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Innovación y Tecnología

Paneles solares sobre turberas restauradas: estudio alemán revela doble beneficio para energía y captura de carbono

La instalación de plantas fotovoltaicas en terrenos previamente drenados podría financiar su recuperación, reducir emisiones de gases de efecto invernadero y generar nuevos hábitats para aves. Los investigadores advierten que el modelo solo funciona si la restauración hídrica es permanente.

Paneles solares sobre turberas restauradas: estudio alemán revela doble beneficio para energía y captura de carbono
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Investigadores alemanes identificaron una fórmula que permitiría combinar la generación de electricidad solar con la recuperación de turberas degradadas, ecosistemas capaces de almacenar grandes cantidades de carbono durante largos períodos.

El modelo consiste en instalar paneles fotovoltaicos sobre antiguas turberas agrícolas que fueron drenadas y posteriormente restauradas mediante la recuperación de sus niveles naturales de agua. De esta forma, el terreno deja de liberar parte del carbono acumulado en su suelo y, al mismo tiempo, comienza a producir energía renovable.

Los resultados obtenidos en el norte de Alemania también muestran que estos parques solares pueden transformarse en espacios utilizados por distintas especies de aves, incluidas algunas amenazadas. Sin embargo, los especialistas recalcan que la tecnología no debe aplicarse en turberas sanas ni utilizarse como justificación para intervenir ecosistemas que todavía mantienen buenas condiciones de conservación.

Por qué las turberas son importantes para el clima

Las turberas son humedales formados por materia vegetal que se acumula durante cientos o miles de años sin descomponerse completamente. Esa materia orgánica retiene carbono en el suelo, convirtiendo a estos ecosistemas en importantes reservas naturales.

El problema comienza cuando las turberas son drenadas para actividades agrícolas, forestales, extractivas o inmobiliarias. Al desaparecer el agua, el material orgánico queda expuesto al oxígeno y comienza a degradarse, liberando dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Las turberas drenadas generan cerca del 4% de las emisiones antropogénicas mundiales de gases de efecto invernadero, pese a ocupar una superficie relativamente pequeña del planeta. En Alemania, más del 90% de estos ecosistemas ha sido drenado, mientras una parte considerable se utiliza actualmente para actividades agrícolas.

Recuperar el nivel del agua permite frenar progresivamente la degradación del suelo y reducir sus emisiones. No obstante, la restauración puede significar la pérdida del uso agrícola tradicional y de los ingresos asociados al terreno, lo que dificulta la aceptación de estos proyectos entre propietarios y productores.

La generación fotovoltaica aparece como una posible vía para resolver esa barrera económica.

Electricidad solar para financiar la recuperación del terreno

El concepto, conocido como fotovoltaica en turberas, propone utilizar terrenos degradados y previamente drenados para instalar paneles especialmente adaptados a superficies húmedas.

En lugar de mantener el suelo seco para la agricultura, el terreno vuelve a inundarse de manera controlada. Los propietarios pueden obtener ingresos mediante la producción eléctrica, mientras la restauración hídrica reduce la pérdida de carbono almacenado.

Alemania comenzó a promover esta modalidad en 2023 mediante incentivos incorporados en su legislación de energías renovables. Para acceder a ellos, los proyectos deben ubicarse sobre antiguas turberas agrícolas drenadas y considerar su rehumectación permanente.

La infraestructura requiere condiciones técnicas distintas a las de un parque solar convencional. Las estructuras deben resistir niveles elevados de agua, suelos menos estables, variaciones estacionales y posibles procesos de hundimiento.

También se necesita una planificación que limite la alteración del terreno durante la construcción, mantenga el funcionamiento hidrológico y evite que caminos, zanjas o cableados vuelvan a drenar la superficie recuperada.

El efecto observado en las aves

Una investigación de la Universidad de Greifswald examinó la diversidad de aves en un parque solar instalado sobre una turbera restaurada del norte de Alemania. El terreno estaba rodeado por áreas agrícolas intensivas que continuaban drenadas.

