
La minera inauguró Fénix 1B y Sal de Vida en Catamarca, proyectos que incorporarán 25.000 toneladas anuales de capacidad productiva. La compañía también estudia desarrollar Fénix II y proyecta alcanzar 160.000 toneladas de litio equivalente al año en Argentina hacia 2028, reforzando la competencia regional con Chile.
La multinacional minera Rio Tinto inauguró dos proyectos de litio en la provincia argentina de Catamarca, tras una inversión conjunta cercana a US$1.400 millones, consolidando su expansión en el denominado Triángulo del Litio y preparando una nueva etapa de crecimiento que podría requerir otros US$1.000 millones.
La inauguración de Fénix 1B y Sal de Vida se realizó el 28 de octubre de 2026, con la participación del presidente argentino Javier Milei, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, y el director ejecutivo global de Rio Tinto, Simon Trott.
Ambas instalaciones comenzaron a producir durante el segundo trimestre de 2026, antes de lo previsto, y actualmente atraviesan una etapa de incremento gradual de producción. Una vez que alcancen su capacidad de diseño, aportarán conjuntamente 25.000 toneladas anuales adicionales de carbonato de litio equivalente (LCE).
La expansión forma parte de una estrategia más amplia para posicionar a Argentina como una de las principales plataformas productivas de Rio Tinto y aumentar la participación de la compañía en el abastecimiento internacional de litio para baterías, almacenamiento energético y aplicaciones industriales.
Fénix y Sal de Vida: las cifras de la inversión
Los proyectos inaugurados tienen características distintas, pero comparten una ubicación estratégica en la Puna argentina, dentro de una de las regiones con mayor actividad litífera de Sudamérica.
Fénix 1B corresponde a una ampliación de una operación que inició actividades en 1997, mientras que Sal de Vida incorpora una nueva instalación productiva aproximadamente 20 kilómetros al noreste de Fénix.
| Proyecto | Capacidad adicional anual | Característica |
|---|---|---|
| Fénix 1B | 10.000 toneladas LCE | Ampliación de operación existente |
| Sal de Vida | 15.000 toneladas LCE | Nueva operación |
| Total | 25.000 toneladas LCE | Inversión conjunta de US$1.400 millones |
Con la expansión, Fénix apunta a una capacidad total aproximada de 40.000 toneladas anuales de LCE, considerando las instalaciones existentes y la nueva etapa productiva.
Sal de Vida, por su parte, tiene una capacidad objetivo de 15.000 toneladas anuales.
La puesta en marcha comercial de ambas iniciativas incrementará la capacidad argentina de Rio Tinto, aunque el aporte efectivo dependerá del avance de las operaciones hasta alcanzar sus niveles de diseño.
Esta diferencia es relevante para el mercado: la capacidad instalada no equivale necesariamente a producción comercial inmediata.
Rio Tinto estudia Fénix II y una nueva inversión de US$1.000 millones
El crecimiento de Rio Tinto en Catamarca podría continuar con el proyecto Fénix II, una nueva etapa de expansión que se encuentra bajo evaluación.
La iniciativa contempla una inversión potencial cercana a US$1.000 millones y estaría vinculada al desarrollo de capacidad adicional en el Salar del Hombre Muerto.
Simon Trott planteó la posibilidad de presentar el proyecto durante 2027 al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mecanismo argentino destinado a promover inversiones de gran escala mediante condiciones tributarias, aduaneras y regulatorias específicas.
Una eventual decisión final de inversión podría producirse hacia fines de la década.
Sin embargo, Fénix II todavía no representa una inversión aprobada ni cuenta con una fecha confirmada de construcción o inicio de operaciones.
Su desarrollo estará condicionado por los resultados de las evaluaciones técnicas, la competitividad económica y las condiciones necesarias para comprometer nuevos recursos.
La eventual expansión demuestra que Rio Tinto está examinando oportunidades para continuar incrementando su presencia productiva en Argentina más allá de las instalaciones inauguradas.
Rincón será clave para alcanzar 160.000 toneladas anuales
Otro componente central de la estrategia es Rincón, proyecto ubicado en la provincia de Salta y considerado una de las principales iniciativas de crecimiento de Rio Tinto en el negocio del litio.
El desarrollo contempla una inversión aproximada de US$2.500 millones y una capacidad objetivo de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, incluyendo una instalación inicial y su posterior expansión.
Rincón forma parte del programa mediante el cual la compañía pretende alcanzar una capacidad total aproximada de 160.000 toneladas anuales de LCE en Argentina hacia 2028.
A nivel internacional, la meta corporativa es llegar a 200.000 toneladas anuales de capacidad de litio equivalente para ese mismo año.
Argentina concentra así una proporción relevante de los objetivos de crecimiento de Rio Tinto.
La empresa también participa en operaciones y proyectos ubicados en Jujuy, incluyendo Olaroz, además de instalaciones relacionadas con el procesamiento de litio en otras localidades del noroeste argentino.
La consolidación de esta cartera permite combinar operaciones existentes, ampliaciones y desarrollos nuevos, aunque cada proyecto presenta distintos niveles de avance y riesgos de ejecución.
Proveedores argentinos captarán parte relevante de las inversiones
La expansión también representa una oportunidad para el ecosistema de proveedores mineros de Argentina.
Rio Tinto proyecta destinar alrededor de US$4.000 millones en capital de crecimiento a sus operaciones de litio en el país, de los cuales aproximadamente un 70% se espera contratar con proveedores locales.
