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Internet fija en Chile: el dato del 6% que Ookla pone detrás del #1 mundial

La internet fija en Chile volvió a marcar un hito global: tras al menos tres años instalándose de forma sostenida entre los cinco países con mejor desempeño,…

Internet fija en Chile: el dato del 6% que Ookla pone detrás del #1 mundial
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La internet fija en Chile volvió a marcar un hito global: tras al menos tres años instalándose de forma sostenida entre los cinco países con mejor desempeño, el país pasó al primer lugar en la medición más reciente de Ookla, con un reconocimiento asociado a Mundo Telecomunicaciones en los Speedtest Awards. La explicación, según la propia compañía detrás de Speedtest, no apunta a un “milagro” tecnológico, sino a decisiones de mercado e inversión tomadas con tiempo.

La lectura fue expuesta por Lourenço Lanfranchi, director senior de negocios para Latinoamérica de Ookla, en una entrevista publicada por BioBioChile.

La clave que se repite: competencia y fibra antes de la pandemia

Lanfranchi atribuye el salto de Chile a dos factores que se retroalimentan: competencia real entre operadores y despliegue temprano de fibra.

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“Primero es la competencia. Son pocos los países que tienen buena calidad y servicios simétricos. Antes de la pandemia, Chile ya invirtió en fibra, entonces cuando llegó al crisis sanitaria, Chile ya tenía una calidad muy buena”, afirmó.

En su análisis, la presión competitiva sostiene el estándar técnico: si un operador acelera, el resto queda obligado a responder. Esa carrera no se limita a “más megas”; también empuja estabilidad y latencia, variables que hoy pesan en la experiencia diaria de conexión.

Un mercado pequeño con estándares que empujan hacia arriba

Ookla describe que, pese al tamaño del país, el ecosistema local opera con una lógica que suele verse en mercados más grandes: operadores compitiendo por diferenciarse en performance, con redes que se modernizaron antes del estrés masivo que significó la pandemia.

En esa línea, la conectividad global también depende de infraestructura estratégica. Proyectos como el cable submarino Humboldt, con 14.800 kilómetros entre Valparaíso y Sídney, apuntan a reforzar rutas y capacidad de datos desde Chile hacia el Pacífico, un componente que suele ser decisivo para calidad y resiliencia.

“Se hace más con menos”: la geografía y el bolsillo como contexto

En la comparación regional, Lanfranchi sostuvo que hay países que destacan por su velocidad fija y ubicó a Chile dentro de un grupo acotado.

“En Latinoamérica hay países que tienen una calidad más alta que los demás. Si comparamos los países más rápidos, hay seis de Latinoamérica: Chile, Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá y Uruguay”, indicó.

El punto, según Ookla, es que el rendimiento no se entiende sin contexto: geografía compleja, restricciones de poder adquisitivo y realidades de despliegue distintas. En Chile, el ejecutivo remarcó que el despliegue de fibra ha sido empujado mayoritariamente por inversión privada, aun con un territorio exigente.

A nivel técnico, la discusión global sobre conectividad también mira tecnologías que podrían redefinir el acceso inalámbrico en el mediano plazo, como la llamada “fibra óptica inalámbrica” y desarrollos de enlaces de alta capacidad.

Brechas que siguen abiertas: accesibilidad y educación digital

El liderazgo en velocidad no borra el problema de fondo en gran parte de Latinoamérica: hay hogares sin acceso, y también personas con acceso que no logran aprovecharlo por falta de habilidades digitales.

“Hay dos problemas: accesibilidad y educación. Hay personas que tienen acceso, pero no saben cómo usar los servicios, entonces eso es una limitación que tenemos en toda la región”, señaló Lanfranchi.

En Chile, el desafío se cruza con realidades distintas entre zonas urbanas y territorios alejados, donde soluciones satelitales se han posicionado como alternativa para cobertura, en tensión directa con la expansión de redes fijas. Ese debate quedó retratado en la discusión sobre Starlink y su competencia con la fibra óptica.

El factor que frena la experiencia: la calidad de los dispositivos

Ookla suma una variable que suele quedar fuera del debate público: no basta con tener una red rápida si el equipo del usuario no acompaña. Lanfranchi advirtió que en la región hay una proporción relevante de dispositivos antiguos, que terminan limitando la experiencia real incluso con buena infraestructura.

En ese punto, Chile aparece con una ventaja comparativa: el ejecutivo citó datos de Ookla que ubican al país con una proporción cercana al 6% de dispositivos de baja calidad, por debajo de otros mercados de la región. En su comparación, mencionó cifras aproximadas de 30% en Paraguay, 25% en Colombia y 11% en Brasil.

Resiliencia y continuidad del servicio: el otro lado del estándar

Más allá del peak de velocidad, la discusión internacional sobre redes también se ha movido hacia confiabilidad ante fallas y continuidad operacional. En Chile, ese enfoque aparece en iniciativas académicas orientadas a modelar vulnerabilidades y rediseñar infraestructuras críticas, como el trabajo que busca rediseñar redes eléctricas y de telecomunicaciones ante fallas correlacionadas.