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Petróleo salta 16% en la semana y anota su mayor avance desde abril

El precio del petróleo Brent cerró cerca de US$88 por barril, registrando un aumento del 16% en la semana, impulsado por tensiones en Medio Oriente que podrían afectar el suministro global.

Petróleo salta 16% en la semana y anota su mayor avance desde abril
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El Brent cerró cerca de los US$88 por barril, impulsado por el aumento de las tensiones en Medio Oriente y el temor a nuevas interrupciones en rutas clave para el suministro mundial.

El precio del petróleo cerró la semana con una fuerte subida y registró su mayor avance semanal desde abril. El crudo Brent, referencia para los mercados internacionales, terminó este viernes cerca de los US$88 por barril, tras acumular un incremento de alrededor de 16% durante los últimos cinco días.

La jornada también estuvo marcada por un avance cercano al 5% para el Brent. En Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) finalizó en torno a los US$82,5 por barril y anotó una variación semanal de magnitud similar.

El movimiento amplió la presión sobre los mercados energéticos y volvió a instalar el riesgo de precios más altos para los combustibles. Para Chile, país altamente dependiente de las importaciones de petróleo y sus derivados, la persistencia de esta tendencia podría trasladarse gradualmente a los costos de transporte, minería, logística y consumo.

Las tensiones en Medio Oriente impulsan el precio del crudo

La principal causa del repunte fue el recrudecimiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Los ataques sobre infraestructura y posiciones estratégicas aumentaron el temor a que el conflicto afecte durante más tiempo la producción y el transporte de petróleo desde el golfo Pérsico.

La atención está concentrada especialmente en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético. El tránsito comercial por esta zona se mantiene limitado, lo que reduce la disponibilidad de cargamentos y obliga a productores y compradores a buscar recorridos alternativos.

También aumentó la preocupación por una posible interrupción en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Un deterioro simultáneo de ambas rutas tendría consecuencias relevantes para el abastecimiento, ya que afectaría el transporte de crudo, diésel, gas licuado y otros productos refinados.

El mercado está incorporando una prima de riesgo geopolítico: los compradores aceptan pagar más ante la posibilidad de que parte del suministro no llegue a tiempo o enfrente mayores costos de transporte, seguros y seguridad marítima.

Brent completa tres semanas consecutivas al alza

Con el avance registrado este viernes, el Brent completó su tercera semana consecutiva con ganancias. La magnitud de la subida refleja que el mercado ya no considera las interrupciones como un episodio aislado, sino como un riesgo que podría prolongarse.

El escenario es especialmente sensible porque la oferta mundial todavía no recupera completamente los niveles previos a las interrupciones en Medio Oriente. Aunque durante junio se produjo una recuperación parcial del suministro, la producción continuó por debajo de los niveles anteriores al conflicto.

A esto se suma la presión sobre los combustibles refinados. Las restricciones en refinerías y rutas de exportación han elevado los márgenes del diésel, un producto esencial para el transporte de carga, la maquinaria pesada, la minería y numerosas actividades industriales.

La evolución del crudo durante las próximas sesiones dependerá principalmente de la duración de las hostilidades, el flujo de buques por el estrecho de Ormuz y la posibilidad de que otras rutas marítimas sean afectadas.

Cómo podría impactar esta subida en Chile

El aumento internacional del petróleo no significa que las bencinas o el diésel subirán inmediatamente en la misma proporción en Chile. El traspaso depende de varios factores y normalmente se produce con cierto rezago.

Entre los principales elementos que determinan los precios internos se encuentran el valor internacional del crudo y los combustibles refinados, el tipo de cambio, los costos de importación, el transporte marítimo, los seguros, los márgenes de distribución y los impuestos.

El dólar tiene un papel especialmente relevante. Como las compras internacionales se realizan en esa moneda, un peso chileno más débil puede intensificar el efecto del petróleo caro. En cambio, una apreciación de la moneda nacional puede amortiguar parte del aumento.

Chile importa cerca del 98% del petróleo crudo utilizado en las refinerías de ENAP y alrededor del 61% de los derivados consumidos en el país. Esta dependencia deja a la economía local expuesta a los movimientos internacionales, incluso cuando no existen problemas de abastecimiento interno.

MEPCO puede moderar el traspaso a las bencinas

El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles, conocido como MEPCO, reduce la volatilidad de las gasolinas, el diésel y otros combustibles mediante ajustes al impuesto específico.

Cuando los valores internacionales suben con fuerza, el mecanismo puede disminuir el componente variable del impuesto para contener parte del incremento. Si los precios externos bajan, el ajuste opera en sentido contrario y distribuye la reducción durante un periodo más prolongado.

Esto permite evitar cambios abruptos en los precios mayoristas, pero no elimina completamente las alzas internacionales. Si el petróleo permanece elevado durante varias semanas, la presión puede acumularse y trasladarse gradualmente al mercado chileno.

Los precios de paridad utilizados para estos cálculos se determinan semanalmente. Sin embargo, el valor final pagado por los consumidores también depende de las decisiones comerciales de cada distribuidora y estación de servicio.

Transporte, minería y logística enfrentan mayor presión

El diésel es uno de los combustibles más sensibles para la actividad productiva chilena. Su precio incide directamente en camiones, buses, maquinaria minera, equipos de construcción y sistemas de respaldo energético.

Una subida prolongada puede elevar los costos operacionales de las empresas y terminar reflejándose en el transporte de alimentos, materiales, encomiendas y otros productos. El efecto sobre los hogares no se limita, por lo tanto, al precio cobrado en las estaciones de servicio.

En minería, el impacto puede sentirse en operaciones que utilizan grandes volúmenes de diésel para equipos de extracción, transporte interno y generación eléctrica. Las compañías con contratos de suministro o coberturas financieras pueden contener temporalmente las variaciones, aunque un periodo prolongado de precios altos termina ejerciendo presión sobre sus costos.

Qué observar durante los próximos días

El principal factor será la seguridad de las rutas marítimas en Medio Oriente. Una recuperación del tránsito por Ormuz reduciría parte de la prima de riesgo y podría estabilizar el mercado. Por el contrario, nuevas interrupciones o ataques contra infraestructura energética podrían mantener al Brent sobre los niveles actuales.

También será necesario seguir el comportamiento del dólar en Chile, los precios internacionales del diésel y la evolución de los valores de paridad publicados semanalmente. La combinación de petróleo caro y un tipo de cambio elevado representaría el escenario de mayor presión para consumidores y empresas.

Por ahora, la subida semanal confirma que el mercado petrolero volvió a entrar en una etapa de alta volatilidad. El efecto concreto en Chile dependerá de cuánto dure el conflicto y de la capacidad de los mecanismos internos para distribuir el impacto durante las próximas semanas.