Los desembolsos ejecutados entre enero y mayo de 2026 aumentaron en cerca de US$ 800 millones frente al mismo período del año anterior. Infraestructura y desarrollo de operaciones concentran parte importante del impulso, mientras Southern Perú encabeza la inversión por empresas.
La inversión minera ejecutada en Perú alcanzó US$ 2.633,6 millones entre enero y mayo de 2026, cifra que representa un crecimiento de 43,6% respecto de los US$ 1.833,5 millones registrados en igual período de 2025. El resultado confirma una aceleración del gasto de capital en operaciones existentes, ampliaciones, preparación minera, infraestructura y renovación de equipos.
El incremento implica que las compañías desembolsaron alrededor de US$ 800 millones adicionales en los primeros cinco meses del año frente al ejercicio anterior, una diferencia relevante para una industria que busca sostener producción, extender la vida útil de sus operaciones y habilitar nuevos frentes de explotación en un escenario internacional marcado por una elevada demanda de minerales estratégicos.
El avance tampoco se concentra exclusivamente en nuevos desarrollos. Una parte significativa corresponde a inversiones necesarias para mantener y ampliar operaciones en marcha, una señal especialmente relevante en un país donde varios de los principales activos cupríferos requieren programas permanentes de infraestructura, reposición de equipos, desarrollo de mina y optimización de instalaciones.
Infraestructura y desarrollo minero aceleran los desembolsos
Entre los componentes que explican el crecimiento sobresale la inversión en infraestructura, que aumentó 80,2% entre enero y mayo respecto del mismo período de 2025. El gasto está asociado principalmente a obras destinadas a ampliar, sostener y optimizar las instalaciones que soportan la actividad minera.
El comportamiento de este segmento es relevante porque la infraestructura minera incorpora instalaciones y obras indispensables para mantener la continuidad operacional, mejorar capacidad y acompañar expansiones. Su crecimiento evidencia que parte relevante del capital está avanzando desde decisiones de inversión hacia ejecución física.
Una tendencia aún más pronunciada aparece en desarrollo y preparación, categoría que registró un incremento acumulado de 88,3% interanual. Este tipo de desembolsos está directamente relacionado con la habilitación de zonas productivas y con los trabajos necesarios para preparar nuevas áreas de explotación dentro de las unidades mineras.
También hubo crecimiento en equipamiento minero. La inversión acumulada en esta categoría aumentó 14,4%, apoyada por la renovación de flotas, modernización de maquinaria y adquisición de equipos de mayor capacidad operacional. En exploración, en tanto, los desembolsos avanzaron 5,2% durante los primeros cinco meses del año.
El comportamiento observado desde comienzos de 2026 ya mostraba una aceleración. Solo durante el primer bimestre, la inversión minera había superado los US$ 871 millones, un aumento de 35,7% interanual, con infraestructura, equipamiento y exploración entre los segmentos que mostraban mayor actividad.
Southern Perú lidera la inversión por compañías
Por empresas, Southern Perú acumuló US$ 375,2 millones entre enero y mayo, encabezando los desembolsos mineros del país y registrando un incremento de 98,3% frente al mismo lapso del año anterior.
En segundo lugar se ubicó Shougang Hierro Perú, con inversiones por US$ 262,4 millones, equivalentes a un crecimiento interanual de 156,3%. Más atrás aparecen Antamina, con US$ 210,8 millones; Las Bambas, con US$ 199,9 millones; Cerro Verde, con US$ 135,1 millones; y Antapaccay, con US$ 118,1 millones.
Los porcentajes de crecimiento también muestran diferencias entre operadores. Antamina aumentó sus desembolsos en 26%, Las Bambas en 39,7%, Cerro Verde en 4,7% y Antapaccay en 188%.
En conjunto, estas cifras muestran que el ciclo de inversión no depende de una sola compañía ni de un único proyecto. El capital se distribuye entre operaciones de cobre, hierro y otros metales, con distintos programas de sostenimiento, ampliación y desarrollo que están generando actividad para contratistas, proveedores de equipos, ingeniería, construcción y servicios especializados.
Arequipa, Ica, Moquegua y Áncash concentran la mitad del capital
La distribución territorial confirma el peso de los principales corredores mineros peruanos. Arequipa, Ica, Moquegua y Áncash concentraron en conjunto el 50,6% de toda la inversión minera ejecutada entre enero y mayo de 2026.
La concentración tiene efectos que van más allá de las propias faenas. Un mayor ritmo de inversión incrementa la demanda por construcción, transporte, mantenimiento, energía, ingeniería, equipos y servicios asociados, ampliando el movimiento económico de las regiones donde se ubican las grandes operaciones.
Al mismo tiempo, la distribución regional refleja la importancia de los activos ya productivos en el actual ciclo de capital. Mientras los proyectos nuevos atraviesan procesos de ingeniería, evaluación ambiental, permisos y construcción, las grandes minas existentes continúan absorbiendo inversiones necesarias para sostener su competitividad y producción.
Una cartera de US$ 64.075 millones espera avanzar
El aumento del gasto efectivo ocurre mientras Perú mantiene una cartera de proyectos mineros considerablemente mayor. La Cartera de Proyectos de Inversión Minera 2026 comprende 66 iniciativas distribuidas en 19 departamentos, con una inversión conjunta estimada de US$ 64.075 millones.
La magnitud de esa cartera pone en perspectiva los US$ 2.633 millones ejecutados hasta mayo. El desafío para el sector no se limita a sostener el ritmo de inversión en las operaciones actuales, sino también a convertir una mayor proporción de los proyectos en evaluación en construcción efectiva.
Ese tránsito dependerá de factores como ingeniería, financiamiento, permisos, condiciones sociales, infraestructura disponible y certeza para inversiones de largo plazo. En minería, la existencia de recursos geológicos y proyectos identificados no garantiza por sí sola nuevos volúmenes de producción: el factor decisivo es la capacidad de avanzar desde estudios y autorizaciones hasta obras concretas.
Para proveedores y contratistas, el crecimiento de 43,6% observado a mayo representa una señal favorable. Los mayores desembolsos en infraestructura, preparación minera y equipamiento tienden a traducirse directamente en demanda por maquinaria, mantenimiento, automatización, ingeniería, construcción y servicios especializados.
Para Perú, además, sostener esta trayectoria será relevante para preservar su posición dentro del mercado internacional de metales y especialmente del cobre. El volumen de inversión ejecutado durante los primeros cinco meses de 2026 muestra que el capital minero volvió a ganar velocidad; el siguiente desafío será mantener ese ritmo y lograr que la amplia cartera de proyectos avance hacia etapas capaces de generar nueva capacidad productiva.









