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Deutsche Bank recorta 22% su proyección para el oro y ajusta el precio del tercer trimestre a US$4.300 por onza

Deutsche Bank recortó su proyección del precio del oro para el tercer trimestre de 2026 a US$4.300 por onza, una baja de más del 22%, debido a un dólar más fuerte y menores inversiones.

Deutsche Bank recorta 22% su proyección para el oro y ajusta el precio del tercer trimestre a US$4.300 por onza
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El banco alemán redujo sus estimaciones para el metal precioso en la segunda mitad de 2026, en medio de un dólar más fuerte, mayores apuestas de alzas de tasas en Estados Unidos y menor demanda de inversionistas.

Deutsche Bank rebajó en más de 22% su proyección para el precio del oro durante el tercer trimestre de 2026 y la situó en US$4.300 por onza, una señal de cautela para un mercado que venía operando con expectativas extremadamente alcistas. La entidad también ajustó su estimación para el cuarto trimestre a US$4.800 por onza, lo que implica una reducción de 17% frente a su pronóstico anterior.

El cambio marca un giro relevante en la lectura de uno de los bancos que había estado entre los más optimistas respecto del metal precioso. Según el reporte citado por Kitco News, Deutsche Bank atribuyó la corrección principalmente a la revalorización de las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y a datos macroeconómicos más resilientes en esa economía.

La corrección no elimina el escenario de precios altos, pero sí reduce el margen para nuevas alzas rápidas del oro en el corto plazo. Para la minería aurífera, el cambio importa porque afecta valorizaciones, flujos de caja esperados, decisiones de cobertura, financiamiento de proyectos y apetito por acciones de compañías expuestas al metal.

La Fed vuelve a presionar al oro

El principal factor detrás del ajuste es el cambio de expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos. El oro no entrega rendimiento financiero, por lo que suele perder atractivo relativo cuando suben los retornos de instrumentos como bonos del Tesoro o cuando se fortalece el dólar.

La Reserva Federal mantuvo en junio su rango de tasas de referencia en 3,50%-3,75%, pero el mercado leyó un sesgo más restrictivo en sus proyecciones. Reuters informó que el dólar subió tras la decisión y que parte de los responsables de política monetaria anticipó al menos un alza de tasas durante 2026, un escenario que complica a los activos sin cupón, entre ellos el oro.

Ese ajuste monetario se reflejó de inmediato en el precio spot. De acuerdo con Reuters, el oro cayó el martes 23 de junio hasta cerca de US$4.131 por onza, mientras los futuros estadounidenses para agosto cerraron en torno a US$4.149 por onza. El movimiento coincidió con un dólar más firme y con mayores probabilidades asignadas por el mercado a nuevas alzas de tasas.

Deutsche Bank estima que, si la Fed mantiene las tasas sin cambios durante el resto del año, el oro podría recuperar terreno hacia US$4.800 por onza en el cuarto trimestre. Sin embargo, el banco también advirtió un escenario de riesgo: si el mercado comienza a descontar tres o cuatro alzas de tasas, el precio podría caer hasta US$3.800 por onza.

Un recorte fuerte, pero sobre niveles todavía elevados

El ajuste de Deutsche Bank debe leerse en perspectiva. Aunque el nuevo objetivo de US$4.300 por onza representa una baja relevante frente a su estimación previa, sigue ubicándose por sobre el promedio histórico del oro y refleja que el banco no está proyectando un colapso del mercado, sino una normalización desde niveles extraordinariamente altos.

En los últimos meses, el metal precioso fue impulsado por una combinación de tensiones geopolíticas, compras de bancos centrales, búsqueda de cobertura frente a inflación y dudas sobre sostenibilidad fiscal en economías desarrolladas. Esa mezcla llevó a bancos de inversión a elevar agresivamente sus estimaciones durante 2025 y comienzos de 2026.

De hecho, Reuters informó en noviembre de 2025 que Deutsche Bank había elevado su proyección promedio para 2026 a US$4.450 por onza, desde US$4.000, apoyado en flujos de inversión más estables y demanda persistente de bancos centrales. El nuevo ajuste muestra que ese soporte sigue presente, pero ya no alcanza por sí solo para sostener un escenario de alzas continuas si las tasas y el dólar se mueven en contra del metal.