El lugar registró una combinación poco habitual de especies asociadas a humedales, zonas agrícolas e incluso ambientes con árboles. Entre ellas aparecieron aves que utilizan las estructuras de los paneles como puntos de descanso, observación y caza de insectos.

La presencia de especies vinculadas a humedales fue interpretada como una señal de que el proceso de restauración estaba permitiendo el retorno de condiciones propias de una turbera.

El hallazgo sugiere que estos parques pueden ofrecer beneficios adicionales para la biodiversidad cuando reemplazan terrenos intensamente explotados y drenados. Aun así, los resultados corresponden a una experiencia inicial y no permiten asegurar que el efecto se repetirá de la misma manera en todos los proyectos.

La cantidad de paneles, su separación, la altura de las estructuras, el manejo de la vegetación y los niveles de agua pueden cambiar considerablemente el impacto ecológico.

Restaurar el agua es la condición central

Los especialistas advierten que instalar paneles solares sobre una turbera sin recuperar su régimen hídrico puede mantener o incluso agravar el problema climático.

Un análisis de parques fotovoltaicos construidos sobre turberas drenadas en Alemania detectó que las emisiones generadas por el suelo pueden representar entre el 38% y el 76% de la huella total asociada a estas instalaciones.

Esto significa que una planta puede producir electricidad renovable y, al mismo tiempo, permanecer emplazada sobre un terreno que continúa liberando grandes cantidades de carbono.

La principal ventaja climática no proviene únicamente de los paneles, sino de utilizar los ingresos de la generación eléctrica para hacer posible la restauración del ecosistema.

Los cálculos realizados para Alemania estiman que los parques solares instalados sobre turberas restauradas podrían alcanzar un balance climático significativamente mejor que aquellos construidos sobre suelos que continúan drenados. En determinados escenarios, la reducción de emisiones obtenida mediante la recuperación del terreno podría superar el beneficio derivado de reemplazar electricidad generada con fuentes fósiles.

No todas las turberas son aptas

El modelo no contempla cubrir con paneles cualquier humedal disponible. Las turberas conservadas, las áreas protegidas y los terrenos con alto potencial de recuperación natural deberían mantenerse libres de infraestructura energética.

Los emplazamientos más adecuados serían superficies profundamente degradadas, utilizadas anteriormente para agricultura y con bajas posibilidades de volver a su estado original sin una fuente de financiamiento adicional.

También debe garantizarse que el terreno no vuelva a drenarse una vez terminada la vida útil de la planta fotovoltaica. Si la restauración solo se mantiene mientras funciona el parque, parte del carbono protegido podría liberarse nuevamente después del retiro de los equipos.

Otros puntos que deben evaluarse son la conexión a la red eléctrica, el costo de adaptar las estructuras, el acceso para mantenciones, el comportamiento del suelo y la respuesta de la vegetación frente a la sombra.

Una alternativa que Chile podría observar

La experiencia alemana abre una línea de análisis para países que necesitan ampliar su generación renovable sin profundizar los conflictos por el uso de suelo.

En Chile, cualquier aplicación debería considerar las características propias de las turberas existentes, especialmente en las zonas australes, su valor ecológico, las condiciones climáticas y las normas de protección de humedales.

No se trata de replicar automáticamente el modelo europeo ni de habilitar parques solares sobre ecosistemas intactos. Su eventual utilidad estaría concentrada en terrenos ya degradados, donde la producción eléctrica pudiera financiar una restauración verificable y permanente.

El avance de estas investigaciones muestra que la transición energética no depende únicamente de instalar más capacidad renovable. La ubicación de los proyectos, el manejo del agua y la conservación del carbono presente en los suelos pueden determinar si una planta solar genera un beneficio climático real o simplemente traslada el impacto desde una actividad hacia otra.