La minera proyecta ahora entre 1,84 millones y 1,86 millones de onzas de oro equivalente anuales. En Chile, La Coipa enfrenta efectos climáticos, menor recuperación metalúrgica y mayores contenidos de cobre en mineral sulfurado.
Kinross Gold ajustó a la baja sus perspectivas de producción para 2026 y 2027 debido principalmente a dificultades operacionales en La Coipa, en la Región de Atacama, y Round Mountain, en Nevada, dos faenas que concentraron los principales desvíos respecto del plan original de la compañía durante el año.
La productora canadiense espera alcanzar entre 1,84 millones y 1,86 millones de onzas de oro equivalente atribuibles por año durante 2026 y 2027. El nuevo rango se ubica entre 2% y 3% por debajo del límite inferior de la guía previamente establecida, que consideraba aproximadamente 2 millones de onzas anuales con un margen de variación de 5%.
El ajuste tiene una incidencia directa sobre Chile debido a las dificultades registradas en La Coipa, donde una sucesión de eventos meteorológicos durante el invierno afectó las actividades de extracción y procesamiento durante el tercer trimestre. A ello se sumaron desafíos metalúrgicos asociados a mineral sulfurado con contenidos de cobre superiores a los previstos y recuperaciones de oro inferiores a las estimadas.
La Coipa enfrenta una transición metalúrgica más exigente
Las condiciones climáticas redujeron las tasas de movimiento de material y el procesamiento de planta durante el tercer trimestre, con efectos que continuaron durante septiembre. Kinross ha señalado que las condiciones de operación comenzaron posteriormente a estabilizarse, permitiendo recuperar gradualmente los ritmos de extracción y mejorar la capacidad de mezcla de mineral.
Sin embargo, el desafío de La Coipa no se limita al clima.
La compañía detectó mayores leyes de cobre y recuperaciones inferiores a las esperadas en parte del mineral sulfurado tratado durante el período. Como consecuencia, modificó las proyecciones de producción de la operación para 2026 y 2027 y comenzó a acumular parte del material con mayor contenido de cobre para evaluar su procesamiento futuro.
El comportamiento del mineral adquiere especial relevancia a medida que La Coipa avanza desde sectores predominantemente oxidados hacia una mayor presencia de sulfuros.
Kinross desarrolla actualmente un estudio de prefactibilidad para analizar la incorporación de un circuito de flotación, orientado al tratamiento de mineralización sulfurada con mayor contenido de cobre identificada bajo distintos rajos abiertos del distrito. Paralelamente, la minera mantiene exploración destinada a evaluar el potencial de un sistema de pórfido de cobre en profundidad.
Esta evolución puede modificar progresivamente la configuración metalúrgica de La Coipa. El circuito actualmente considera la posibilidad de procesar parte del material sulfurado de mayor contenido de cobre mediante mezclas con mineral oxidado, pero un aumento de la proporción de sulfuros exige revisar recuperaciones, capacidad de tratamiento y alternativas de procesamiento.
Producción chilena queda bajo mayor presión
Antes de esta revisión, Kinross proyectaba para Chile una producción atribuible de aproximadamente 210.000 onzas de oro equivalente durante 2026, considerando La Coipa dentro de su cartera nacional. La guía original contemplaba además un costo de ventas de producción de alrededor de US$1.320 por onza equivalente para las operaciones chilenas.
La reducción prevista en La Coipa cobra relevancia en momentos en que Kinross también desarrolla en Chile el proyecto Lobo-Marte, uno de los activos que integran su cartera de crecimiento de largo plazo.
La situación operacional de La Coipa muestra además un desafío recurrente para las faenas ubicadas a gran altitud en Atacama: mantener continuidad operacional frente a condiciones meteorológicas extremas, mientras los yacimientos evolucionan hacia minerales que pueden requerir esquemas metalúrgicos distintos a los utilizados durante sus primeras etapas de explotación.
Para proveedores y empresas de servicios, una eventual incorporación de flotación también podría abrir necesidades adicionales en ingeniería, equipos de proceso, reactivos, manejo de concentrados y optimización metalúrgica, aunque cualquier decisión de inversión dependerá del resultado del estudio actualmente en desarrollo.
Round Mountain también reduce las expectativas
El segundo foco del ajuste se encuentra en Round Mountain, Estados Unidos.
En la fase denominada Phase S, Kinross ha enfrentado tasas de extracción inferiores a las previstas, además de menores leyes y recuperaciones. La ralentización de la actividad minera desplazará hacia períodos posteriores parte del mineral de mayor ley, mientras las menores leyes de alimentación y recuperaciones implican una pérdida de producción frente al plan anterior.
La operación funciona actualmente como transición hacia Phase X, proyecto subterráneo diseñado para acceder a mineral de mayor ley bajo la operación existente.
Phase X mantiene su entrada en producción prevista para 2028. El proyecto considera aproximadamente 1,4 millones de onzas de oro equivalente de producción incremental durante una vida útil inicial de 11 años, con un promedio cercano a 140.000 onzas anuales entre 2029 y 2037.
Para Kinross, esa transición es relevante porque permitirá combinar mineral subterráneo de mayor ley con la producción remanente de Phase S y utilizar infraestructura de procesamiento existente.
Menos producción presiona los costos de 2026
La corrección de volumen también elevó las estimaciones de costos.
Kinross proyecta ahora para 2026 un costo de ventas atribuible de entre US$1.420 y US$1.460 por onza de oro equivalente vendida, mientras el costo total de sostenimiento, AISC, se ubicaría entre US$1.850 y US$1.900 por onza. La empresa espera además una producción atribuible cercana a 425.000 onzas de oro equivalente durante el tercer trimestre.
El efecto de La Coipa y Round Mountain contrasta con el desempeño de los dos principales activos del grupo.
Paracatu, en Brasil, y Tasiast, en Mauritania, mantienen una producción combinada prevista de aproximadamente 1,1 millones de onzas durante 2026, lo que permitiría completar un quinto año consecutivo en torno a ese nivel. Ambas operaciones son además los activos de menor costo dentro de la cartera de Kinross.
La compañía mantuvo, pese al recorte productivo, una posición orientada a la generación de caja y elevó desde 40% a 50% del flujo de caja libre su meta de retorno de capital a los accionistas durante 2026. Hasta septiembre había distribuido aproximadamente US$800 millones, incluidos unos US$655 millones mediante recompra de acciones.
La evolución de La Coipa será clave para 2027
Para la minería chilena, el principal punto a observar será la capacidad de Kinross para estabilizar el procesamiento en La Coipa y definir una solución de largo plazo para el aumento de mineral sulfurado con cobre.
Una eventual incorporación de flotación representaría un cambio relevante en la estrategia de procesamiento del distrito y permitiría evaluar mineralizaciones que hoy presentan mayores restricciones dentro del circuito existente.
La combinación entre recuperación metalúrgica, características del mineral, continuidad operacional y resultados de exploración determinará cuánto podrá recuperar La Coipa del volumen postergado y qué papel tendrá la operación dentro de la cartera chilena de Kinross durante los próximos años.
Mientras tanto, el nuevo rango de 1,84 millones a 1,86 millones de onzas de oro equivalente para 2026 y 2027 deja a la compañía dependiendo en mayor medida de la estabilidad de sus grandes operaciones, al mismo tiempo que avanza proyectos destinados a reforzar nuevamente su perfil de producción desde 2028.









