
La minera busca avanzar en dos activos tempranos de cobre en Chile, con recursos inferidos relevantes y exposición a oro y molibdeno en el caso de Encierro.
Antofagasta plc prepara el ingreso de solicitudes ambientales para ampliar sus actividades de exploración en los proyectos Encierro y Los Volcanes durante el cuarto trimestre de 2026, en una señal de continuidad para su cartera de crecimiento de largo plazo en Chile. La información fue reportada por Reuters y replicada por Diario Financiero, a partir de un documento de la compañía al que tuvo acceso la agencia.
La decisión apunta a dos prospectos ubicados en zonas mineras estratégicas: Encierro, en la alta cordillera de Atacama, a 100 kilómetros al este de Vallenar, y Los Volcanes, en la Región de Antofagasta, a 70 kilómetros al norte de Calama. Ambos se encuentran en etapa de exploración y forman parte del esfuerzo de Antofagasta por sostener una cartera futura de cobre en un mercado tensionado por la demanda de electrificación, el envejecimiento de yacimientos y mayores exigencias regulatorias.
Dos proyectos en etapa temprana, pero con escala geológica
De acuerdo con la propia Antofagasta Minerals, Encierro corresponde a un complejo pórfido cuprífero del Mioceno con mineralización de cobre, oro y molibdeno. La compañía informa para este depósito 522 millones de toneladas de recursos minerales con 0,65% de cobre, 0,22 gramos por tonelada de oro y 74 partes por millón de molibdeno, usando una ley de corte de 0,5%.
En su sitio corporativo internacional, Antofagasta plc señala que Encierro se encuentra preparando evaluaciones ambientales con el objetivo de obtener los permisos necesarios para continuar las labores exploratorias. Para 2026, la empresa contempla estudios geológicos y geofísicos de superficie con técnicas no invasivas, mientras que la perforación quedará sujeta a la obtención de las autorizaciones correspondientes.
Los Volcanes, en tanto, agrupa tres cuerpos mineralizados: Brujulina, CLPS y Conchi. Antofagasta indica que el proyecto está localizado en el norte de Chile, cerca del distrito minero de Calama, y que los equipos de la compañía trabajan en la preparación de evaluaciones ambientales para avanzar hacia nuevas etapas de exploración y delineamiento.
Según el reporte de Reuters citado por Diario Financiero, Antofagasta ha destinado US$60 millones a la exploración de Los Volcanes y US$95 millones a Encierro. El mismo reporte indica que ambos prospectos seguirían un cronograma similar, con ingreso al sistema de Declaración de Impacto Ambiental durante el cuarto trimestre.
El antecedente ambiental de Encierro
El caso de Encierro será observado con especial atención por la industria y por los reguladores. Una solicitud anterior del proyecto fue denegada en 2024, luego de que la autoridad ambiental determinara que faltaba información esencial para continuar la evaluación, incluyendo antecedentes asociados a aves protegidas en el área.
El documento oficial del Servicio de Evaluación Ambiental asociado al procedimiento de 2024 señalaba que la DIA de “Prospección Minera Proyecto El Encierro” carecía de información esencial para descartar efectos ambientales, lo que hizo imposible continuar con la evaluación bajo ese expediente.
Ese antecedente eleva el estándar para una nueva presentación. El próximo ingreso ambiental no solo deberá sostener la justificación geológica y operativa del programa exploratorio, sino también abordar con mayor precisión los componentes de fauna, biodiversidad, hidrología, comunidades y área de influencia, especialmente por tratarse de un proyecto cordillerano en Atacama.
Por qué importa para la minería chilena
El movimiento de Antofagasta ocurre en un momento en que las grandes mineras enfrentan una presión doble: mantener producción en operaciones maduras y, al mismo tiempo, construir opciones de crecimiento que puedan compensar el agotamiento de leyes y recursos en el largo plazo.
Antofagasta produjo 653.700 toneladas de cobre en 2025, un 2% menos que el año anterior, según sus resultados anuales. Para 2026, la compañía mantuvo una guía de producción de 650.000 a 700.000 toneladas de cobre, con costos de caja antes de créditos por subproductos entre US$2,30 y US$2,50 por libra.
La empresa cerró 2025 con ingresos por US$8.620,3 millones, un alza de 30%, y un EBITDA de US$5.201,9 millones, 52% superior al ejercicio previo, impulsado por mejores precios de cobre y subproductos como oro y molibdeno. Ese desempeño financiero coincide con un ciclo de mayor inversión: el capex consolidado alcanzó US$3.684,5 millones en 2025, frente a US$2.414,9 millones en 2024.
En ese contexto, Encierro y Los Volcanes no son proyectos de producción inmediata, pero sí activos que pueden alimentar la cartera de crecimiento de largo plazo. La exploración de cobre en Chile se ha vuelto más estratégica porque las expansiones brownfield, las extensiones de vida útil y los nuevos descubrimientos enfrentan tiempos de maduración más extensos y procesos ambientales más exigentes.
Una cartera enfocada en cobre
Antofagasta ha definido que su estrategia exploratoria busca reemplazar al menos los recursos minerales extraídos cada año y entregar una plataforma de crecimiento sostenible de largo plazo. La compañía combina exploración cercana a minas existentes, proyectos greenfield y oportunidades con terceros en América, con foco en Chile, Perú, Estados Unidos y Canadá.
Esa estrategia se refleja en una cartera donde Encierro y Los Volcanes cumplen roles distintos. Encierro ofrece exposición a un sistema pórfido de cobre, oro y molibdeno en la cordillera de Atacama, mientras que Los Volcanes se ubica en una zona históricamente minera del norte chileno, cerca de infraestructura, proveedores y capital humano ligado al cobre.
La diferencia clave estará en los permisos. Sin una evaluación ambiental robusta, la escala geológica no se traduce en avance de proyecto. Para Antofagasta, el desafío será demostrar que las nuevas campañas pueden ejecutarse con información suficiente, trazabilidad técnica y medidas compatibles con las exigencias ambientales actuales.
Qué observará la industria
El hito relevante será el ingreso formal de las solicitudes ambientales durante el cuarto trimestre. Ahí se conocerán detalles críticos: número de plataformas, tipo de sondajes, caminos, campamentos, consumo de agua, manejo de residuos, duración de las campañas, áreas de intervención y compromisos ambientales.
Para la industria minera chilena, el caso será una prueba más de la relación entre exploración y permisología. Chile necesita nuevos recursos de cobre para sostener su posición global, pero los proyectos tempranos deben superar estándares ambientales cada vez más detallados antes de pasar a etapas de perforación intensiva.
Si Antofagasta logra encauzar ambos expedientes, Encierro y Los Volcanes podrían consolidarse como opciones de crecimiento dentro de una cartera que ya combina operaciones consolidadas, expansiones en ejecución y proyectos de largo plazo. El resultado dependerá menos del anuncio y más de la calidad técnica de los antecedentes que entren al sistema ambiental.






