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La plata pierde más de la mitad de su valor desde su máximo histórico y registra una nueva caída del 6%

La plata ha sufrido una caída del 54,4% desde su máximo histórico, alcanzando un nuevo mínimo de US$55,55 por onza, afectada por la inflación y las expectativas de aumento de tasas en EE.UU.

La plata pierde más de la mitad de su valor desde su máximo histórico y registra una nueva caída del 6%
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El metal precioso llegó a cotizar sobre US$121 por onza en enero, pero cayó hasta US$55,55 en los futuros estadounidenses. La inflación en Estados Unidos y las expectativas de nuevas alzas de tasas de interés golpearon al mercado, con consecuencias para inversionistas y productores mineros.

El precio internacional de la plata registró una nueva caída de 6,1% el miércoles 14 de octubre de 2026, cuando los futuros de referencia negociados en Estados Unidos cerraron en US$55,55 por onza troy, su nivel más bajo en casi once meses. El retroceso profundizó una corrección que comenzó después de que el metal alcanzara un máximo histórico superior a US$121 por onza el 29 de enero, acumulando una pérdida de más del 50% respecto de ese récord. La caída se produjo tras la publicación de cifras de inflación estadounidenses superiores a las previstas, que reactivaron las expectativas de mayores tasas de interés.

La jornada estuvo marcada por fuertes ventas en el mercado de metales preciosos, un fortalecimiento inicial del dólar y un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.

El oro también retrocedió, aunque con una caída considerablemente menor. Los futuros del metal dorado perdieron alrededor de 1,6% durante la sesión, frente al descenso superior al 6% de la plata.

El comportamiento refleja la mayor volatilidad de un metal que combina su utilización como activo de inversión con una importante demanda industrial.

De superar los US$121 a caer por debajo de US$56

La magnitud del retroceso de la plata se aprecia al comparar las cotizaciones actuales con los máximos alcanzados a comienzos de año.

El 29 de enero de 2026, el metal llegó a aproximadamente US$121,79 por onza, después de una acelerada tendencia alcista impulsada por la demanda de inversión, restricciones de disponibilidad física y un entorno internacional de elevada incertidumbre.

A partir de ese nivel, el precio comenzó a experimentar una corrección que se extendió durante los meses siguientes.

La referencia de US$55,55 registrada el 14 de octubre representa una disminución aproximada del 54,4% frente al máximo de enero, aunque la comparación es orientativa porque corresponde a referencias de cotización distintas.

En términos absolutos, la diferencia supera los US$66 por onza.

La caída constituye uno de los ajustes más pronunciados del mercado de metales preciosos durante 2026 y contrasta con las expectativas alcistas que dominaron las primeras semanas del año.

Después del desplome del miércoles, la plata experimentó una recuperación parcial.

Los futuros de referencia subieron alrededor de 2,3% el jueves 15 de octubre y finalizaron el viernes 16 cerca de US$57,14 por onza, sin recuperar los niveles previos a la fuerte liquidación.

De esta manera, pese al repunte posterior, el metal continuó cotizando más de un 50% por debajo de su máximo histórico.

La inflación de Estados Unidos golpeó a los metales preciosos

El principal detonante de la caída del 14 de octubre fue la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos correspondiente a septiembre.

La Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense informó que la inflación mensual aumentó 0,6%, después del incremento de 0,4% registrado en agosto.

En términos interanuales, el IPC alcanzó 3,7%, frente al 3,4% del mes anterior.

Uno de los componentes que más contribuyó al aumento fue la gasolina, cuyos precios subieron 9,1% durante septiembre.

El resultado reforzó las preocupaciones sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y las dificultades de la Reserva Federal para devolver la inflación a su objetivo de 2%.

Inmediatamente después de conocerse las cifras, los operadores aumentaron sus apuestas por nuevas alzas de las tasas de interés estadounidenses.

Este escenario perjudica a los metales preciosos porque, a diferencia de los bonos y otros instrumentos financieros, el oro y la plata no generan intereses.

Cuando las tasas de interés suben, los activos que entregan rendimientos pueden resultar relativamente más atractivos para los inversionistas.

Un dólar fortalecido también puede presionar los precios de las materias primas cotizadas en esa moneda, al encarecerlas para compradores que utilizan otras divisas.

Sin embargo, durante las jornadas posteriores algunos funcionarios de la Reserva Federal moderaron las expectativas de un ajuste inmediato, lo que contribuyó a la recuperación parcial de los metales.

Por qué la plata cae más que el oro

Aunque ambos metales suelen reaccionar a factores monetarios similares, existen diferencias importantes entre sus mercados.

El oro tiene una función predominante como activo de reserva e inversión, con compras relevantes por parte de bancos centrales y grandes instituciones financieras.

La plata, en cambio, tiene una exposición considerablemente mayor a la actividad industrial.

Se utiliza en componentes electrónicos, paneles solares, sistemas eléctricos, vehículos y distintas tecnologías de fabricación.

Esta característica hace que su precio responda tanto a las expectativas financieras como a las proyecciones de crecimiento económico y demanda manufacturera.

Cuando aumenta la preocupación por una desaceleración de la economía mundial, los inversionistas pueden anticipar un menor consumo industrial de plata, agregando presión sobre las cotizaciones.

También influye la estructura del mercado, que es considerablemente más pequeño que el del oro y puede experimentar movimientos porcentuales más intensos ante cambios en los flujos de inversión.

La corrección desde enero ha sido superior al 50% en la plata, mientras que el oro ha registrado una pérdida cercana al 25% desde sus respectivos máximos, dependiendo de las referencias utilizadas.

