Industria Minera

Mineras advierten impacto por escasez de agua en el norte y aceleran uso de desaladoras

La escasez de agua en el norte de Chile impulsa a las grandes mineras a acelerar proyectos de desalación, ante la creciente demanda de cobre y restricciones ambientales que limitan el uso de acuíferos.

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La presión hídrica en las regiones mineras del norte volvió a instalarse como uno de los principales riesgos operacionales para la industria. Compañías intensifican inversiones en desalación, impulsadas por restricciones continentales, mayores exigencias ambientales y crecimiento de la demanda de cobre.

La escasez de agua en el norte de Chile está empujando a las grandes mineras a acelerar proyectos de desalación y expansión de infraestructura hídrica, en medio de una combinación de menor disponibilidad de acuíferos, presión regulatoria y aumento esperado de producción de cobre hacia el final de la década.

Empresas como Codelco, BHP, Antofagasta Minerals y Anglo American mantienen en desarrollo o expansión distintas iniciativas ligadas al uso de agua de mar, tanto desalinizada como directa, especialmente en las regiones de Antofagasta y Atacama.

Qué está ocurriendo con el agua en la minería

El norte de Chile enfrenta más de una década de estrés hídrico estructural, situación que ha obligado a la minería a modificar progresivamente su matriz de abastecimiento de agua. Según datos de Cochilco, el consumo de agua de mar en la minería del cobre ya supera el 35% del uso hídrico total del sector y seguirá creciendo en los próximos años.

La tendencia responde a varios factores:

  • Menor disponibilidad de aguas continentales.

  • Restricciones ambientales sobre extracción desde acuíferos.

  • Exigencias de permisos sectoriales y ambientales.

  • Expansión de concentradoras y procesamiento de sulfuros.

  • Presión de comunidades y autoridades por uso sustentable del recurso.

La minería chilena avanza hacia una dependencia creciente de agua desalinizada, especialmente en operaciones ubicadas sobre los 2.000 metros de altitud, donde transportar agua implica además altos costos energéticos y bombeo de larga distancia.

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Las inversiones que aceleran las compañías

Entre los proyectos más relevantes aparece la expansión de infraestructura hídrica de Escondida, operada por BHP, que desde hace varios años utiliza exclusivamente agua desalinizada para su producción de cobre.

En paralelo, Codelco impulsa obras vinculadas a abastecimiento hídrico para divisiones del norte, mientras proyectos estructurales como Chuquicamata Subterránea y Radomiro Tomic continúan elevando requerimientos operacionales.

Antofagasta Minerals también avanza en infraestructura para Los Pelambres e iniciativas asociadas al transporte y reutilización de agua de mar, en un contexto donde las compañías buscan reducir exposición a riesgos de disponibilidad hídrica.

La expansión de plantas desaladoras también está impulsando contratos de ingeniería, energía, tuberías y sistemas de impulsión, generando oportunidades para proveedores mineros y empresas ligadas a infraestructura crítica.

Qué implica para la producción de cobre

La disponibilidad de agua se transformó en un factor estratégico para sostener producción futura de cobre en Chile, particularmente ante el envejecimiento de minas y el procesamiento de minerales de menor ley.

Los nuevos proyectos requieren más agua y más energía por tonelada producida, debido al aumento del procesamiento de sulfuros y mayores exigencias de molienda y concentración.

Según estimaciones sectoriales, gran parte de la nueva capacidad minera proyectada para el norte dependerá parcial o totalmente de agua de mar hacia 2030.

El escenario también coincide con un momento de fuerte atención global sobre el cobre, impulsado por electrificación, redes eléctricas, inteligencia artificial y expansión de centros de datos, factores que mantienen expectativas de déficit estructural de oferta en los próximos años.

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El desafío energético y de costos

El avance de desaladoras no elimina los desafíos operacionales. El bombeo de agua desde la costa hacia faenas ubicadas a gran altura implica elevados consumos eléctricos, infraestructura de gran escala y costos permanentes de mantenimiento.

Por esa razón, varias mineras están vinculando sus proyectos hídricos con contratos de energía renovable, sistemas de eficiencia energética y automatización operacional.

El desarrollo de desalación también enfrenta tiempos extensos de tramitación ambiental, permisos marítimos y construcción de infraestructura lineal, especialmente ductos y estaciones de bombeo.

Datos clave

  • Región afectada: Antofagasta y Atacama.

  • Principal riesgo: menor disponibilidad de aguas continentales.

  • Tendencia: aumento del uso de agua de mar y desalación.

  • Empresas involucradas: Codelco, BHP, Antofagasta Minerals y otras grandes mineras.

  • Impacto: mayores costos energéticos y nuevas inversiones en infraestructura.

  • Objetivo industrial: asegurar producción futura de cobre.

Qué observará la industria

El mercado seguirá atento a la velocidad con que se aprueben y construyan nuevas desaladoras en el norte, considerando que el agua ya se transformó en una variable crítica para viabilizar expansión minera en Chile.

La capacidad de asegurar abastecimiento hídrico competitivo podría definir el ritmo de crecimiento de la producción cuprífera chilena durante la próxima década, especialmente en un escenario de creciente competencia global por cobre, litio y minerales estratégicos.