Exploración Minera

NovaRed evaluará dos zonas de alteración sobre una anomalía magnética en el proyecto Wilmac

NovaRed Mining iniciará una evaluación geofísica en su proyecto Wilmac en Columbia Británica, buscando determinar la relación entre anomalías magnéticas y un posible sistema de cobre-oro en profundida

NovaRed evaluará dos zonas de alteración sobre una anomalía magnética en el proyecto Wilmac
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La exploradora prepara geofísica IP/AMT y nuevos muestreos en el sector Plume, en Columbia Británica, para determinar si las señales superficiales corresponden a un sistema de cobre-oro en profundidad.

NovaRed Mining avanzará en la evaluación de dos extensas zonas de alteración de carbonato de hierro y sílice dentro de la cuadrícula Plume de su proyecto de cobre-oro Wilmac, ubicado en el cinturón geológico de Quesnel, en Columbia Británica. El objetivo será establecer si estas evidencias superficiales están relacionadas con un complejo intrusivo enterrado y con un eventual sistema tipo pórfido a mayor profundidad.

Las áreas fueron cartografiadas en 2009 y cubren aproximadamente 115 y 133 hectáreas, respectivamente. Ambas se encuentran sobre una anomalía magnética de alta intensidad que NovaRed interpreta como parte de un cuerpo intrusivo sepultado, aunque la relación entre ambas señales todavía no ha sido comprobada mediante perforaciones.

La compañía propone ejecutar durante la temporada de campo de 2026 un levantamiento combinado de polarización inducida y magnetotelúrica de audiofrecuencia, conocido como IP/AMT. La campaña está condicionada a la disponibilidad de financiamiento, contratistas, acceso y condiciones operacionales adecuadas.

Una señal geológica que deberá comprobarse en profundidad

La alteración de carbonato de hierro y sílice se forma por la circulación de fluidos hidrotermales ricos en dióxido de carbono a temperaturas relativamente bajas. En determinados sistemas de cobre y oro tipo pórfido, esta asociación mineral puede aparecer en los niveles superiores de la columna hidrotermal, mientras que la alteración potásica y la mineralización económica se ubican a mayor profundidad.

Sin embargo, su presencia no confirma por sí sola la existencia de un depósito. La misma alteración también puede originarse mediante procesos estructurales o sistemas epitermales más jóvenes, sin conexión con una fuente mineralizada profunda.

La tarea inmediata de NovaRed será discriminar entre estas alternativas. Una respuesta geofísica cargable bajo las zonas alteradas, coincidente con cambios de resistividad o magnetismo, fortalecería el modelo de un cuerpo intrusivo con sulfuros diseminados. Una señal plana, débil o asociada exclusivamente a estructuras podría indicar un origen distinto y reducir el interés por perforar.

El sector Plume se ubica aproximadamente cuatro kilómetros al sur de la cuadrícula principal Wilmac y cerca de 13 kilómetros al oeste de la mina Copper Mountain, operación de cobre-oro controlada por Hudbay Minerals. La proximidad constituye un antecedente geológico regional, pero no permite extrapolar leyes, tonelajes ni continuidad de mineralización hacia Wilmac.

Muestreos históricos muestran cobre y oro en niveles bajos

Los antecedentes geoquímicos disponibles todavía son preliminares. Ocho análisis históricos de muestras selectivas obtenidas en la zona oriental entregaron concentraciones de cobre entre 8 y 133 partes por millón, junto con valores de oro entre 0,9 y 12,1 partes por billón.

Esos resultados corresponden a rangos bajos y compatibles con las rocas volcánicas encajantes. Por lo tanto, no representan evidencia de mineralización económica en superficie.

La característica más consistente fue la presencia de arsénico, con resultados entre 63 y 156 partes por millón. Una de las muestras también registró 17,8 partes por millón de molibdeno, 222 partes por millón de zinc y 236 partes por billón de plata.

La combinación de arsénico, molibdeno, zinc y plata puede encontrarse en sectores altos de ciertos sistemas de pórfidos, pero también aparece en ambientes epitermales. Con los antecedentes actuales no es posible determinar cuál de los dos modelos explica las anomalías de Plume.

Durante 2025, NovaRed recuperó además 45 muestras de suelo en la zona occidental. Las mediciones realizadas mediante un equipo portátil de fluorescencia de rayos X arrojaron entre 30 y 168 partes por millón de cobre.

