
Las antiguas playas de Necochea, en la provincia de Buenos Aires, podrían tener un valor geológico significativo más allá de su atractivo turístico. Un equipo de investigadores del CONICET se encuentra realizando un estudio sobre las paleocostas de la región, con el objetivo de identificar la posible presencia de minerales críticos, conocidos como tierras raras, que son esenciales para el desarrollo de tecnologías de energía renovable.
Estudio de paleocostas en la costa bonaerense
El proyecto abarca un corredor de aproximadamente 800 kilómetros que se extiende desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del río Negro, incluyendo el partido de Necochea. Aunque las primeras tareas de campo se concentran en Carmen de Patagones, la investigación busca generar información geológica que actualmente es escasa en el país. Los investigadores aclaran que no hay yacimientos confirmados en Necochea, ni se prevé la explotación minera en el corto plazo, sino que el enfoque está en comprender el potencial geológico del litoral.
La importancia de las tierras raras
Las tierras raras son un grupo de minerales críticos, junto con el litio, el cobre, el níquel y el cobalto, que son fundamentales para la fabricación de motores de vehículos eléctricos y aerogeneradores. Según estimaciones del CONICET, se espera que la demanda mundial de estos minerales se duplique en las próximas dos décadas, mientras que su producción sigue concentrada en unos pocos países. Ernesto Schwarz, investigador del CONICET y director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), destacó que Argentina, aunque es uno de los principales productores de litio, carece de información sobre la presencia de minerales portadores de tierras raras en su territorio.
Métodos de investigación y preservación ambiental
El estudio se centra en las antiguas costas, que se formaron entre 8.000 y 100.000 años atrás. Estos minerales, más pesados que otros como el cuarzo, tendieron a concentrarse en ambientes costeros a lo largo de los milenios. La extracción de estos minerales de las playas actuales podría causar un impacto ambiental significativo en los ecosistemas costeros, por lo que el proyecto busca alternativas. Al investigar las paleocostas, los científicos esperan reconstruir la distribución de los minerales sin afectar las playas actuales.
Uno de los indicadores que los geólogos buscan son las arenas negras, que se caracterizan por la acumulación de minerales pesados. En la costa de Carmen de Patagones ya se han registrado este tipo de playas, lo que motivó el inicio de las excavaciones. Las muestras obtenidas se someten a análisis químicos y mineralógicos para determinar su composición y cuantificar la presencia de minerales pesados.
Generación de mapas interactivos para futuras investigaciones
Con los datos recolectados, el equipo del CONICET planea elaborar mapas interactivos que identifiquen las paleocostas con mayor potencial para futuras investigaciones. Estos mapas servirán como herramienta para que los municipios y la provincia establezcan normas y criterios ambientales antes de cualquier eventual proyecto de prospección. La intención es preservar las playas y dunas actuales, al mismo tiempo que se genera conocimiento sobre el aprovechamiento de recursos estratégicos con el menor impacto ambiental posible.
Schwarz expresó su expectativa de que esta metodología pueda extenderse a otras regiones del país, dado que las costas y paleocostas de Buenos Aires abarcan una gran extensión. La investigación en Necochea y sus alrededores podría abrir nuevas oportunidades para el país en el ámbito de los minerales críticos, alineándose con la creciente demanda global de tecnologías sostenibles.
La próxima fase del proyecto incluirá más excavaciones y análisis en diferentes puntos de la costa bonaerense, con el objetivo de consolidar un mapa geológico que permita identificar áreas de interés para futuras investigaciones sobre tierras raras y otros minerales estratégicos.