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Oro rebota más de 2% por datos laborales débiles en EE.UU. y menor presión sobre las tasas de la Fed

El oro superó los US$4.000 por onza tras un trimestre de caídas, impulsado por un informe de empleo en EE. UU. que sugiere menor presión inflacionaria y expectativas de tasas más moderadas.

Oro rebota más de 2% por datos laborales débiles en EE.UU. y menor presión sobre las tasas de la Fed
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El metal precioso volvió sobre los US$4.000 por onza tras una corrección trimestral severa. El mercado ajustó sus apuestas monetarias después de un dato privado de empleo inferior a lo esperado y comentarios de la Reserva Federal sobre menores riesgos inflacionarios.

El oro recuperó terreno este miércoles y subió más de 2% durante la sesión, en una reacción directa a nuevas señales de enfriamiento laboral en Estados Unidos y a comentarios del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, que apuntaron a una moderación de los riesgos de inflación. El movimiento marcó un cambio relevante de tono para un mercado que venía presionado por el alza de rendimientos, la fortaleza del dólar y la posibilidad de nuevas subidas de tasas.

Según Reuters, el oro al contado avanzaba 1,6% hasta US$4.071,04 por onza hacia las 13:20 horas de Nueva York, luego de haber tocado en la jornada previa su menor nivel desde noviembre. En tanto, los futuros de oro en Estados Unidos para entrega en agosto cerraron con un alza de 1,1%, en US$4.082,40 por onza.

El dato laboral que cambió el tono del mercado

El catalizador inmediato fue el reporte de empleo privado de ADP en Estados Unidos. La medición mostró la creación de 98.000 puestos de trabajo en junio, por debajo de los 118.000 esperados por economistas consultados por Reuters y también bajo los 122.000 empleos registrados en mayo.

El dato fue leído por los inversionistas como una señal de menor presión sobre la economía estadounidense. Para el oro, esa lectura es relevante porque reduce, al menos parcialmente, la urgencia de una postura monetaria más agresiva por parte de la Reserva Federal.

A esto se sumaron declaraciones de Warsh, quien señaló que las expectativas y los riesgos de inflación han disminuido en las últimas semanas, aunque reiteró el compromiso del banco central estadounidense con la meta de 2%. Esa combinación —empleo más débil e inflación percibida como menos riesgosa— impulsó una baja en los rendimientos y reactivó compras en el metal.

Por qué las tasas pesan tanto sobre el oro

El oro no entrega intereses ni dividendos. Por eso, cuando las tasas reales suben, aumenta el costo de oportunidad de mantener posiciones en el metal frente a bonos del Tesoro u otros activos financieros con rendimiento. Esa relación explica buena parte de la presión que enfrentó el lingote durante junio.

La Reserva Federal de Chicago ha documentado que el precio del oro mantiene una sensibilidad relevante frente a las tasas reales de largo plazo. En su análisis, un aumento de las tasas reales esperadas tiende a presionar a la baja el valor del metal, especialmente en periodos donde la inflación esperada se mantiene relativamente estable.

Ese marco ayuda a entender el rebote. No se trató solo de una reacción técnica tras una fuerte caída. El mercado volvió a recalibrar el balance entre inflación, empleo, tasas reales y apetito por refugio.

Un repunte tras un trimestre complejo

El avance de la sesión se produjo después de un periodo especialmente adverso para el oro. El martes, el metal cerró encaminado a su mayor pérdida trimestral en 13 años, afectado por expectativas de tasas más altas en Estados Unidos, temores inflacionarios asociados al conflicto en Medio Oriente y un dólar más firme.

Reuters informó que el oro había caído 11,2% en junio y que se dirigía a su primer retroceso trimestral desde 2024. La caída fue particularmente significativa porque ocurrió tras un ciclo alcista que había llevado al metal a niveles elevados dentro de las carteras globales.

El ajuste también reflejó una rotación táctica. Cuando los inversionistas anticipan tasas más altas, una parte del capital tiende a salir de activos sin rendimiento y vuelve hacia instrumentos de renta fija o dólar. Ese movimiento presionó no solo al oro, sino también a otros metales preciosos durante el cierre de trimestre.

El mercado aún espera señales de la Fed

Pese al rebote, las apuestas de mercado siguen mostrando cautela. Los operadores estaban asignando cerca de 65% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre, según la herramienta FedWatch de CME citada por Reuters. La cifra marca un ajuste frente a días previos, pero mantiene sobre la mesa un escenario monetario restrictivo.

La reunión de julio aparece, por ahora, con menor probabilidad de movimiento. Reuters informó la semana pasada que los mercados veían solo cerca de 30% de probabilidad de un alza en la reunión del 28 y 29 de julio, aunque seguían considerando septiembre como una fecha clave para una eventual decisión de tasas.

Para el sector minero aurífero, esa diferencia no es menor. Un ciclo de tasas más altas puede afectar valorizaciones, financiamiento de proyectos y apetito por exploración, especialmente en compañías junior o en desarrolladores con proyectos intensivos en capital.

Plata, platino y paladio acompañan el movimiento

El rebote no fue exclusivo del oro. La plata al contado subió 2,5% hasta US$60,01 por onza, mientras el paladio avanzó 1,2% hasta US$1.218,75. El platino, por su parte, escaló 2,2% hasta US$1.584,75, luego de tocar previamente su menor nivel desde noviembre.

Ese comportamiento coordinado sugiere que el mercado no solo reaccionó a una señal puntual sobre el oro, sino a una corrección más amplia en las expectativas de tasas y rendimientos. En metales preciosos, la lectura monetaria pesa tanto como los fundamentos físicos de oferta y demanda.

En el caso de la plata y el platino, además, el componente industrial añade volatilidad. Ambos metales están expuestos a ciclos manufactureros, automotrices y de transición energética. Por eso, un escenario de menor presión monetaria, pero sin una señal clara de recesión, puede abrir espacio para rebotes más pronunciados.

Impacto para la minería aurífera

Para las compañías productoras de oro, el retorno sobre los US$4.000 por onza mejora el margen de corto plazo frente a escenarios de costos elevados, energía cara y presión salarial en varias jurisdicciones mineras. Sin embargo, el movimiento todavía no elimina la volatilidad que enfrenta el mercado tras la fuerte corrección trimestral.

El precio del oro es clave para la evaluación económica de minas en operación, proyectos de expansión y carteras de exploración. Un metal más firme facilita el financiamiento y mejora la lectura de reservas económicas, pero los inversionistas seguirán mirando con atención la trayectoria de tasas reales, el dólar y los datos de empleo e inflación en Estados Unidos.

La industria también observa el comportamiento de bancos centrales y fondos respaldados por oro físico. El Consejo Mundial del Oro ha señalado que, en un escenario de reflación y tasas más altas, el aumento de rendimientos y un dólar más firme tienden a elevar el costo de oportunidad de mantener oro, presionando la demanda de inversión.

Qué observará el mercado

La próxima referencia será el informe oficial de empleo no agrícola de Estados Unidos. Un dato muy fuerte podría reactivar las expectativas de una Fed más dura y volver a presionar al oro. En cambio, una señal adicional de moderación laboral reforzaría la tesis de que el banco central puede mantener una estrategia más paciente.

El rebote del oro muestra que el mercado sigue extremadamente sensible a cada dato macroeconómico de Estados Unidos. Para la minería aurífera, el punto crítico no es solo el precio diario del metal, sino la dirección de las tasas reales: ahí se definirá si la recuperación es un rebote táctico o el inicio de una estabilización más profunda para el precio del lingote.