El sector minero peruano pide colocar la iniciativa de Southern Copper entre las prioridades del nuevo ciclo político. El proyecto en Arequipa alcanza un 42% de avance y apunta a producir 120.000 toneladas de cobre al año desde la segunda mitad de 2027.
La industria minera peruana elevó la presión para acelerar el desarrollo de Tía María, el proyecto de cobre que Southern Copper construye en la provincia de Islay, región de Arequipa, con un presupuesto de capital de US$ 1.800 millones. La iniciativa ya superó una parte relevante de sus principales barreras administrativas y avanza hacia una eventual entrada en producción durante el segundo semestre de 2027.
El llamado proviene de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), cuya presidenta, Julia Torreblanca, planteó que Tía María debe quedar entre las prioridades del Ministerio de Energía y Minas, junto con otros proyectos que podrían movilizar la cartera de inversiones del sector peruano. El gremio también ha mencionado iniciativas como Zafranal, Michiquillay, Los Chancas, Trapiche, Corani y Pampa del Pongo dentro de una cartera minera cercana a US$ 64.000 millones.
La presión ocurre en un momento distinto al que marcó buena parte de la historia reciente de Tía María. Southern Copper reportó que, al 30 de junio de 2026, el proyecto había alcanzado un 42% de avance, con US$ 1.101 millones comprometidos en distintas actividades y US$ 693 millones efectivamente invertidos.
Tía María entra en una fase decisiva de construcción
La obra contempla el desarrollo de los yacimientos La Tapada y Tía María, ubicados en el distrito de Cocachacra. La primera etapa de explotación autorizada corresponde precisamente al tajo La Tapada, después de que el Ministerio de Energía y Minas emitiera el 17 de abril de 2026 la resolución que habilitó el inicio de esas actividades.
En terreno, los trabajos se concentran en movimiento de material, infraestructura eléctrica, instalaciones de chancado y las áreas vinculadas a extracción por solventes y electroobtención.
A junio, el movimiento masivo de tierras en La Tapada acumulaba 13,85 millones de toneladas métricas, equivalente a un avance de 71% en esa partida. También estaban en ejecución obras electromecánicas en las principales subestaciones y trabajos asociados a la línea de transmisión de 220 kV.
Paralelamente comenzaron las obras civiles y el montaje de estructuras de acero en instalaciones claves, incluidos los circuitos de chancado primario, secundario y terciario, además de las plantas de extracción por solventes y electroobtención.
La minera espera tener ensamblados los principales equipos durante 2027 y comenzar la producción inicial en la segunda mitad de ese año.
US$ 1.250 millones para financiar el desarrollo
Uno de los principales cambios respecto de las etapas anteriores del proyecto es que Southern Copper ya reforzó su estructura financiera para ejecutar la inversión.
En junio, Southern Peru Copper Corporation concretó una colocación de bonos por US$ 1.250 millones en el mercado de Nueva York. Los títulos tienen una tasa anual de 5,35% y vencimiento en 2036, con recursos destinados principalmente al desarrollo de Tía María y al programa de inversiones de la operación peruana.
El financiamiento reduce uno de los riesgos habituales de los grandes proyectos mineros: alcanzar una etapa avanzada de permisos sin contar todavía con la estructura de capital necesaria para sostener la construcción.
Para Southern Copper, Tía María forma parte de un programa mucho mayor. La compañía proyecta inversiones superiores a US$ 10.300 millones en Perú durante la próxima década, incluyendo además proyectos como Michiquillay y Los Chancas.
Una producción de 120.000 toneladas de cobre por año
Una vez en régimen, Tía María tendrá capacidad para producir aproximadamente 120.000 toneladas métricas anuales de cátodos de cobre, utilizando tecnología de extracción por solventes y electroobtención, conocida como SX-EW.
El método permitirá procesar minerales oxidados sin una planta concentradora convencional. La operación considera además el uso de agua de mar desalinizada, con un requerimiento aproximado de 235 litros por segundo, evitando utilizar agua del río Tambo.
Southern Copper estima un costo de caja cercano a US$ 1,16 por libra de cobre, una cifra que situaría al activo en una posición competitiva dentro de su cartera peruana si logra alcanzar los parámetros previstos durante la etapa operacional.
El impacto productivo tampoco es menor para Perú. Incorporar 120.000 toneladas adicionales representa una expansión relevante en un país cuya producción de cobre ha enfrentado dificultades para aumentar sostenidamente durante los últimos años pese a disponer de una de las mayores carteras de proyectos del mundo.
Empleo y actividad económica en Arequipa
La construcción ya está generando un efecto visible sobre el empleo regional.
Al cierre de junio, Southern Copper contabilizaba 5.817 nuevos puestos de trabajo vinculados al desarrollo de Tía María, de los cuales 1.254 habían sido ocupados por trabajadores locales. La compañía estima que la etapa de construcción requerirá cerca de 6.000 empleos en su punto de mayor actividad.
El presupuesto del proyecto también tendrá implicancias para proveedores de ingeniería, construcción, montaje, transporte, energía, servicios industriales y mantenimiento en el sur peruano.
Southern Copper calcula que durante sus primeros 20 años de operación Tía María podría generar alrededor de US$ 24.100 millones en exportaciones y unos US$ 6.200 millones en impuestos y regalías, considerando los precios del cobre utilizados por la empresa para esas proyecciones.
La industria quiere convertir el avance en señal de inversión
El interés del sector privado por acelerar Tía María trasciende al propio proyecto. Después de años de controversias, judicialización, oposición local y demoras regulatorias, completar una mina de esta escala sería interpretado por la industria como una señal sobre la capacidad de Perú para transformar su extensa cartera de proyectos en producción efectiva.
Por eso la SNMPE plantea que el Ministerio de Energía y Minas mantenga un seguimiento específico sobre los proyectos más avanzados e identifique tempranamente los cuellos de botella administrativos que podrían retrasarlos.
El desafío sigue siendo doble. Por una parte, sostener el ritmo de construcción necesario para alcanzar la producción durante 2027. Por otra, gestionar una relación territorial que ha sido particularmente compleja en el valle de Tambo y que durante años condicionó el desarrollo de la iniciativa.
Con el permiso para explotar La Tapada vigente, financiamiento asegurado y obras civiles y electromecánicas en ejecución, Tía María ya no se encuentra únicamente en la categoría de proyecto minero pendiente. Su avance comienza a ser observado como una prueba concreta de cuánto puede acelerar Perú la incorporación de nueva oferta de cobre en un mercado global que demanda mayores volúmenes del metal para redes eléctricas, infraestructura y electrificación.









