Tres años después de que AISA Group adquiriera la operación cuando avanzaba hacia el cierre, la mina de oro y plata de San Juan mantiene producción mediante lixiviación y prepara Carbonatos Profundos, un proyecto que contempla unas 166.000 onzas anuales y una nueva etapa de desarrollo del distrito.
La mina Gualcamayo, ubicada en el departamento de Jáchal, provincia argentina de San Juan, atraviesa una reconversión que podría extender su actividad minera por varias décadas. A tres años de la compra de Minas Argentinas por parte de AISA Group, la compañía mantiene producción de oro y plata, avanza con obras de infraestructura y desarrolla Carbonatos Profundos (DCP), una futura mina subterránea cuya inversión global es estimada por la empresa en US$665 millones.
El escenario contrasta con el que enfrentaba Gualcamayo en septiembre de 2023. En ese momento, la operación acumulaba cerca de 15 años de producción comercial, había extraído más de tres millones de onzas y contaba con alrededor de 1,4 millones de onzas de recursos conocidos. La anterior administración había avanzado incluso en la tramitación de un plan de cierre.
La adquisición por AISA Group abrió una estrategia distinta: aprovechar la infraestructura existente, reformular la operación y profundizar la exploración de un distrito que comprende cerca de 40.000 hectáreas.
La mina dejó de extraer mineral nuevo, pero sigue produciendo
La continuidad de Gualcamayo no implicó mantener sin cambios el modelo productivo anterior.
Tras revisar los costos y las condiciones de los sectores disponibles, Minas Argentinas suspendió en abril de 2024 el minado de nuevo material, junto con las actividades de trituración y transporte hacia la pila. La empresa concentró entonces la producción en recuperar oro desde material previamente extraído y acumulado en el valle de lixiviación.
Para mantener esa operación se realizaron modificaciones en la pila, el sistema de riego y los procesos metalúrgicos, buscando incrementar la recuperación del metal.
Durante 2025, este esquema permitió obtener unas 43.700 onzas equivalentes de oro sin incorporar mineral nuevo. En paralelo, el costo por onza vendida habría disminuido desde aproximadamente US$2.400 en 2023 hasta cerca de US$1.150, una reducción de alrededor de 52%, de acuerdo con las cifras divulgadas por la compañía.
La empresa también informó que el resultado antes de impuestos alcanzó aproximadamente US$116 millones en 2025, después de registrar cifras negativas en 2023, mientras la inversión anual pasó a situarse en torno a US$60 millones.
Carbonatos Profundos será el eje de la nueva etapa
El principal proyecto para prolongar la actividad es Carbonatos Profundos, un cuerpo mineralizado situado bajo sectores históricos de Gualcamayo.
La compañía ha ejecutado más de 80.000 metros de perforación diamantina y recategorizado recursos bajo estándares internacionales. Según sus estimaciones actuales, Carbonatos Profundos contiene más de 4,8 millones de onzas en recursos, mientras el conjunto del distrito supera los siete millones de onzas.
El diseño actualmente en evaluación contempla una mina subterránea y una planta de oxidación a presión, tecnología destinada a procesar minerales sulfurados más complejos que los tratados tradicionalmente en la operación.
Los estudios de prefactibilidad continúan en desarrollo. Con los recursos identificados hasta ahora, Minas Argentinas proyecta una producción cercana a 166.000 onzas anuales durante al menos 17 años. La expectativa de alcanzar cerca de 30 años de actividad considera no solo ese recurso actualmente identificado, sino también el potencial de nuevas campañas de exploración dentro del distrito.
RIGI reconoce US$519,6 millones como inversión computable
Carbonatos Profundos fue incorporado formalmente al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mediante la Resolución 6/2026 del Ministerio de Economía argentino, publicada el 15 de enero.
La resolución autoriza el proyecto para explorar las concesiones Gualcamayo 1 y 2, determinar la factibilidad del yacimiento de oro y plata y construir, poner en marcha y operar las instalaciones necesarias para su tratamiento.
Aunque la compañía sitúa la inversión global del desarrollo en US$665 millones, la documentación asociada a la aprobación del RIGI identifica US$519,6 millones en activos computables para efectos del régimen. Además, establece inversiones iniciales por aproximadamente US$90,6 millones y fija el 31 de diciembre de 2028 como plazo para cumplir con el monto mínimo comprometido.
Esta diferencia responde al alcance de los activos considerados elegibles bajo el régimen y no necesariamente al costo total estimado por la empresa para desarrollar el proyecto.
Obras preliminares y nuevos empleos
Mientras avanzan los estudios para Carbonatos Profundos, Minas Argentinas comenzó durante agosto una nueva fase de obras por más de US$15 millones, destinadas a ampliar infraestructura de la planta existente, depósitos de reactivos y capacidad de alojamiento.
Las principales obras civiles incorporaron alrededor de 230 trabajadores, llevando a cerca de 1.000 el número de personas vinculadas directa o indirectamente a las actividades de Gualcamayo.
Para la eventual construcción de la nueva mina subterránea, la empresa estima una demanda de entre 1.000 y 1.500 trabajadores. Minas Argentinas sostiene además que actualmente el 96% de su personal proviene de San Juan y que más del 69% de los bienes, servicios y obras contratados tienen origen provincial.
Un distrito de casi 40.000 hectáreas
La estrategia de AISA Group supera el desarrollo de Carbonatos Profundos. La compañía pretende convertir Gualcamayo en un distrito de exploración de largo plazo sobre una propiedad cercana a las 40.000 hectáreas.
De acuerdo con las cifras empresariales, los recursos definidos hasta el momento provienen de trabajos realizados sobre una fracción reducida de la propiedad, lo que sustenta nuevas campañas destinadas a identificar mineralización adicional.
En ese contexto, AISA también presentó los lineamientos del denominado Programa G50, una iniciativa que contempla inversiones potenciales por unos US$1.500 millones y que la compañía analiza presentar como un segundo proyecto bajo el RIGI. A diferencia de Carbonatos Profundos, esta iniciativa corresponde por ahora a una propuesta de desarrollo y no a un proyecto ya aprobado bajo el régimen.
La primera etapa considera entre 24 y 36 meses de evaluación y exploración adicional.
Así, tres años después de una adquisición realizada cuando Gualcamayo avanzaba hacia el cierre, el activo continúa generando oro mediante recuperación secundaria y prepara una transición hacia minería subterránea. La viabilidad definitiva, el cronograma de construcción y la escala final de Carbonatos Profundos dependerán ahora de los estudios técnicos en curso, pero el proyecto ya cuenta con la adhesión formal al RIGI y con obras preliminares en ejecución.









