La minera canadiense tomará el control total de Cerro Covadonga, El Meridiano y La Rosita mediante un pago de US$25.000 y la emisión de 1,25 millones de acciones. La operación elimina compromisos pendientes por US$290.000 y una regalía NSR de 2% sobre cada propiedad.
Magna Terra Minerals adquirió el 100% de tres proyectos de exploración de oro y plata ubicados en la provincia argentina de Santa Cruz, reforzando su cartera de activos en el Macizo del Deseado. La transacción comprende Cerro Covadonga, El Meridiano y La Rosita, que en conjunto abarcan aproximadamente 8.815 hectáreas y hasta ahora estaban sujetos a un acuerdo de opción con un propietario privado.
La compañía informó este 24 de septiembre que el nuevo acuerdo reemplaza esa opción y elimina los pagos que aún permanecían pendientes bajo las condiciones anteriores.
Para obtener la propiedad completa de los tres activos, Magna Terra pagará US$25.000 y emitirá 1.250.000 acciones ordinarias. Esos títulos quedarán sometidos a un período de restricción regulatoria de cuatro meses y un día desde su emisión y la operación está sujeta a la aprobación de la TSX Venture Exchange.
Uno de los principales efectos económicos de la adquisición es la eliminación de obligaciones que contemplaban US$290.000 en pagos pendientes en efectivo y una regalía Net Smelter Return (NSR) de 2% sobre cada uno de los proyectos.
Magna Terra consolida su posición en Santa Cruz
Tras la operación, Magna Terra señaló que contará con una participación de 100% en seis proyectos independientes que abarcan alrededor de 79.000 hectáreas en Santa Cruz, una de las principales provincias argentinas para la exploración y producción de metales preciosos.
El presidente y CEO de la compañía, Lew Lawrick, destacó que la adquisición permite conservar efectivo frente a las obligaciones que contemplaba el acuerdo anterior y, especialmente, eliminar las regalías que gravaban los tres activos.
La compañía también analiza distintas alternativas para su cartera argentina. Entre ellas figura una eventual separación de parte de estos proyectos en una entidad independiente que posteriormente podría buscar una cotización en una bolsa canadiense.
Esa posibilidad permanece en evaluación y no corresponde, por ahora, a una transacción aprobada ni ejecutada.
La adquisición ocurre además pocos días después de que Magna Terra cerrara una colocación privada ampliada por C$3,75 millones, recursos que la empresa destinará principalmente a avanzar programas de exploración en sus activos prioritarios de Canadá y a iniciativas destinadas a generar valor desde el resto de su cartera, incluidos sus proyectos de metales preciosos en Santa Cruz.
Cerro Covadonga: exploración al norte de Cerro Vanguardia
Cerro Covadonga comprende aproximadamente 2.945 hectáreas en el sector central del Macizo del Deseado y se encuentra unos 40 kilómetros al norte de la mina de oro Cerro Vanguardia.
Se trata de un proyecto de oro asociado a un sistema epitermal de baja sulfuración. Los trabajos realizados previamente identificaron una huella mineralizada de aproximadamente tres kilómetros de longitud, definida mediante estudios geoquímicos de suelo y fragmentos de roca.
Las anomalías registradas incluyen oro y elementos asociados como plomo, arsénico y mercurio en estructuras de vetas y brechas.
La interpretación geológica de Magna Terra apunta a una estructura de falla que habría generado condiciones favorables para la circulación y concentración de fluidos hidrotermales relacionados con mineralización aurífera.
Cerro Covadonga es además contiguo al proyecto Piedra Negra, otro activo de la compañía en el área, que comprende alrededor de 10.706 hectáreas.
El Meridiano cuenta con 4.698 metros de perforación histórica
El segundo activo adquirido es El Meridiano, un proyecto de oro y plata de 2.970 hectáreas situado aproximadamente 37 kilómetros al noroeste de Cerro Vanguardia.
El área registra 32 perforaciones históricas poco profundas, por un total de 4.698 metros, que permitieron confirmar la presencia de un sistema aurífero cercano a superficie.
Magna Terra realizó además en 2017 un estudio geofísico mediante el método CSAMT que identificó una anomalía resistiva de mayor profundidad que permanece sin perforar.
La compañía interpreta esa anomalía como posiblemente vinculada al margen de una estructura tipo diatrema, por lo que actualmente constituye uno de los principales objetivos considerados para futuras campañas de exploración.
Pese a los antecedentes geológicos y de perforación disponibles, El Meridiano continúa siendo un activo en etapa de exploración. La compañía no ha informado hasta ahora un recurso mineral definido ni una decisión para avanzar hacia construcción o explotación comercial.
La Rosita apunta a objetivos cubiertos en profundidad
La Rosita, en tanto, comprende unas 2.900 hectáreas en el extremo suroeste del Macizo del Deseado, en un sector próximo a las antiguas operaciones argentíferas Mina Martha y Manantial Espejo.
La reinterpretación de información geofísica disponible permitió identificar objetivos resistivos en profundidad relacionados con la intersección de estructuras geológicas orientadas en distintas direcciones.
Magna Terra considera que estas anomalías podrían encontrarse asociadas con unidades volcánicas favorables para mineralización que permanecen ocultas bajo cobertura superficial.
Al igual que Cerro Covadonga y El Meridiano, el proyecto se encuentra en fase exploratoria y requerirá nuevos trabajos para determinar la continuidad, geometría y eventual contenido mineral de los objetivos identificados.
Una cartera concentrada en el Macizo del Deseado
El interés de Magna Terra en Santa Cruz se concentra principalmente en el Macizo del Deseado, distrito geológico que alberga múltiples depósitos epitermales de oro y plata y operaciones como Cerro Vanguardia y Cerro Negro.
La empresa mantiene además otros activos en la provincia, entre ellos Piedra Negra y Boleadora, junto con participación en proyectos desarrollados mediante acuerdos con terceros.
Con la compra definitiva de Cerro Covadonga, El Meridiano y La Rosita, Magna Terra elimina obligaciones económicas asociadas a los antiguos contratos y gana flexibilidad para decidir si avanza directamente en exploración, busca nuevos socios, vende activos o estructura una eventual separación de su cartera argentina.
El siguiente paso será definir qué proyectos serán priorizados para nuevas campañas y qué alternativa corporativa utilizará para monetizar o financiar su desarrollo. Por ahora, los tres activos adquiridos permanecen en exploración y no existe una decisión de construcción o puesta en producción.









