La advertencia de Teherán apunta contra los países que apoyen militarmente a Estados Unidos y aumenta el riesgo de nuevas interrupciones en una ruta estratégica para el suministro mundial de petróleo y gas.
Irán elevó este sábado 1 de agosto la tensión en Medio Oriente al advertir que podría endurecer el cierre del estrecho de Ormuz y extender las restricciones a otros pasos marítimos si Estados Unidos mantiene el cerco naval contra sus puertos y embarcaciones.
La amenaza añade presión a un mercado energético que ya enfrenta dificultades de transporte, mayores costos de seguros y restricciones para el tránsito de buques. Para Chile, aunque el conflicto ocurre a miles de kilómetros, el principal efecto podría sentirse en los precios internacionales del petróleo, el valor del dólar y los costos de importación de combustibles.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Por esa zona circulaban cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados antes de la actual crisis, una cantidad equivalente a aproximadamente una quinta parte del consumo mundial. También es una vía clave para el comercio internacional de gas natural licuado.
La advertencia de Irán a los países de la región
El comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ali Abdolahi, llamó a los países musulmanes a reconsiderar su cooperación militar con Washington. El mensaje estuvo dirigido especialmente a los gobiernos que faciliten bases, sistemas defensivos, infraestructura o apoyo logístico a las fuerzas estadounidenses.
La declaración aumenta la preocupación entre países del golfo Pérsico que mantienen vínculos estratégicos con Estados Unidos y que, al mismo tiempo, concentran una parte importante de la producción y exportación mundial de energía.
Teherán también acusó a Washington de utilizar las instalaciones y recursos de sus aliados regionales para proteger sus operaciones militares y respaldar a Israel. La advertencia ocurre después de ataques iraníes contra instalaciones estadounidenses en Kuwait y Baréin, en medio de una escalada que mantiene expuestas bases militares, terminales petroleras, refinerías y rutas comerciales.
El riesgo no se limita a una confrontación directa entre Irán y Estados Unidos. Una ampliación de las hostilidades podría involucrar a países que albergan tropas estadounidenses o permiten operaciones desde su territorio, aumentando la posibilidad de interrupciones simultáneas en distintas zonas productoras.
Ormuz podría enfrentar restricciones más severas
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohamad Bagher Zolgadr, advirtió que el bloqueo naval estadounidense podría provocar un reforzamiento del cierre de Ormuz y medidas similares en otros puntos estratégicos para el comercio marítimo.
El escenario preocupa porque no existen rutas alternativas suficientes para reemplazar todo el volumen que normalmente atraviesa el estrecho. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que permiten transportar parte de su producción hacia terminales ubicados fuera del golfo Pérsico, pero esa capacidad es inferior al flujo habitual de la zona.
Durante las últimas jornadas, Irán aseguró haber impedido la salida de dos embarcaciones y obligado a otras cuatro a regresar. El episodio hizo subir los precios internacionales del crudo en más de 1% y profundizó la inquietud por la seguridad de los cargamentos. El petróleo Brent, referencia relevante para los mercados internacionales, acumuló un fuerte avance durante julio.
La tensión también ha elevado los costos de transporte. Las navieras deben considerar primas de seguro más altas, posibles desvíos, mayores tiempos de espera y riesgos para sus tripulaciones. Esos gastos pueden trasladarse al precio final del petróleo, el diésel, la gasolina y otros productos derivados.
Cómo puede afectar a Chile
Chile importa prácticamente todo el petróleo crudo que utiliza, por lo que está expuesto a las variaciones internacionales de precios, incluso cuando los cargamentos adquiridos no provienen directamente de Medio Oriente.
El impacto se produce porque el mercado petrolero funciona de manera global. Una reducción de la oferta disponible o una interrupción en una ruta por donde circula cerca del 20% de los líquidos petroleros del mundo puede elevar las cotizaciones para compradores de distintas regiones.
En el mercado chileno, una subida persistente del petróleo puede reflejarse posteriormente en los precios mayoristas de los combustibles. Sin embargo, el traspaso no es inmediato ni depende de una sola jornada, ya que intervienen el promedio de precios internacionales, el tipo de cambio, los costos logísticos y el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Un dólar más alto frente al peso también puede intensificar el efecto. El petróleo y sus derivados se negocian internacionalmente en moneda estadounidense, por lo que una depreciación del peso encarece las compras externas incluso cuando el precio del barril se mantiene estable.
Los sectores más expuestos son el transporte de carga, la minería, la agricultura, la pesca, la construcción y las empresas que utilizan diésel en sus operaciones. Los hogares podrían percibir el impacto a través del gasto en bencina, los pasajes, los servicios de distribución y los precios de bienes cuyo traslado depende del transporte terrestre.
El gas natural también queda bajo presión
La importancia de Ormuz no se limita al petróleo. Antes de las restricciones de 2026, cerca de una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado atravesaba el estrecho, principalmente desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos. La interrupción de esa ruta redujo la disponibilidad mundial de GNL y generó diferencias más amplias entre los precios de Estados Unidos y los mercados de Europa y Asia.
Chile cuenta con terminales para importar gas natural licuado y mantiene otras fuentes de abastecimiento, incluido el gas proveniente de Argentina. Esto reduce la exposición directa a los cargamentos del golfo Pérsico, pero no elimina el riesgo de aumentos internacionales.
Si compradores europeos y asiáticos buscan reemplazar volúmenes perdidos, la competencia por cargamentos disponibles puede elevar los precios de referencia y los costos de contratación. El efecto dependerá de la duración del conflicto, la disponibilidad regional y las condiciones de los contratos vigentes.
Qué se debe observar durante los próximos días
La variable principal será el nivel real de interrupción del tránsito marítimo. Una amenaza política puede generar volatilidad, pero un cierre más estricto, daños a terminales o ataques contra buques tendrían consecuencias más profundas y prolongadas.
También será relevante la respuesta de Estados Unidos y de los países del golfo. Arabia Saudita ha impulsado conversaciones para reforzar la protección marítima, mientras Omán ha buscado mecanismos que permitan administrar el paso de embarcaciones y evitar una paralización total.
Para Chile, las señales inmediatas estarán en la cotización del petróleo Brent, el comportamiento del dólar y los próximos informes de precios de los combustibles. Mientras no exista una normalización del tránsito por Ormuz, el mercado seguirá incorporando una prima de riesgo que puede presionar los costos energéticos y el presupuesto de hogares y empresas.










