, también crece la demanda por motores compactos, eficientes y capaces de trabajar de manera continua.

Los imanes de neodimio-hierro-boro permiten fabricar motores de menor tamaño y mayor potencia. Esa combinación resulta relevante para equipos que deben funcionar durante largos periodos, con bajo consumo energético y alta confiabilidad operacional.

La demanda minera generada por la inteligencia artificial, por tanto, no se limita a un único dispositivo. Se distribuye a través de toda la arquitectura que conecta los centros de datos con las redes eléctricas, los sistemas de respaldo y las instalaciones de enfriamiento.

Inversiones tecnológicas multiplican la presión mineral

La inversión anual en centros de datos aumentó desde aproximadamente US$100.000 millones en 2015 hasta US$500.000 millones en 2024. El salto refleja la competencia entre grandes compañías tecnológicas por ampliar capacidad computacional, desarrollar modelos más complejos y asegurar infraestructura energética.

Ese volumen de capital está acelerando la instalación de equipos intensivos en cobre, aluminio, acero y minerales críticos. En el caso de las tierras raras, el impacto puede ser más sensible porque se trata de un mercado de menor tamaño, con proyectos que enfrentan largos periodos de desarrollo y procesos metalúrgicos complejos.

El mercado mundial de estos elementos se sitúa en torno a US$14.000 millones y podría más que duplicar su tamaño hacia mediados de la próxima década. La trayectoria dependerá de la velocidad de expansión de la inteligencia artificial, la electromovilidad, las energías renovables y la industria de defensa.

La irrupción de un nuevo consumidor reduce además la flexibilidad del mercado. Las empresas tecnológicas no suelen sustituir componentes especializados únicamente por variaciones moderadas en los precios de los minerales. La continuidad del servicio, la eficiencia energética y la confiabilidad de los equipos tienen mayor peso que el costo individual de los materiales.

Esto puede hacer que una parte creciente de la demanda sea menos sensible al precio, especialmente cuando los minerales representan una fracción reducida del valor final de un centro de datos, pero cumplen una función difícil de reemplazar.

Una cadena concentrada en China

El crecimiento proyectado ocurre mientras China mantiene una posición dominante en la extracción, separación, refinación y fabricación de imanes de tierras raras. El principal riesgo para Estados Unidos, Europa y otras economías industrializadas no es solamente acceder al mineral, sino contar con instalaciones capaces de convertirlo en productos utilizables.

Una mina puede producir concentrados, pero la cadena requiere etapas adicionales de separación química, refinación, fabricación de aleaciones y producción de imanes. Es precisamente en esas fases donde se encuentran algunos de los mayores cuellos de botella.

La expansión de la inteligencia artificial refuerza así el carácter estratégico de estos minerales. Los centros de datos compiten indirectamente por los mismos insumos utilizados en vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas aeroespaciales, radares, drones, robots industriales y equipamiento militar.

La competencia puede acelerar los programas públicos destinados a financiar proyectos fuera de China, entregar contratos de compra, respaldar plantas de procesamiento y formar reservas estratégicas. Estados Unidos, Canadá, Australia y varios países europeos ya buscan construir cadenas alternativas, aunque su desarrollo requiere permisos, infraestructura, tecnología y compradores de largo plazo.

Oportunidades para nuevos proyectos mineros

El nuevo escenario puede mejorar las condiciones para depósitos que anteriormente enfrentaban dificultades económicas. Una demanda más diversificada reduce la dependencia de un solo sector y amplía las posibilidades de firmar acuerdos comerciales con fabricantes tecnológicos, automotrices, energéticos o de defensa.

Sin embargo, el crecimiento del mercado no garantiza que todos los proyectos sean viables. La composición mineralógica es determinante, porque no todas las tierras raras tienen el mismo valor ni enfrentan las mismas perspectivas de consumo. Los proyectos con presencia relevante de neodimio, praseodimio, disprosio o terbio suelen recibir mayor atención debido a su utilización en imanes permanentes.

También resultan decisivos los costos de separación, el manejo de residuos, el consumo de agua, los requerimientos energéticos y la eventual presencia de elementos radiactivos. Estas variables pueden modificar de manera significativa la inversión necesaria y los plazos de desarrollo.

Para la industria minera, la señal de fondo es que la transición digital comienza a ejercer una presión material comparable, aunque todavía menor en volumen, a la transición energética. La inteligencia artificial depende de una infraestructura física intensiva en minerales y no puede expandirse únicamente mediante software.

Qué observará la industria

Durante los próximos años, el mercado seguirá de cerca la velocidad de construcción de centros de datos, los acuerdos de suministro entre empresas tecnológicas y productores de materiales, y la capacidad occidental para instalar plantas de separación y fabricación de imanes.

También será relevante comprobar si los fabricantes consiguen reducir el contenido de tierras raras en algunos equipos, ampliar el reciclaje o desarrollar motores con materiales alternativos. Estas innovaciones podrían moderar parte del crecimiento, pero difícilmente eliminarán la necesidad de minerales de alto desempeño en aplicaciones donde el tamaño, la temperatura y la eficiencia son factores críticos.

La inteligencia artificial comienza así a ocupar un lugar propio dentro de las proyecciones de demanda mineral. Su avance añade un consumidor de rápido crecimiento a un mercado marcado por la concentración productiva, los largos plazos de desarrollo y la competencia geopolítica por asegurar cadenas de suministro.

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