Al tratarse de una técnica de campo semicuantitativa, estos datos deberán ser confirmados en un laboratorio acreditado. El equipo utilizado tampoco entrega resultados de oro, por lo que la campaña 2026 contempla análisis químicos convencionales y una ampliación del muestreo hacia ambas zonas de alteración.

Geofísica buscará objetivos hasta 1.000 metros

La polarización inducida permitirá medir la cargabilidad del subsuelo, una propiedad que puede aumentar cuando existen sulfuros diseminados. El componente AMT, en tanto, será utilizado para obtener información de resistividad a mayores profundidades.

NovaRed espera que la polarización inducida genere imágenes confiables hasta unos 250 metros, mientras que la magnetotelúrica podría extender la interpretación hasta aproximadamente 1.500 metros bajo la superficie, dependiendo de las condiciones geológicas y de la calidad de los datos.

Para fines de selección de objetivos, ambas técnicas serán integradas con el propósito de examinar el subsuelo hasta alrededor de 1.000 metros. Los primeros blancos de perforación, en caso de definirse, se proyectan a profundidades inferiores a 500 metros.

La cuadrícula Plume forma parte de un programa más amplio que considera cuatro levantamientos IP/AMT dentro de Wilmac durante 2026. El proyecto completo comprende actualmente cerca de 16.078 hectáreas en la División Minera de Similkameen, al suroeste de Princeton.

La concesión específica de Plume abarca 2.062,64 hectáreas y fue aprobada en marzo de 2026. El diseño preliminar del levantamiento incluye nueve líneas orientadas de este a oeste, con una extensión acumulada cercana a 29,5 kilómetros lineales sobre aproximadamente 539 hectáreas.

La edad de las rocas será determinante

Uno de los principales desafíos técnicos consiste en identificar con precisión las unidades geológicas afectadas por la alteración.

La zona occidental estaría emplazada sobre volcanitas del Grupo Nicola, de edad Triásica tardía, una unidad estrechamente vinculada con varios sistemas alcalinos de cobre y oro del cinturón de Quesnel. Esa asociación mantiene abierta la posibilidad de que la alteración corresponda a la parte superior de un sistema hidrotermal antiguo.

La interpretación de la zona oriental es más compleja. Aproximadamente dos tercios de su superficie podrían encontrarse sobre rocas más jóvenes del Grupo Princeton, de edad Eocena. En ese escenario, parte de la alteración podría haberse formado después de los eventos intrusivos que generaron los principales depósitos de pórfidos de la región.

También existe una pequeña exposición de diorita en el margen norte del área oriental, junto con sectores donde la erosión habría dejado ventanas de rocas del Grupo Nicola bajo la cobertura más joven. El programa de campo deberá separar estas unidades y determinar si las anomalías geoquímicas pertenecen a un solo evento o a procesos superpuestos.

Wilmac sigue en una etapa temprana de exploración

Hasta ahora no se han reportado perforaciones dentro de las dos zonas de alteración de Plume. Tampoco se han definido recursos ni reservas minerales en el proyecto Wilmac, por lo que cualquier interpretación sobre un eventual sistema de cobre-oro permanece en una fase conceptual.

La campaña geofísica será relevante porque permitirá decidir si existen blancos suficientemente sólidos para justificar sondajes. En proyectos cubiertos por rocas más jóvenes o depósitos superficiales, la integración de magnetismo, cargabilidad y resistividad puede reducir el área de búsqueda antes de comprometer capital en perforación profunda.

Para NovaRed, la prioridad será demostrar que la anomalía magnética y la alteración superficial forman parte de un mismo sistema hidrotermal. Una coincidencia entre ambas señales permitiría avanzar hacia blancos definidos en profundidad. Si los resultados no muestran cuerpos cargables o estructuras compatibles con sulfuros, la compañía deberá revisar el modelo geológico antes de iniciar una campaña de sondajes.

La posición de Wilmac dentro del cinturón de Quesnel y su cercanía con operaciones conocidas mantienen el interés exploratorio, pero la siguiente etapa dependerá de datos directos. La geofísica, el muestreo de laboratorio y la identificación de las rocas hospedantes deberán establecer si Plume representa la cubierta de un sistema intrusivo mineralizado o una alteración sin continuidad económica en profundidad.