Industria Minera

NovAndino Litio: renuncia de Máximo Pacheco reordena en 6 cupos el poder detrás del salar clave de Chile

Máximo Pacheco renunció a NovAndino Litio en medio de una controversia política y desafíos de gobernanza, justo cuando Codelco enfrenta críticas sobre su gestión y producción en el sector del litio.

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NovAndino Litio quedó este lunes en el centro de una disputa que mezcla gobierno corporativo, transición energética y la nueva etapa política de Codelco. Máximo Pacheco, en su último día como presidente del directorio de la estatal, presentó su renuncia indeclinable al directorio de la sociedad ligada al negocio del litio, tras semanas de cuestionamientos desde sectores que exigían su salida. En una carta dirigida a Bernardo Fontaine, su reemplazante en la presidencia de Codelco, el exejecutivo afirmó haber seguido “atentamente” la ofensiva en su contra y acusó que una actividad “imaginada en beneficio de la nación” se transformó en un campo de disputa “miope y pequeño”. El movimiento no es menor: NovaAndino Litio nació como la sociedad conjunta entre Codelco y SQM para operar el litio del Salar de Atacama, con un directorio de seis integrantes y con Pacheco elegido como presidente en diciembre de 2025, según informó la propia Codelco al materializar la nueva compañía.

El último día de Pacheco terminó con una segunda salida

La renuncia a NovAndino Litio llegó en paralelo al cierre formal del mandato de Pacheco en Codelco, cargo que asumió el 30 de marzo de 2022 por designación del entonces Presidente Gabriel Boric y que concluía en mayo de 2026, de acuerdo con los antecedentes publicados por la estatal. En su despedida, el exministro de Energía defendió su gestión y sostuvo que recibió una compañía en una situación difícil, pero que la dejaba “más fuerte, más robusta y con un horizonte que es mejor”. Su salida se produce en un momento particularmente sensible para la cuprífera, porque el nuevo directorio encabezado por Bernardo Fontaine deberá enfrentar simultáneamente los desafíos productivos, financieros y de transparencia que han marcado la discusión reciente sobre la minera estatal. En ese escenario, la lectura interna es clara: la continuidad de Pacheco en el negocio del litio habría extendido el foco político sobre una compañía que necesita estabilizar su gobernanza.

Una sociedad estratégica que nació bajo alta revisión institucional

NovaAndino Litio fue presentada oficialmente el 29 de diciembre de 2025 como la sociedad conjunta entre Codelco y SQM para desarrollar la producción de litio en el Salar de Atacama. Según Codelco, el directorio original quedó integrado por Máximo Pacheco, Josefina Montenegro y Alfredo Moreno por parte de la estatal, y por Ricardo Ramos, Hernán Uribe y Manuel Ovalle por parte de SQM. En esa primera sesión, Pacheco fue elegido presidente y Ramos vicepresidente, mientras Carlos Díaz, gerente general de SQM Litio, fue designado gerente general de la nueva compañía. La estatal destacó entonces que el acuerdo había sido revisado por más de 20 autoridades y organismos públicos y regulatorios, tanto en Chile como en el extranjero, incluyendo la FNE, la CMF, la CChEN y la Contraloría. También informó que el modelo económico proyectaba que el Estado capturaría hasta 70% del margen operacional asociado a la nueva producción entre 2025 y 2030, y hasta 85% desde 2031.

El flanco político: litio, Codelco y presión pública

La carta de Pacheco dejó una acusación política explícita. “El país debería estar siempre primero, pero veo que no todos lo entienden así”, señaló, antes de sostener que algunos sectores habrían privilegiado la “bandería política” por sobre el interés nacional. Su decisión, según escribió, buscaba evitar una “odiosa controversia” y proteger a Codelco y a la empresa creada para el litio. El tono refleja la dimensión estratégica del cargo: NovAndino no es una filial menor, sino el vehículo mediante el cual la estatal ingresó de lleno al negocio del litio, en línea con la Estrategia Nacional del Litio. Para Chile, la operación en el Salar de Atacama cruza producción, recaudación fiscal, comunidades, permisos ambientales y posicionamiento global en minerales críticos. Esa tensión explica por qué el episodio supera la salida personal de Pacheco y abre una pregunta sobre el perfil que tendrá la conducción de la nueva etapa. En la misma línea, el avance de proyectos y hallazgos vinculados al mineral ya viene marcando la agenda minera, como ocurrió con el interés estratégico por litio y rubidio en Salamanca.

Fontaine hereda una agenda con auditorías y producción bajo lupa

Bernardo Fontaine asumirá la presidencia de Codelco con un mandato que combina continuidad operacional y revisión profunda. Reuters informó que el nuevo liderazgo llega en medio de críticas del gobierno a la deuda, sobrecostos y desafíos productivos de la estatal, además de un encargo para impulsar una investigación y una auditoría externa por inconsistencias recientes en producción. La agencia detalló que existían dudas en la industria sobre el salto productivo de diciembre de 2025 y que reportes de prensa apuntaban a cerca de 20.000 toneladas métricas de cobre que habrían sido incorporadas indebidamente en un informe de producción de 2025, mientras Codelco indicó que una auditoría interna en Chuquicamata seguía en curso. Ese contexto presiona al nuevo directorio a despejar dudas con rapidez, porque la credibilidad de la estatal impacta tanto en cobre como en litio. La minería chilena sigue mirando también sus otros frentes de expansión y abastecimiento, desde el empleo especializado en Codelco hasta iniciativas vinculadas a nuevas oportunidades laborales en minería y mantenimiento.

Lo que cambia ahora en NovAndino Litio

La renuncia de Pacheco obliga a Codelco a redefinir su representación dentro de una sociedad que ya partió con compromisos económicos, ambientales y territoriales de largo plazo. No se trata solo de nombrar un reemplazo: el nuevo equilibrio deberá sostener la relación con SQM, la implementación de mejoras tecnológicas en el Salar de Atacama y el seguimiento de compromisos con comunidades y organismos públicos. La compañía fue concebida para aumentar la participación estatal en un recurso estratégico sin interrumpir la capacidad productiva existente, por lo que cualquier señal de incertidumbre en su gobierno corporativo será observada por el mercado, los reguladores y los territorios involucrados. En paralelo, la competencia internacional por minerales críticos sigue intensificándose y Chile busca mantener atractivo para capital y tecnología, como muestran otros proyectos de escala asociados al litio, entre ellos el megaproyecto con inversión superior a US$690 millones en Chile. En ese marco, la salida de Pacheco cierra un ciclo, pero también deja instalada una exigencia: que la nueva administración convierta el cambio político en estabilidad industrial.