
El precio del aluminio vuelve a concentrar la atención del mercado de metales base. Una encuesta de Reuters mostró que los analistas elevaron sus previsiones para el tercer trimestre de 2026 por las interrupciones de suministro asociadas a la guerra en Irán, aunque esperan una moderación de precios en los próximos meses.
Aluminio pasa de superávit a déficit proyectado en 2026
El aluminio de referencia en la Bolsa de Metales de Londres alcanzó a comienzos de este mes un máximo de cuatro años, impulsado por interrupciones operativas en Oriente Medio. La región aporta alrededor de 7 millones de toneladas métricas de capacidad de fundición, equivalentes a cerca del 9% de la capacidad mundial, un peso suficiente para alterar las expectativas de oferta.
La estimación media de 25 analistas ubica el contrato de aluminio al contado de la LME en un promedio de US$3.307 por tonelada métrica durante el tercer trimestre de 2026. La cifra representa un alza de 10% frente a los US$2.988 por tonelada previstos en la encuesta anterior de enero.
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El ajuste también cambió el balance de mercado. Los analistas pasaron desde una expectativa previa de superávit de 80.000 toneladas a un déficit de 910.000 toneladas para 2026. El giro confirma la sensibilidad del mercado frente a interrupciones en el Golfo, un punto que ya venía presionando al aluminio por los temores de cortes de oferta desde la región.
Uno de los focos está en Emirates Global Aluminium. La compañía informó en una actualización oficial sobre Al Taweelah que la restauración completa de la producción primaria en esa fundición podría tardar hasta 12 meses, luego de los daños provocados por ataques iraníes. La instalación produjo 1,6 millones de toneladas de metal fundido en 2025.
El mercado ve límites al avance del aluminio
Aunque las proyecciones subieron, el consenso no apunta a una escalada indefinida. Thu Lan Nguyen, de Commerzbank en Fráncfort, sostuvo que el potencial alcista se ve contenido por la perspectiva de reapertura del estrecho de Ormuz y la disminución de las preocupaciones sobre el suministro.
“Hay muchas posibilidades de que las fundiciones de aluminio de China hayan aprovechado la reciente subida de los precios del mercado mundial, así como los menores costos del aluminio, para aumentar su producción”, dijo Nguyen.
Ese factor chino introduce una presión de oferta adicional sobre los precios. En paralelo, el mercado ya venía incorporando escenarios de déficit más severos, como el déficit de hasta 2 millones de toneladas proyectado para el aluminio en 2026, aunque la encuesta de Reuters muestra una estimación más moderada.
El aluminio mantiene una relevancia industrial amplia por su uso en transporte, construcción y embalaje. Esa exposición explica por qué las interrupciones en fundiciones y rutas marítimas tienen impacto directo sobre consumidores industriales y sobre las primas físicas del metal.
Cobre también ajusta previsiones, pero con señales cruzadas
Los analistas también revisaron al alza sus previsiones para el cobre. El metal rojo alcanzó un máximo histórico a fines de enero, antes del inicio de la guerra en Irán, impulsado por compras especulativas y optimismo sobre la demanda.
El conflicto en Oriente Medio afectó al cobre en dos direcciones. Primero presionó los precios a la baja por el temor a un golpe sobre el crecimiento económico. Luego los empujó al alza por el riesgo de escasez de ácido sulfúrico, insumo clave para parte de la producción minera.
La estimación media ubica el cobre al contado de la LME en US$12.300 por tonelada durante el tercer trimestre, un 2% más que en la encuesta anterior, pero 8% por debajo del cierre del viernes, de US$13.247 por tonelada. La evolución reciente del metal ya venía mostrando alta volatilidad, en línea con el seguimiento del precio del cobre en dólares y sus referencias de mercado.
Reuters reportó además que el cobre había alcanzado un máximo de más de siete semanas, con el contrato a tres meses de la LME tocando US$13.448,5 por tonelada, en medio de señales de distensión entre Estados Unidos e Irán y cambios en el apetito por riesgo del mercado.
Inventarios visibles presionan la lectura del cobre
Alice Fox, de Macquarie en Londres, advirtió que el fin definitivo de la guerra podría provocar una subida de corto plazo en los precios, aunque con riesgo elevado de una corrección hacia fines de año.
“Desde principios de 2025 se han acumulado casi un millón de toneladas de existencias visibles y se prevé que siga habiendo excedentes”, dijo Fox.
La estimación de balance para 2026 se movió hacia un superávit de 52.200 toneladas, menor que las 238.500 toneladas previstas en la encuesta anterior. Ese cambio reduce la holgura esperada, pero no elimina el efecto de los inventarios visibles sobre la lectura del mercado.
El cobre mantiene soporte estructural por su uso en energía, construcción, centros de datos para inteligencia artificial y transición energética. Ese telón de fondo ya venía marcando la discusión sobre qué puede pasar con el precio del cobre en 2026, en un mercado donde las previsiones se ajustan entre oferta tensionada, demanda tecnológica e inventarios acumulados.