La división de Codelco en Machalí sigue siendo un activo crítico para la producción chilena de cobre. Su cartera de proyectos busca extender la vida útil del yacimiento, sostener capacidad de tratamiento y reforzar seguridad operacional tras un año marcado por restricciones productivas.
O’Higgins ocupa una posición singular dentro del mapa minero chileno. A diferencia del norte grande, donde la minería se distribuye entre varios distritos, la región concentra su peso cuprífero en un activo de escala mundial: El Teniente, operación de Codelco ubicada en Machalí y considerada una de las minas subterráneas de cobre más grandes del mundo.
La división produjo 310 mil toneladas métricas de cobre fino en 2025 y cerró el año con 3.934 trabajadores propios, según información operacional de Codelco. El dato confirma su relevancia para la estatal, pero también muestra el efecto de un período más complejo, marcado por restricciones operacionales tras el accidente fatal ocurrido en julio de 2025.
El Teniente, eje productivo de O’Higgins
El Teniente no es solo una faena minera. Es el principal motor industrial de O’Higgins y una pieza estratégica para la producción de Codelco. La operación combina mina subterránea y rajo abierto, produce ánodos de cobre y sostiene una amplia red de contratistas, proveedores, transporte, mantenimiento, servicios industriales y empleo especializado en la zona central.
Para O’Higgins, la continuidad operacional de El Teniente equivale a estabilidad productiva, empleo y actividad económica regional. Su impacto se extiende más allá de Machalí y Rancagua, porque involucra servicios logísticos, metalmecánica, ingeniería, construcción, alimentación, seguridad, capacitación y soporte técnico.
El desafío es que la mina opera sobre un yacimiento maduro, profundo y altamente complejo. A medida que avanza la explotación, la división debe acceder a nuevos sectores, reforzar infraestructura subterránea y mantener capacidad de procesamiento en condiciones geotécnicas exigentes.
La cartera que busca extender la operación por 50 años
El principal instrumento de inversión es la Cartera de Proyectos Teniente, integrada por Andes Norte Nuevo Nivel Mina, Diamante y Andesita. Según Codelco, estos proyectos reemplazaron al diseño original del Nuevo Nivel Mina y permitirán extender por 50 años la operación divisional, además de iniciar la explotación del nivel Teniente 9, el más profundo respecto de los sectores actualmente en operación.
La cartera busca profundizar el yacimiento y sumar aproximadamente 2.000 millones de toneladas de reservas, con una ley media de 0,86% de cobre y 220 partes por millón de molibdeno. El objetivo es mantener un tratamiento de 137 mil toneladas por día de mineral durante más de cinco décadas.
La inversión no apunta a una expansión aislada, sino a reemplazar capacidad, acceder a nuevos recursos y evitar una caída estructural de producción. Ese punto es clave para Codelco, porque sus proyectos estructurales son la base para recuperar niveles productivos y sostener aportes fiscales.
Andes Norte, Diamante y Andesita
Los tres proyectos cumplen roles distintos dentro de la estrategia de continuidad. Andes Norte apunta a habilitar un nuevo sector profundo del yacimiento y considera infraestructura para manejo de minerales a gran escala. Codelco informó previamente una inversión de US$1.931 millones para esta iniciativa, con un sistema de manejo de minerales de 140 mil toneladas por día.
Diamante y Andesita complementan esa estrategia de explotación profunda y reemplazo de sectores productivos. Su avance es relevante porque permite distribuir el riesgo operacional y evitar que la producción dependa excesivamente de zonas maduras o con mayores restricciones geotécnicas.
En conjunto, los proyectos reflejan una tendencia común en la gran minería chilena: más que abrir nuevas minas, una parte importante de la inversión se destina a sostener operaciones existentes, profundizar yacimientos y compensar el deterioro natural de leyes minerales.
Seguridad operacional: una variable central
La continuidad operacional de El Teniente quedó bajo mayor escrutinio tras el accidente de julio de 2025, que obligó a paralizar sectores de la mina y derivó en mayores exigencias regulatorias para la reapertura de áreas afectadas. Codelco estimó posteriormente pérdidas productivas de entre 20 mil y 30 mil toneladas de cobre fino asociadas al evento.
Ese antecedente instaló una señal clara para la industria: en minería subterránea profunda, la inversión no solo debe medirse por tonelaje, Capex o plazos. También debe evaluarse por su capacidad de reforzar seguridad, control geotécnico, monitoreo, ventilación, automatización, gestión de riesgos y respuesta operacional.
En El Teniente, la continuidad productiva dependerá tanto del avance de los proyectos como de la robustez de sus estándares de seguridad minera. Para Codelco, recuperar ritmo sin debilitar controles será una condición crítica durante los próximos años.
Impacto para empleo y proveedores regionales
La inversión en El Teniente tiene impacto directo sobre O’Higgins. La operación demanda operadores, mantenedores, eléctricos, mecánicos, instrumentistas, especialistas en ventilación, geotecnia, automatización, control remoto, obras subterráneas, transporte y seguridad.
También sostiene una base importante de proveedores regionales y nacionales. En minería subterránea, la continuidad operacional requiere servicios permanentes de fortificación, perforación, construcción de túneles, mantenimiento de equipos, correas transportadoras, chancado, izaje, energía, comunicaciones y monitoreo.
El mayor efecto económico para O’Higgins no está solo en la dotación propia de Codelco, sino en la cadena contratista y proveedora que depende del funcionamiento estable de la división. Por eso, cualquier retraso, restricción o aceleración en la cartera de proyectos tiene efectos directos en empleo, servicios y actividad local.
Datos clave
Región: Libertador General Bernardo O’Higgins.
Operación principal: El Teniente, de Codelco.
Ubicación: Machalí.
Tipo de operación: mina subterránea y rajo abierto.
Producto: ánodos de cobre.
Producción 2025: 310 mil toneladas métricas de cobre fino.
Dotación propia 2025: 3.934 personas.
Cartera principal: Andes Norte Nuevo Nivel Mina, Diamante y Andesita.
Objetivo de la cartera: extender la operación por 50 años.
Reservas asociadas: cerca de 2.000 millones de toneladas.
Ley media estimada: 0,86% de cobre.
Capacidad objetivo de tratamiento: 137 mil toneladas por día de mineral.
Por qué importa para Codelco
El Teniente es una pieza central en la recuperación productiva de Codelco. La estatal necesita estabilizar sus divisiones, completar proyectos estructurales y sostener aportes al Estado en un período de alta presión financiera, mayores costos y fuerte demanda global por cobre.
La operación de O’Higgins también es relevante por su ubicación. A diferencia de las divisiones del norte, El Teniente está inserto en la zona central, con una relación directa con centros urbanos, redes de proveedores, universidades, institutos técnicos y una base laboral histórica vinculada a la minería subterránea.
Si la cartera avanza con seguridad y dentro de plazo, O’Higgins puede sostener su rol como principal polo minero de la zona central. Si enfrenta nuevas restricciones, la presión no solo recaerá sobre la producción divisional, sino también sobre el plan de Codelco para recuperar volumen y mejorar su desempeño operacional.
Qué observará la industria
Los próximos hitos estarán en la normalización operacional, el avance físico de Andes Norte, Diamante y Andesita, y la capacidad de Codelco para combinar productividad con seguridad en minería subterránea profunda.
El Teniente seguirá siendo un indicador clave para medir la salud productiva de la estatal. En O’Higgins, la inversión minera no busca solo crecer: busca mantener viva una operación centenaria, sostener empleo regional y asegurar cobre para las próximas décadas.


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