
Petróleo enfrenta uno de los momentos más delicados de las últimas décadas si el conflicto en Medio Oriente continúa intensificándose. Así lo advirtió el director ejecutivo de Saudi Aramco, Amin Nasser, quien aseguró que una prolongación de la guerra con Irán podría provocar consecuencias “catastróficas” para el mercado energético global.
En sus primeras declaraciones públicas desde el inicio de las interrupciones en el transporte de energía en la región, el ejecutivo señaló que la industria petrolera se enfrenta a una crisis sin precedentes recientes.
“Cuanto más se prolongue la interrupción, más drásticas serán las consecuencias para el mercado petrolero mundial y más graves serán las consecuencias para la economía global”, afirmó Nasser durante una conferencia con analistas.
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El líder de la mayor petrolera del mundo añadió que “esta es, por mucho, la mayor crisis que ha enfrentado la industria del petróleo y el gas de la región”, en referencia al impacto que la guerra y los ataques a infraestructura energética están teniendo sobre el suministro de crudo.
Arabia Saudita reduce producción ante disrupciones energéticas
Las tensiones geopolíticas han obligado a varios productores del Golfo a ajustar su producción. Según información del mercado energético, Arabia Saudita está reduciendo su producción en hasta 2,5 millones de barriles diarios, en una estrategia que también involucra a Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait.
Aunque Nasser evitó revelar cifras exactas de producción, reconoció que Aramco no está utilizando temporalmente algunos de sus crudos más pesados, debido a restricciones logísticas y a la reorganización de sus exportaciones frente a la crisis.
El conflicto ha afectado particularmente las rutas tradicionales de transporte energético del Golfo Pérsico, lo que obligó a la compañía a reorganizar rápidamente su red de suministro.
Desvío de exportaciones para evitar el Estrecho de Ormuz
Una de las principales medidas adoptadas por la petrolera saudí ha sido redirigir parte de su producción hacia rutas alternativas que evitan el estratégico Estrecho de Ormuz, considerado el principal cuello de botella del comercio petrolero mundial.
Aramco está trasladando volúmenes de crudo a través del oleoducto Este-Oeste, que conecta los campos petroleros del Golfo con la ciudad portuaria de Yanbu, en la costa del Mar Rojo.
Según explicó Nasser, este sistema tiene capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios hacia el oeste del país, volumen que la compañía planea alcanzar en los próximos días para sostener las exportaciones.
De ese total, aproximadamente 2 millones de barriles diarios se destinarán a refinerías ubicadas en la costa del Mar Rojo, mientras que el resto se orientará a mercados internacionales.
Aramco exporta normalmente alrededor de 7 millones de barriles diarios de petróleo, principalmente del tipo Arab Light y Extra Light, que constituyen las variedades más abundantes en su portafolio.
Infraestructura energética bajo presión
La crisis también ha afectado directamente la infraestructura energética saudí. Nasser confirmó que la compañía se vio obligada a cerrar temporalmente la mayor refinería del país tras un ataque con drones, instalación que actualmente intenta reactivar.
Además, otros yacimientos petroleros han sido objeto de ataques, según informaron autoridades del gobierno saudí, lo que incrementa el riesgo de nuevas interrupciones en la producción y exportación de crudo.
Para mitigar los efectos de la disrupción, Aramco está utilizando su red global de almacenamiento y distribución, incluyendo centros logísticos fuera de Arabia Saudita, con el objetivo de mantener el abastecimiento hacia los mercados internacionales.
Riesgos para el mercado energético global
El conflicto en Medio Oriente mantiene en alerta a los mercados energéticos, ya que la región concentra una parte significativa de la producción y exportación mundial de hidrocarburos.
Una interrupción prolongada del suministro podría provocar mayor volatilidad en los precios del petróleo, presiones inflacionarias y efectos en sectores altamente dependientes de la energía, como el transporte, la industria química y la aviación.
Las declaraciones del jefe de Saudi Aramco reflejan la creciente preocupación dentro de la industria energética global, que observa con atención la evolución del conflicto y su potencial impacto sobre la estabilidad del suministro mundial de petróleo.






