La gran minería chilena superó anticipadamente la meta sectorial de participación femenina, pero las brechas en operaciones, liderazgo, contratistas y formación técnica muestran que el avance aún no está consolidado.
Chile llegó a un nuevo punto de referencia en inclusión laboral minera. Según el Monitoreo de Indicadores de Género 2° semestre 2025 de la Alianza CCM-Eleva, la participación de mujeres en la dotación propia de la gran minería alcanzó 24,0% al cierre de 2025, equivalente a 12.239 trabajadoras sobre un total de 51.012 personas.
El dato mantiene a Chile en el primer lugar entre países mineros comparables y confirma una transformación relevante para una industria históricamente masculinizada. Sin embargo, el mismo informe advierte que el liderazgo no está asegurado: la experiencia internacional muestra que, una vez alcanzados ciertos umbrales, la participación femenina puede estancarse o retroceder.
Chile supera a Australia, Sudáfrica y Canadá
El avance chileno tiene peso internacional. De acuerdo con la medición de CCM-Eleva, Chile alcanzó 24,0% de participación femenina en la gran minería, por sobre Australia, con 22,6%; Sudáfrica, con 20,0%; Canadá, con 14,7%; Estados Unidos, con 13,7%; y Perú, con 8,1%.
El Consejo Minero destacó que el resultado no solo confirma el liderazgo global de Chile, sino que también supera de manera anticipada el objetivo de 20% de participación femenina al 2030 establecido en la Política Nacional Minera.
La cifra es relevante porque la minería chilena no solo está incorporando más mujeres: también está renovando su base laboral con una mayor presencia femenina en las nuevas contrataciones.
En 2025, 39,7% de las nuevas contrataciones en la gran minería fueron mujeres, lo que equivale a 2.227 trabajadoras de un total de 5.613 personas incorporadas durante el año. Ese flujo es clave para sostener el cambio, porque la contratación femenina supera ampliamente la participación total actual.
El avance es fuerte, pero desigual
La lectura regional muestra un progreso extendido, aunque con diferencias importantes. Todas las regiones mineras aumentaron la participación femenina entre 2024 y 2025, según CCM-Eleva.
Coquimbo lideró en términos relativos, con 29,0% de participación femenina, seguida por Antofagasta, con 25,8%, y la Macrozona Centro —Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins—, con 25,2%.
Antofagasta, sin embargo, concentra el mayor volumen absoluto: 6.163 mujeres, equivalentes al 51,5% del total de trabajadoras de la gran minería consideradas en el monitoreo. El dato refleja el peso productivo de la región en cobre, litio, servicios mineros, mantenimiento, transporte, ingeniería y operación de faenas.
La brecha también aparece entre empresas. Mientras algunas compañías alcanzaron niveles de contratación femenina de 55,3%, otras registraron solo 17,8%. En dotación total, la diferencia también es amplia: la empresa con mayor participación llegó a 44,5%, mientras la menor marcó 9,3%.
La operación sigue siendo la prueba más difícil
Uno de los puntos críticos está en la incorporación de mujeres en funciones directamente vinculadas a la producción. El estudio de Cochilco sobre representación de la mujer en el sector minero en Chile al año 2024 muestra que la participación femenina en operaciones se duplicó en cuatro años, desde 6% en 2020 a 13% en 2024.
El avance es significativo, pero todavía insuficiente frente al peso que tienen las áreas operacionales en la estructura laboral minera. Camiones de extracción, mantenimiento planta, perforación, chancado, procesamiento, control de operaciones, geología de terreno y supervisión en faena siguen siendo espacios donde la integración femenina enfrenta barreras culturales, de infraestructura, turnos, conciliación y trayectoria técnica.
El liderazgo mundial de Chile se juega menos en los promedios y más en la capacidad de llevar la inclusión al corazón operacional de la minería.
En esa línea, Cochilco también identificó un rasgo generacional importante: 27,2% de la fuerza laboral femenina minera tiene menos de 30 años, frente al 11,8% de los hombres. Esto sugiere una entrada más reciente de mujeres al sector y una oportunidad para construir carreras de largo plazo, siempre que la industria logre retener ese talento.