Si esa distribución se materializa, el volumen de adquisiciones y servicios vinculados al mercado argentino podría alcanzar aproximadamente US$2.800 millones.
Se trata de una estimación derivada del programa de inversiones y su proporción esperada de compras locales, no de contratos ya adjudicados.
La demanda potencial comprende ingeniería, construcción, servicios industriales, transporte, mantenimiento, infraestructura y equipamiento especializado.
También puede incorporar actividades relacionadas con energía, agua, automatización y monitoreo ambiental.
En regiones como Catamarca, Salta y Jujuy, este tipo de inversiones puede contribuir a fortalecer cadenas productivas asociadas a la actividad minera.
No obstante, el impacto económico regional dependerá de la participación efectiva de empresas locales, la disponibilidad de personal especializado y el cumplimiento de los calendarios de inversión.
El desafío tecnológico de producir litio de manera competitiva
El crecimiento de Rio Tinto también incorpora desafíos relacionados con las tecnologías utilizadas para recuperar litio desde salmueras.
La compañía desarrolla capacidades de extracción directa de litio, conocidas como DLE por sus siglas en inglés, tecnología que permite separar el litio de las salmueras mediante procesos industriales específicos.
Estas soluciones pueden ofrecer alternativas a determinados sistemas tradicionales de concentración mediante evaporación.
Sin embargo, su rendimiento depende de la composición química de las salmueras, la tecnología utilizada, los requerimientos energéticos y las condiciones operacionales de cada yacimiento.
En el caso de Sal de Vida, la instalación utiliza procesos de evaporación de salmuera, mientras que otros proyectos de la cartera de Rio Tinto consideran tecnologías de extracción directa.
La coexistencia de distintas soluciones muestra que no existe un único método aplicable a todos los depósitos.
Para la industria, la selección tecnológica influye directamente en las inversiones necesarias, los costos operacionales, la recuperación del recurso y las exigencias de gestión ambiental.
Argentina gana terreno y aumenta la presión competitiva sobre Chile
La expansión de Rio Tinto tiene implicancias para el mercado sudamericano del litio.
Argentina y Chile comparten una ubicación estratégica dentro del Triángulo del Litio, región que también comprende Bolivia y concentra importantes recursos del mineral.
Mientras Chile mantiene una posición consolidada como productor internacional, Argentina está incorporando nuevos proyectos y ampliando su capacidad instalada.
La diferencia entre ambos países no depende exclusivamente de la disponibilidad geológica.
También intervienen factores relacionados con permisos, infraestructura, inversión, tecnologías de procesamiento y condiciones comerciales.
En el caso argentino, el RIGI se ha convertido en una herramienta utilizada para atraer proyectos que requieren grandes desembolsos de capital y horizontes prolongados de recuperación.
Para Chile, la evolución de estas inversiones representa un elemento relevante en la competencia regional por nuevos proyectos de litio.
El crecimiento argentino no implica necesariamente un desplazamiento inmediato de la producción chilena, pero sí puede modificar progresivamente la distribución de nueva capacidad productiva en Sudamérica.
La expansión también abre oportunidades para proveedores chilenos con experiencia en minería no metálica, ingeniería, tratamiento de salmueras, automatización y gestión de recursos hídricos.
La oferta mundial de litio enfrenta una nueva etapa de expansión
La incorporación de nuevas capacidades productivas coincide con un mercado internacional caracterizado por variaciones importantes de precios durante los últimos años.
El crecimiento de la electromovilidad y del almacenamiento energético continúa impulsando expectativas de demanda de largo plazo.
Sin embargo, la evolución de los precios también depende de la velocidad de incorporación de nuevos proyectos y del comportamiento de los fabricantes de baterías.
En este contexto, las compañías buscan desarrollar operaciones que puedan mantenerse competitivas durante ciclos de precios bajos.
Para Rio Tinto, la combinación de instalaciones existentes y nuevos proyectos puede generar ventajas relacionadas con experiencia operacional, infraestructura y conocimiento de los depósitos.
La empresa también deberá gestionar los riesgos asociados a la ejecución simultánea de inversiones y al incremento de la producción.
El aporte de Fénix 1B y Sal de Vida será gradual, mientras que Rincón deberá completar las etapas previstas para alcanzar su capacidad objetivo.
Fénix II representa una posibilidad adicional de crecimiento, pero todavía requiere una decisión definitiva.
Rio Tinto consolida una plataforma de crecimiento regional
La inauguración de los proyectos en Catamarca marca una etapa concreta dentro de la expansión internacional de Rio Tinto en litio.
Los US$1.400 millones ya invertidos en Fénix 1B y Sal de Vida, junto con los aproximadamente US$2.500 millones previstos para Rincón, reflejan la magnitud de los recursos que la compañía está destinando al desarrollo de su negocio argentino.
La eventual incorporación de Fénix II podría ampliar todavía más esa cartera, aunque su ejecución dependerá de una futura aprobación de inversión.
Para Argentina, el crecimiento representa la posibilidad de aumentar exportaciones mineras, generar actividad económica regional y fortalecer su posición dentro de la cadena internacional de baterías.
Para Chile, constituye una señal de que la competencia por inversión en litio se está intensificando dentro de Sudamérica.
El próximo desafío de Rio Tinto será transformar la nueva capacidad instalada en producción comercial sostenida, avanzar en Rincón y determinar la viabilidad de nuevas expansiones.
El resultado de ese proceso tendrá importancia no solamente para las operaciones de la compañía, sino también para la evolución de la oferta de litio en una región que continúa desempeñando un papel central en el abastecimiento mundial de minerales para la transición energética.