La diferencia muestra que ambos metales no necesariamente ofrecen el mismo comportamiento durante períodos de inestabilidad financiera.

La demanda industrial enfrenta cambios importantes

La corrección ocurre en un período de transformación del mercado físico de la plata.

El Silver Institute, organismo internacional especializado en este metal, informó en abril que la demanda mundial alcanzó aproximadamente 1.130 millones de onzas durante 2025, una disminución de 2% respecto del año anterior.

La utilización industrial llegó a 657,4 millones de onzas, con una contracción de 3% después de cuatro años consecutivos de crecimiento.

Entre las causas se encuentra la industria fotovoltaica, donde los fabricantes están introduciendo tecnologías que permiten utilizar menores cantidades de plata por unidad producida.

El elevado precio del metal también ha incentivado la sustitución parcial por otros materiales en determinadas aplicaciones.

Para 2026, el organismo proyectó una reducción de 2% en la demanda mundial, hasta aproximadamente 1.110 millones de onzas.

La demanda industrial, por su parte, disminuiría alrededor de 3%, mientras que la fabricación de joyas y artículos de plata también registraría retrocesos.

Sin embargo, estas estimaciones no significan que el mercado enfrente necesariamente un exceso de oferta.

El Silver Institute proyectó para 2026 un déficit de aproximadamente 46,3 millones de onzas, lo que implicaría un sexto año consecutivo en que la demanda mundial supera la oferta disponible.

Esta situación revela una característica del mercado: los precios pueden caer bruscamente por factores financieros incluso cuando las proyecciones de oferta y demanda física continúan mostrando restricciones.

El impacto sobre las empresas mineras

La disminución del precio internacional tiene consecuencias potenciales para las empresas que producen plata y para aquellas que obtienen el metal como subproducto de otras operaciones.

México y Perú figuran entre los principales productores mundiales, mientras que Chile también participa en el mercado mediante la recuperación de plata asociada a yacimientos de cobre, oro y otros minerales.

Para los productores especializados, una caída prolongada del precio puede reducir ingresos, estrechar los márgenes operacionales y obligar a revisar proyectos de expansión.

El impacto dependerá de los costos de extracción, la productividad de cada yacimiento, los contratos comerciales y las eventuales coberturas financieras contratadas por las compañías.

En las operaciones polimetálicas, donde la plata se obtiene junto con cobre, zinc, plomo u oro, su comportamiento influye en los ingresos totales, aunque normalmente no determina por sí solo la continuidad de la explotación.

Durante 2025, la producción minera mundial alcanzó 846,6 millones de onzas, con un crecimiento de 3% respecto de 2024.

Para 2026, el Silver Institute proyectó una producción minera prácticamente estable, debido a las condiciones operacionales y geológicas de diversas regiones productoras.

Una eventual prolongación de los precios actuales podría afectar las decisiones de inversión en nuevos proyectos, especialmente aquellos con mayores costos o que requieren precios elevados para justificar su desarrollo.

No obstante, no existen antecedentes suficientes para atribuir a la caída de octubre suspensiones generalizadas de producción o cancelaciones concretas de inversiones mineras.

Las próximas decisiones de la Reserva Federal serán determinantes

El mercado continuará observando los indicadores de inflación, empleo y actividad económica de Estados Unidos, además de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.

La próxima reunión del organismo está programada para el 27 y 28 de octubre, en un contexto de incertidumbre sobre la necesidad de mantener o elevar las tasas de interés.

Un escenario de inflación persistente podría prolongar las presiones financieras sobre los metales preciosos, mientras que señales de menor inflación o expectativas de tasas más bajas podrían modificar el comportamiento de los inversionistas.

En paralelo, la evolución de la demanda industrial, particularmente en energía solar, electrónica y nuevas infraestructuras tecnológicas, continuará siendo relevante para las perspectivas de la plata.

La caída desde más de US$121 hasta valores cercanos a US$57 por onza demuestra la magnitud de la corrección que atraviesa el mercado durante 2026.

Aunque el metal mantiene aplicaciones industriales importantes y las proyecciones todavía contemplan un déficit entre oferta y demanda, su cotización continúa expuesta a las condiciones financieras internacionales.

Para la industria minera, el principal interrogante será si los precios se estabilizan después del ajuste o si las presiones monetarias y económicas mantienen la volatilidad durante los últimos meses del año.

REDIMIN Responde

¿Cuál fue el precio más alto de la plata en 2026 y cuándo se alcanzó?

El precio más alto de la plata en 2026 fue de aproximadamente US$121,79 por onza, alcanzado el 29 de enero.

¿Cuál fue el precio de la plata el 14 de octubre de 2026 y qué porcentaje representa respecto al máximo de enero?

El 14 de octubre de 2026, el precio de la plata fue de US$55,55 por onza, lo que representa una disminución aproximada del 54,4% respecto al máximo de enero.

¿Qué factores contribuyeron a la caída del precio de la plata en octubre de 2026?

La caída del precio de la plata en octubre de 2026 fue influenciada por la publicación de cifras de inflación en Estados Unidos superiores a las previstas, que reactivaron las expectativas de mayores tasas de interés, y por un fortalecimiento inicial del dólar.

¿Cómo se comportó el precio del oro en comparación con la plata durante la misma caída?

Durante la misma caída, el precio del oro retrocedió alrededor de 1,6%, una caída considerablemente menor en comparación con el descenso superior al 6% de la plata.

¿Qué proyecciones hizo el Silver Institute para la demanda de plata en 2026?

El Silver Institute proyectó una reducción de 2% en la demanda mundial de plata para 2026, hasta aproximadamente 1.110 millones de onzas, y una disminución de la demanda industrial alrededor de 3%.