El presidente del directorio de Codelco respondió a un cuestionamiento de Jorge Quiroz sobre el tono de la exposición de la administración y reconoció que la estatal ha debido aprender a enfrentar conversaciones difíciles.
Máximo Pacheco abrió un flanco de autocrítica en Codelco al reconocer que la compañía debe cuidarse de la soberbia, en medio de cuestionamientos sobre el balance que la administración hace de su propia gestión. La respuesta surgió luego de una intervención de Jorge Quiroz, quien planteó dudas respecto de si la estatal estaba realizando una evaluación suficientemente crítica sobre su desempeño reciente.
Quiroz apuntó al relato presentado por la administración: una empresa recibida sin plena previsión de un valle productivo, una gestión que habría detectado oportunamente ese escenario, reformulado planes, enfrentado alzas de costos por factores externos, mejorado la planificación y avanzado en relaciones laborales. Sin embargo, cuestionó si en ese diagnóstico había espacio para reconocer errores propios.
“¿No hay ninguna crítica? ¿La administración no se hace ninguna crítica de nada?”, planteó Quiroz, aludiendo también a las medidas correctivas mencionadas tras el accidente en El Teniente.
La respuesta de Pacheco
Pacheco calificó la pregunta como “muy pertinente” y respondió que Codelco ha debido avanzar internamente en un proceso de aprendizaje institucional.
“Nosotros como organización, pienso que en este período hemos ido de a poco aprendiendo a tener conversaciones difíciles”, señaló.
El presidente del directorio fue más allá y abordó directamente un punto sensible para la cultura interna de la estatal: el riesgo de que el éxito histórico de Codelco limite la capacidad de autocrítica.
“Hemos aprendido algo curioso: que no es una buena idea ser soberbio. Nosotros hemos sido una empresa demasiado exitosa y tal vez nuestro enemigo a veces es la soberbia. Hemos aprendido a ser humildes”, afirmó Pacheco.
La frase marca un reconocimiento poco habitual en el tono público de la principal productora de cobre del país, especialmente en un período en que la compañía ha enfrentado presión por producción, costos, seguridad operacional, ejecución de proyectos estructurales y relaciones laborales.
El trasfondo del cuestionamiento
La intervención de Quiroz no apuntó solo a un hecho puntual, sino al método con que Codelco está evaluando su desempeño reciente. Su inquietud fue si la administración estaba construyendo un relato demasiado favorable sobre su propia gestión, atribuyendo los problemas principalmente a factores heredados o externos.
Ese punto es relevante porque Codelco atraviesa una etapa crítica para la minería chilena. La empresa debe recuperar producción, contener costos, sostener proyectos estructurales, elevar estándares de seguridad y mantener gobernabilidad laboral en divisiones clave.
En ese contexto, la autocrítica no es solo un asunto comunicacional: incide directamente en la credibilidad de los planes operacionales y en la confianza de trabajadores, autoridades, proveedores y mercado.
Seguridad, producción y cultura interna
Uno de los puntos mencionados por Quiroz fue el accidente en El Teniente, respecto del cual señaló que se hablaba de medidas correctivas, pero no necesariamente de problemas de fondo. La observación instala una discusión mayor sobre cómo la estatal identifica causas, responsabilidades y aprendizajes cuando enfrenta eventos críticos.
En minería, especialmente en operaciones subterráneas y de gran escala, la seguridad operacional está vinculada a planificación, supervisión, mantenimiento, gestión de riesgos, cultura preventiva y disciplina operacional. Por eso, cualquier lectura institucional sobre incidentes relevantes requiere más que medidas reactivas: exige revisión de procesos y capacidad de aprendizaje.
La respuesta de Pacheco no detalló nuevos antecedentes técnicos sobre El Teniente, pero sí dejó una señal política y corporativa: Codelco reconoce que debe fortalecer su capacidad de conversación interna y evitar una cultura de autosuficiencia.
Por qué importa para Codelco
Codelco no es una empresa minera más. Su desempeño afecta los ingresos fiscales, la inversión pública, el empleo en regiones mineras, la cadena de proveedores y la posición de Chile en el mercado global del cobre.
Por eso, la forma en que la administración enfrenta sus errores tiene impacto más allá de la propia compañía. Una estatal que busca recuperar producción y ejecutar proyectos complejos necesita no solo metas, sino también confianza en sus diagnósticos.
La admisión de Pacheco apunta justamente a ese punto: una compañía históricamente exitosa puede quedar atrapada en su propia trayectoria si no reconoce a tiempo sus debilidades.
Qué observará la industria
El mensaje de Pacheco deja abierta una pregunta relevante para los próximos meses: cómo esa autocrítica se traducirá en decisiones concretas dentro de Codelco.
La industria observará si el reconocimiento sobre la soberbia y la necesidad de humildad institucional se refleja en mayor transparencia operacional, revisión de metas, fortalecimiento de seguridad, diálogo laboral y disciplina en la ejecución de proyectos.
Para Codelco, el desafío no será solo admitir que debe tener conversaciones difíciles, sino demostrar que esas conversaciones cambian la forma en que planifica, opera y responde ante sus errores.


-22-800x450.jpg%3Fv%3D3&w=1920&q=80)





Comentarios
Sé el primero en comentar esta noticia.
Inicia sesión para dejar un comentario.