El punto central para la industria es que el oro sigue caro, pero el mercado está exigiendo fundamentos más sólidos para justificar nuevos máximos.

Demanda de inversión pierde fuerza

Uno de los elementos más sensibles del reporte es la menor presencia de compradores financieros. Deutsche Bank señaló que el apoyo habitual de los fondos cotizados respaldados por oro se ha debilitado, una señal observada con atención por las compañías mineras y por inversionistas institucionales.

El World Gold Council informó que la demanda total de oro en el primer trimestre de 2026 alcanzó 1.231 toneladas, con un valor récord de US$193.000 millones. Sin embargo, también advirtió que la demanda de joyería siguió presionada por los altos precios y que las compras de ETF continuaron, pero a un ritmo menor que en periodos previos.

El mismo organismo indicó que los bancos centrales compraron 244 toneladas netas de oro en el primer trimestre, con un aumento de 3% interanual. Ese dato sigue siendo uno de los pilares estructurales del mercado, porque muestra que la demanda oficial continúa activa pese a los precios altos.

Para Deutsche Bank, precisamente, la demanda de bancos centrales es el soporte más sólido que permanece en el mercado. No obstante, la menor fuerza de ETF, los descuentos en China frente a los precios Comex y la debilidad de algunos canales de inversión en Asia reducen el impulso que antes sostenía proyecciones más agresivas.

Impacto para las mineras auríferas

El recorte de Deutsche Bank tiene efectos directos sobre la lectura financiera de las compañías productoras de oro. A precios sobre US$4.000 por onza, muchas operaciones siguen capturando márgenes elevados, especialmente aquellas con costos todo incluido por debajo del promedio sectorial. Sin embargo, la corrección de expectativas puede afectar la valorización bursátil de empresas, proyectos en desarrollo y activos de exploración.

Las mineras con producción estable y bajo costo tienden a resistir mejor este tipo de ajustes, porque mantienen caja incluso en escenarios de menor precio. En cambio, proyectos marginales, expansiones con alto capex o iniciativas en etapas tempranas pueden enfrentar mayor escrutinio de inversionistas si el mercado comienza a descontar precios más conservadores.

El cambio también puede influir en decisiones de cobertura. Con un rango proyectado entre US$3.800 y US$4.800 por onza según distintos escenarios de tasas, algunas compañías podrían optar por asegurar parte de su producción futura para proteger márgenes, especialmente en proyectos con deuda, construcción en curso o compromisos de inversión intensivos.

Para la minería, el mensaje no es de crisis, sino de mayor selectividad: costos, vida útil, permisos, jurisdicción y disciplina de capital vuelven a pesar más que la sola exposición al precio del oro.

Datos clave

  • Banco: Deutsche Bank.

  • Commodity: oro.

  • Nueva proyección para el tercer trimestre de 2026: US$4.300 por onza.

  • Ajuste frente a estimación previa: baja superior a 22%.

  • Nueva proyección para el cuarto trimestre de 2026: US$4.800 por onza.

  • Ajuste para el cuarto trimestre: reducción de 17%.

  • Escenario de riesgo señalado por el banco: caída hasta US$3.800 por onza si el mercado descuenta tres o cuatro alzas de tasas de la Fed.

  • Precio spot informado por Reuters el 23 de junio de 2026: cerca de US$4.131 por onza.

  • Demanda mundial de oro en el primer trimestre de 2026, según World Gold Council: 1.231 toneladas.

  • Compras netas de bancos centrales en el primer trimestre: 244 toneladas.

Qué observará la industria

El próximo foco estará en la trayectoria de la inflación estadounidense, los datos de empleo, el comportamiento del dólar y las señales de la Reserva Federal. Si la Fed confirma un sesgo más restrictivo, el oro podría seguir presionado pese a la demanda estructural de bancos centrales. Si, por el contrario, las tasas se mantienen sin cambios y vuelve la demanda de ETF, el escenario de recuperación hacia el cuarto trimestre ganaría fuerza.

Para las compañías auríferas, el ajuste obliga a revisar supuestos de precio en planes mineros, financiamiento y valorización de proyectos. El oro sigue operando en niveles históricamente altos, pero la etapa de euforia parece haber cedido espacio a una fase más exigente, donde el mercado diferenciará con mayor fuerza entre activos robustos, proyectos de alto costo y compañías capaces de sostener márgenes aun con precios menos expansivos.