
Un estudio de la Universidad de Chile analizó datos sísmicos y geodésicos del complejo volcánico y explicó por qué el sistema mantiene deformación sostenida sin registrar una erupción.
El complejo volcánico Laguna del Maule, ubicado en la cordillera de la Región del Maule y a unos siete kilómetros del límite con Argentina, volvió al centro del monitoreo científico tras la publicación de un estudio que explica la acumulación de magma bajo el sistema y el alzamiento sostenido de su superficie.
La investigación, desarrollada por Mauro Navarrete, del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, fue publicada en Geophysical Research Letters bajo el título “Long Unrest (2007–2025) at Laguna del Maule: Linking Strain Field and Seismicity From GNSS and Seismic Data”. De acuerdo con la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el trabajo utilizó información sísmica y geodésica para estudiar la relación entre deformación del terreno, sismicidad y presión magmática.
Qué reveló el estudio
El principal antecedente es que la superficie del complejo Laguna del Maule se ha estado inflando desde 2007 como consecuencia de la acumulación de magma en profundidad. Según los datos analizados y modelados, el terreno registró una elevación aproximada de cuatro metros entre 2017 y 2024, con tasas cercanas a 30 centímetros por año.
La investigación identifica un reservorio magmático ubicado a unos cuatro kilómetros de profundidad. En torno a ese cuerpo se produciría una interacción entre presión interna, deformación de la corteza y deslizamiento de fallas cercanas.
La hipótesis central del trabajo es que esas fallas permitirían liberar parte de la tensión acumulada y facilitar el ascenso de gases, sin que el magma necesariamente alcance la superficie. Ese mecanismo ayudaría a explicar por qué el sistema muestra una deformación importante, pero no ha derivado en una erupción reciente.
Un complejo volcánico con alta vigilancia técnica
Laguna del Maule no corresponde a un volcán único con un cono central dominante, sino a un campo volcánico amplio, con múltiples centros eruptivos, domos, conos y flujos de lava. El sistema se ubica en una zona cordillerana estratégica de la Región del Maule, cerca del paso fronterizo Pehuenche y de áreas de tránsito turístico, productivo y local.
El monitoreo oficial en Chile está a cargo del Servicio Nacional de Geología y Minería, a través de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, que realiza seguimiento instrumental de los principales sistemas volcánicos activos del país. En su página de alertas volcánicas vigentes, Sernageomin publica el estado actualizado de los complejos bajo vigilancia.
El interés técnico sobre Laguna del Maule se ha reforzado por episodios de enjambres sísmicos, deformación superficial y emisiones de gases. Aunque esos antecedentes no implican por sí solos una erupción inminente, sí convierten al complejo en uno de los sistemas relevantes para la vigilancia volcánica en la zona centro-sur del país.
Datos clave
Complejo: Laguna del Maule.
Región: Maule.
Ubicación: cordillera de los Andes, cerca del límite con Argentina.
Alzamiento estimado: cerca de 4 metros entre 2017 y 2024.
Tasa aproximada de deformación: cerca de 30 centímetros por año.
Profundidad estimada del reservorio magmático: alrededor de 4 kilómetros.
Periodo de actividad analizado: 2007-2025.
Publicación científica: Geophysical Research Letters.
Monitoreo oficial en Chile: Sernageomin, mediante la Red Nacional de Vigilancia Volcánica.
Por qué importa para la gestión del riesgo
El caso de Laguna del Maule es relevante porque combina tres variables críticas: acumulación de magma, deformación sostenida del terreno y actividad sísmica asociada al sistema volcánico. Esa combinación exige monitoreo permanente, actualización de modelos geofísicos y coordinación entre organismos técnicos y autoridades regionales.
Para la industria y la infraestructura cordillerana, este tipo de sistemas también tiene importancia práctica. La actividad volcánica puede incidir en rutas internacionales, operación de pasos fronterizos, planificación territorial, turismo, seguridad de comunidades y continuidad de servicios en zonas de montaña.
El estudio también aporta información útil para la geociencia aplicada en Chile, porque permite entender cómo un reservorio magmático puede mantener presión durante años sin desencadenar una erupción. En sistemas volcánicos activos, esa diferencia es clave para separar señales de vigilancia normal, cambios relevantes y escenarios que podrían requerir medidas preventivas adicionales.
Qué observarán los organismos técnicos
Los principales parámetros a seguir serán la evolución de la deformación superficial, la profundidad y magnitud de los sismos, la ubicación de los enjambres, la emisión de gases y cualquier cambio en el nivel de alerta técnica informado por Sernageomin.
Laguna del Maule seguirá siendo un sistema de alto interés para la vigilancia volcánica chilena. La investigación muestra que el complejo acumula magma y se deforma, pero también que existen mecanismos geológicos que estarían liberando parte de la tensión interna. Ese equilibrio es precisamente el punto que la ciencia y los organismos técnicos deberán seguir observando.






