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Oro 2026: el 65% de 2025 dejó una señal que los grandes fondos no quieren soltar

Oro 2026 arranca con una paradoja difícil de ignorar: tras uno de los saltos más violentos del mercado moderno, pocos gestores creen que el metal repita un…

Oro 2026: el 65% de 2025 dejó una señal que los grandes fondos no quieren soltar
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Oro 2026 arranca con una paradoja difícil de ignorar: tras uno de los saltos más violentos del mercado moderno, pocos gestores creen que el metal repita un rally similar este año, pero casi ninguno está dispuesto a “salirse” del todo. En 2025, el oro avanzó en torno a 65% y rompió referencias históricas, incluyendo el máximo real ajustado por inflación que se mantenía desde 1980, impulsado por la caída de tasas, tensiones geopolíticas y la demanda institucional. En paralelo, el cierre del año consolidó la magnitud del ciclo: el Consejo Mundial del Oro reportó un retorno anual cercano a 67% y un cierre en torno a US$4.368/oz, tras marcar decenas de nuevos máximos. Con ese telón de fondo, el optimismo que queda no es euforia: es convicción de que el “piso” del oro ya no depende solo del pánico, sino de una reconfiguración más profunda de carteras y reservas.

Bancos centrales: el soporte estructural que sigue comprando

La frase clave que hoy ordena el relato es clara: demanda de bancos centrales por oro. No se trata de una moda de fin de ciclo, sino de un cambio de comportamiento que, según varios análisis, ganó velocidad después de 2022, cuando el congelamiento de reservas rusas reforzó el atractivo del lingote como activo difícil de inmovilizar. A comienzos de 2026, el pulso sigue alto: el Consejo Mundial del Oro informó compras netas de 45 toneladas en noviembre, con Brasil sumando 11 toneladas en el mes (y 43 toneladas en tres meses), entre otras adquisiciones relevantes. En Chile, el contraste es nítido: un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional consigna que el Banco Central mantenía 0,25 toneladas (unos US$25,99 millones) al cierre de junio de 2025, lejos del patrón regional y global.

  • Compras sostenidas de bancos centrales

  • Tasas más bajas y rendimientos reales

  • Déficit fiscal y deuda soberana

  • Dólar débil y fricción geopolítica

2026: más techo, más volatilidad y la pregunta del “precio justo”

El mercado ya está poniendo cifras sobre la mesa para 2026, pero con matices. Morgan Stanley proyectó el oro en US$4.800/oz hacia el cuarto trimestre de 2026, después de que 2025 cerrara con un alza anual de 64% y un récord cercano a US$4.549,71/oz a fines de diciembre. En Goldman Sachs, el foco vuelve al mismo motor: central banks y recortes de la Fed, con un marco de compras oficiales que su investigación asocia a un ritmo del orden de 80 toneladas mensuales en su escenario de referencia. El riesgo, sin embargo, es conocido: las subidas “desproporcionadas” suelen dejar tramos largos de desempeño mediocre cuando el flujo especulativo se retira y el mercado vuelve a respirar. Por eso, el debate 2026 no es solo si el oro sube, sino cómo sube: más escalonado, con correcciones más frecuentes y con el termómetro puesto en tasas, dólar y disciplina fiscal.

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