
La escalada del conflicto con Irán volvió a tensionar al petróleo y los mercados financieros. El Brent alcanzó su mayor nivel desde julio, Wall Street terminó en rojo y el IPSA cayó 1,14%, mientras aumentan las dudas sobre inflación y tasas de interés.
Los mercados internacionales comenzaron septiembre bajo fuerte presión después de una nueva escalada militar en Medio Oriente que volvió a poner en riesgo el suministro de petróleo y elevó las expectativas de inflación a nivel global.
El petróleo Brent, referencia relevante para Chile, llegó a US$94,65 por barril, con un avance cercano al 4,6% durante la jornada. El WTI estadounidense, en tanto, subió más de 5% y alcanzó los US$90,22, ubicándose también en máximos desde fines de julio.
El movimiento no quedó limitado al mercado energético. Los inversionistas vendieron acciones y bonos ante el temor de que un petróleo persistentemente más caro complique el escenario inflacionario y obligue a los principales bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva.
Para Chile, el riesgo no es menor: una nueva escalada prolongada del crudo puede terminar afectando los precios de los combustibles, el tipo de cambio, la inflación y las condiciones financieras.
Bonos de Estados Unidos llegan a máximos desde enero de 2025
Uno de los movimientos más relevantes se produjo en la deuda estadounidense.
El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años llegó durante la sesión hasta cerca de 4,8%, su mayor nivel desde el 14 de enero de 2025. Hacia el cierre permanecía alrededor de 4,79%.
Este indicador es seguido de cerca por los mercados porque funciona como una referencia para múltiples instrumentos financieros y costos de financiamiento internacionales.
El Treasury a 30 años también se mantuvo sobre 5,2%, mientras el bono a dos años avanzó hacia 4,4%.
Cuando aumentan los rendimientos de estos instrumentos, los mercados suelen enfrentar condiciones financieras más exigentes. Para las empresas aumenta el costo relativo del financiamiento y las acciones pierden atractivo frente a inversiones de renta fija que comienzan a ofrecer retornos mayores.
La presión también refleja una preocupación concreta: el alza del petróleo puede dificultar la reducción de la inflación mundial y retrasar el alivio en las tasas de interés.
Wall Street cae y el IPSA pierde más de 1%
El deterioro del escenario internacional llevó a las principales bolsas estadounidenses a terminar la sesión con pérdidas.
El S&P 500 retrocedió 0,71%, mientras el Nasdaq, con fuerte presencia de compañías tecnológicas, cayó cerca de 1%. El Dow Jones perdió alrededor de 0,8%.
Las empresas vinculadas a energía fueron una excepción parcial gracias al aumento del crudo, mientras sectores más sensibles al consumo, transporte y tasas de interés recibieron mayor presión.
La Bolsa de Santiago siguió la tendencia externa.
El IPSA cayó 1,14% y terminó alrededor de los 11.315 puntos, alcanzando su menor nivel desde el 20 de agosto.
Aunque una sesión negativa no determina por sí sola una tendencia para el mercado chileno, la combinación entre petróleo caro, tasas internacionales elevadas y mayor incertidumbre geopolítica vuelve a aumentar la volatilidad para los activos locales.
El petróleo vuelve a convertirse en el principal riesgo
La reacción de los mercados se produjo luego de nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes en medio de una escalada de las hostilidades en torno al estrecho de Ormuz.
Irán volvió a advertir sobre posibles restricciones a las exportaciones de petróleo desde el Golfo, un escenario particularmente sensible para el mercado energético debido a la relevancia de esa zona para el transporte mundial de crudo.
Por eso los inversionistas están mirando más allá del aumento registrado durante una sola jornada.
La principal pregunta es cuánto tiempo permanecerá elevado el petróleo y si existirán nuevas interrupciones en la oferta.
Un shock breve puede tener efectos limitados. Una escalada prolongada, en cambio, podría volver a transmitir costos hacia transporte, industria, comercio y consumidores.
Cómo podría afectar a las bencinas en Chile
Chile está directamente expuesto a los cambios internacionales de los combustibles debido a que los precios utilizados para determinar los valores mayoristas consideran la paridad de importación desde el mercado de referencia de la Costa del Golfo de Estados Unidos.
Al 27 de agosto, antes del nuevo salto del petróleo, la paridad de importación de la gasolina de 93 octanos se encontraba en US$906,01 por metro cúbico, mientras la gasolina de 97 octanos alcanzaba US$970,28. Para el diésel llegaba a US$1.194,62 por metro cúbico.
Eso no significa que un aumento del Brent o del WTI se traduzca automáticamente en una subida equivalente en las estaciones de servicio.
El precio final que pagan los conductores también considera impuestos, el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) y los márgenes aplicados por las distribuidoras.
Sin embargo, un petróleo internacional elevado durante varias semanas aumenta la presión sobre los valores de importación y puede terminar trasladándose gradualmente al mercado local.
Inflación vuelve al centro de las preocupaciones
El problema para Chile va más allá de llenar el estanque.
Los combustibles participan directa e indirectamente en numerosos costos de la economía: transporte de pasajeros, distribución de productos, maquinaria, agricultura, construcción, minería y logística.
El Banco Central ya había identificado durante 2026 el aumento del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente como un shock relevante para los precios internos. La inflación anual llegó a 3,9% en mayo, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles.
Una nueva escalada persistente podría dificultar nuevamente el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta de 3%.
También puede influir en las decisiones sobre la Tasa de Política Monetaria, especialmente si el incremento del petróleo comienza a contaminar otros precios de la economía o las expectativas inflacionarias.
El dólar será otra variable clave para los hogares
El segundo factor que deberán seguir los consumidores chilenos es el dólar.
En períodos de fuerte incertidumbre internacional, la moneda estadounidense suele fortalecerse debido a la búsqueda de activos considerados más seguros.
Para Chile, una combinación de petróleo caro y dólar elevado resulta especialmente compleja porque los combustibles son transados internacionalmente en moneda estadounidense.
Eso significa que incluso un petróleo estable puede encarecer las importaciones si simultáneamente el peso chileno se debilita.
El impacto puede terminar apareciendo no solamente en combustibles, sino también en distintos productos importados y costos asociados al transporte.
Qué observar durante los próximos días
El escenario dependerá principalmente de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de cualquier amenaza concreta contra el transporte de petróleo desde el Golfo.
Los mercados también seguirán las señales de la Reserva Federal de Estados Unidos. Las apuestas financieras aumentaron fuertemente hacia una eventual nueva subida de tasas durante septiembre, reflejando el temor de que la inflación vuelva a tomar fuerza.
Para Chile, las variables más importantes serán el precio del Brent, el comportamiento del dólar, las nuevas paridades de importación de combustibles y la reacción de las tasas de interés locales.
Mientras el petróleo permanezca cerca de los actuales niveles, el conflicto con Irán dejará de ser solamente un riesgo geopolítico y volverá a convertirse en una amenaza concreta para el costo de vida, la inflación y las condiciones financieras de los hogares y empresas chilenas.












