
La Comisión de Evaluación Ambiental de Valparaíso visó la iniciativa tras seis años de tramitación. La obra apunta a reforzar el comercio exterior chileno y evitar la saturación logística de la macrozona central.
La Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Valparaíso aprobó este martes el proyecto Puerto Exterior de San Antonio, una de las mayores obras de infraestructura portuaria previstas en Chile, con una inversión estimada de US$4.450 millones.
La iniciativa, impulsada por la Empresa Portuaria San Antonio, busca ampliar la capacidad del principal terminal de la macrozona central mediante la construcción de un nuevo puerto exterior, con terminales semiautomatizados, obras de abrigo, dragados, explanadas, accesos y medidas ambientales asociadas.
Según los antecedentes del proyecto publicados por Puerto San Antonio, la infraestructura permitirá llegar, en plena operación, a una capacidad de 6 millones de TEU al año, equivalentes a cerca de 60 millones de toneladas de carga.
Qué aprobó la autoridad ambiental
La aprobación ambiental fue adoptada por la Coeva de Valparaíso y estuvo precedida por un Informe Consolidado de Evaluación favorable del Servicio de Evaluación Ambiental. De acuerdo con los antecedentes difundidos por T13/Ex-Ante, la votación fue unánime y cerró una tramitación ambiental iniciada en 2020.
El proyecto debió responder miles de observaciones y exigencias formuladas por organismos públicos y ciudadanía durante el proceso de evaluación. La empresa había ingresado en febrero de 2026 una adenda excepcional ante el SEA, etapa que Puerto San Antonio describió como el cierre del proceso técnico de complementación de estudios y antecedentes.
La aprobación no significa que la obra comience de inmediato en toda su magnitud. El proyecto todavía debe avanzar en su ruta administrativa, contractual y de inversión, incluyendo la emisión de la resolución ambiental correspondiente y las licitaciones asociadas.
Cuánto se invertirá y quién financiará la obra
El plan integral considera una inversión estimada de US$4.450 millones. De ese total, US$1.950 millones serán aportados por la Empresa Portuaria San Antonio para obras base como el rompeolas, la dársena, áreas de respaldo, vías de acceso y medidas de mitigación y compensación ambiental.
Los otros US$2.500 millones provendrán del sector privado mediante concesiones portuarias para la construcción, habilitación y operación de los sitios.
La obra contempla un molo de abrigo o rompeolas de aproximadamente 4 kilómetros, dragados y explanadas que permitirán levantar dos terminales de 1.730 metros cada uno.
Qué capacidad tendrá el Puerto Exterior
El proyecto se ejecutará gradualmente en cuatro etapas, según la evolución de la demanda. En régimen, Puerto Exterior podrá transferir 6 millones de TEU anuales y recibir simultáneamente hasta ocho buques de 400 metros de largo, considerados entre los mayores portacontenedores que operan actualmente a nivel global.
La primera etapa considera un muelle de 865 metros y una capacidad inicial de 1,5 millones de TEU al año. Según la información oficial de Puerto San Antonio, esa primera fase comenzaría a operar hacia 2036.
La empresa sostiene que la ampliación es necesaria porque la capacidad actual del puerto se acerca a un punto crítico. En 2025, San Antonio superó los 2 millones de TEU transferidos, mientras su techo operativo actual se ubica en torno a 2,65 millones de TEU.
Por qué importa para Chile
La aprobación ambiental tiene impacto más allá de San Antonio. El puerto es clave para la macrozona central, donde se concentra una parte relevante del consumo, la actividad empresarial y la logística de importaciones y exportaciones.
Si la capacidad portuaria no crece a tiempo, el riesgo es mayor congestión, mayores costos logísticos y pérdida de competitividad para exportadores, importadores, empresas de transporte y consumidores. En términos prácticos, una operación portuaria tensionada puede terminar presionando costos de bienes importados, tiempos de despacho y cadenas de abastecimiento.
La obra también se vincula con el desarrollo ferroviario y la necesidad de mover más carga con menor presión sobre carreteras. Puerto San Antonio plantea que el proyecto podrá movilizar hasta un 40% de la carga por ferrocarril, lo que apunta a reducir congestión vial y emisiones asociadas al transporte de camiones.
Medidas ambientales y relación con la ciudad
La empresa ha planteado medidas asociadas a la protección del humedal urbano Lagunas Ojos de Mar, la creación del Parque Lagunas de Llolleo, el Paseo El Molo y la remodelación del Parque DyR. También contempla programas vinculados a pesca artesanal y medidas para reducir impactos durante construcción y operación.
Entre las optimizaciones informadas por Puerto San Antonio figura la eliminación del tránsito de camiones cargados con rocas por zonas habitadas de San Juan, además de un plan de reasentamiento para la comunidad de la población Juan Aspeé.
El punto sensible será cómo se ejecutan esas medidas en la práctica. La aprobación ambiental habilita el avance del proyecto, pero no elimina eventuales controversias territoriales, reclamaciones o exigencias de seguimiento ambiental.
Lo que viene ahora
El siguiente tramo será decisivo: emisión de la resolución ambiental, cierre de etapas de licitación, financiamiento de las obras públicas y posterior desarrollo de concesiones privadas.
Para Chile, el punto central no es solo construir más metros de muelle. El desafío será que la expansión portuaria llegue antes de que la infraestructura actual opere al límite, con conexión ferroviaria suficiente, mitigaciones ambientales verificables y una relación más ordenada con San Antonio y sus comunidades.