[Imagen] https://www.redimin.cl/wp-content/uploads/2026/06/olQ_HM8B1MvaE22Cs7Ti7ArGqZZnAP2iYMHLphdTUb59rUROiJmWRqlwPOG1kbpsfElxPfcKQb-ikZnBiEq4Xec-eERQEqsQVCQXZtE3oisdvAvASAS09Bqa6AZ3n0eRQVWeP0QNo_F8FMQyTAIbjRjbQm7a4pv9eqiOVyv5tSA5wJtFuRyc8l_AxV5icWmD.jpg
Formación, retención y liderazgo
El desafío no termina en contratar más mujeres. El informe de CCM-Eleva identifica tres áreas sensibles: sostener el liderazgo alcanzado, fortalecer la trayectoria formativa y mejorar la permanencia laboral.
La formación aparece como un punto crítico. El monitoreo señala que la matrícula de mujeres en primer año de programas de educación superior afines a la minería llegó a un máximo de 7.000 estudiantes, duplicando los niveles observados hace una década. Sin embargo, entre quienes egresan de educación media técnico-profesional vinculada al sector, 80% de los hombres continúa estudios superiores asociados a minería, mientras que en mujeres esa proporción llega solo a 40%.
La brecha importa porque la minería chilena enfrenta una década exigente en capital humano. Automatización, descarbonización, mantenimiento avanzado, electromovilidad, plantas concentradoras más complejas, desalación, relaves y digitalización requieren perfiles técnicos y profesionales cada vez más especializados.
También persiste un desafío en posiciones de decisión. CCM-Eleva indica que la representación femenina en cargos de toma de decisiones subió desde 13,1% en 2020 a 20,2%, pero aún queda espacio para avanzar hacia los objetivos de la política pública y las metas corporativas.
Datos clave
Participación femenina en gran minería 2025: 24,0%.
Mujeres en dotación propia: 12.239.
Dotación total considerada: 51.012 personas.
Nuevas contrataciones femeninas en 2025: 2.227.
Participación femenina en nuevas contrataciones: 39,7%.
Región con mayor participación relativa: Coquimbo, 29,0%.
Región con más trabajadoras: Antofagasta, 6.163 mujeres.
Participación femenina en operaciones mineras: 13% en 2024, según Cochilco.
Meta sectorial 2030 de la Política Nacional Minera: 20% de participación femenina.
Objetivo de largo plazo de la Política Nacional Minera 2050: 35% de participación femenina al 2050.
Por qué importa para la competitividad minera
La inclusión laboral femenina dejó de ser un indicador reputacional y pasó a formar parte de la competitividad minera. Chile necesita más talento para sostener producción, ejecutar proyectos, operar faenas más tecnológicas y responder a exigencias ambientales, comunitarias y de seguridad más estrictas.
En ese contexto, ampliar la participación femenina permite aumentar la base disponible de capital humano en un sector que compite por perfiles técnicos con energía, construcción, tecnología, infraestructura y logística.
Pero el riesgo está en confundir liderazgo con consolidación. Canadá, citado en el informe de CCM-Eleva, muestra que la participación puede fluctuar: llegó a 18,6% en 2024 y bajó a 14,7% en 2025. Para Chile, esa comparación funciona como advertencia. El avance logrado durante la última década puede perder velocidad si no se traduce en permanencia, movilidad interna, formación técnica, infraestructura adecuada en faenas y más liderazgo femenino.
Qué observará la industria
El próximo indicador relevante no será solo si la gran minería supera el 24%, sino dónde ocurre ese crecimiento. La industria deberá mirar con atención la presencia femenina en operaciones, mantenimiento, turnos, liderazgo de primera línea, empresas proveedoras y contratistas.
Chile ya ganó posición internacional en participación de mujeres en minería. El desafío ahora es no retroceder y convertir esa ventaja en una transformación estructural de la fuerza laboral minera.








-8-800x450.jpg%3Fv%3D3&w=1920&q=80)
-19-800x450.jpg%3Fv%3D3&w=1920&q=80)



