
El petrolero ruso Anatoli Kolodkin llegó este martes al puerto de Matanzas, en el oeste de Cuba, con un cargamento de 100.000 toneladas de crudo, equivalente a unos 740.000 barriles, en un momento en que la isla enfrenta una severa crisis energética. El arribo marca el primer cargamento de petróleo recibido por Cuba en los últimos tres meses, en medio de mayores restricciones sobre el suministro de combustible.
Primer envío en tres meses y alivio temporal para el sistema
La embarcación partió el 9 de marzo desde el puerto ruso de Primorsk y pertenece a Sovcomflot, naviera estatal rusa sancionada por Washington desde febrero de 2024. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó entonces a la compañía en su lista de sanciones por su vínculo con el transporte de crudo ruso, medida informada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense.
De acuerdo con reportes internacionales publicados este martes, el buque ingresó a la bahía de Matanzas con un volumen cercano a los 700.000 barriles de crudo tipo Urals, apto para las refinerías envejecidas de Cuba. La llegada del cargamento ocurre luego de un trimestre sin importaciones relevantes de petróleo, lo que agudizó las dificultades para sostener la generación eléctrica, el transporte y otras actividades esenciales.
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Sanciones, crisis eléctrica y presión sobre el suministro
Cuba arrastra desde mediados de 2024 una crisis energética que se profundizó en los últimos meses con cortes de suministro y fallas del sistema eléctrico. A comienzos de marzo de 2026, una interrupción de gran escala dejó sin servicio a buena parte del país, en un contexto de menores despachos de crudo y combustibles hacia la isla, según informó Reuters en su cobertura sobre el sistema eléctrico cubano.
La llegada del Anatoli Kolodkin representa un alivio acotado para el gobierno cubano. Reportes de prensa internacional señalan que el volumen transportado podría cubrir apenas varios días de demanda de diésel y refinación, en un escenario donde la isla depende de importaciones para complementar una producción interna insuficiente. La autorización para que el buque concretara la entrega fue tratada por Washington como una excepción por razones humanitarias y no como un cambio de política hacia Cuba.
Naciones Unidas cuestionó el impacto humanitario de las sanciones
En paralelo, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses sobre Cuba ya había sido cuestionado por instancias vinculadas a Naciones Unidas. En noviembre de 2025, la relatora especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales, Alena Douhan, sostuvo en una declaración difundida por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos que el refuerzo de estas medidas profundizó las dificultades en la vida cotidiana de la población cubana.
En ese marco, el nuevo envío ruso se produce mientras La Habana sigue buscando fuentes de abastecimiento para estabilizar su red eléctrica y asegurar combustibles en una coyuntura marcada por restricciones financieras, menor acceso a proveedores y una presión creciente sobre su infraestructura energética.












