RAIBO2 terminó una maratón oficial en 4 horas, 19 minutos y 52 segundos sin recargar ni cambiar su batería. La investigación transforma el récord conseguido en 2024 en un estudio sobre eficiencia energética y diseño integral de robots para operaciones prolongadas.
El robot cuadrúpedo RAIBO2, desarrollado por investigadores del Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST), completó los 42,195 kilómetros de una maratón con una sola carga de batería y ahora el trabajo que explica cómo consiguió esa autonomía fue publicado en la revista científica Nature. La prueba se realizó en noviembre de 2024 en Corea del Sur, por lo que la novedad no es el récord en sí, sino su publicación científica y la sistematización de los principios de diseño utilizados para extender el tiempo de operación de robots con patas.
RAIBO2 terminó el recorrido del Sangju Dried Persimmon Marathon en 4 horas, 19 minutos y 52 segundos, sin sustituir ni recargar su batería durante la carrera. KAIST lo considera el primer cuadrúpedo que completa la distancia total de una maratón en un evento oficial. El estudio fue publicado en Nature el 23 de septiembre de 2026 bajo el título A quadruped robot designed to complete a marathon on a single battery charge.
El resultado tiene implicancias que van más allá de una demostración deportiva. La autonomía energética continúa siendo uno de los principales obstáculos para utilizar robots cuadrúpedos durante turnos prolongados en instalaciones industriales, infraestructura extensa o zonas donde regresar frecuentemente a una estación de carga resulta poco práctico.
Tres veces más alcance por carga
El trabajo de KAIST aborda el problema desde el consumo total del robot en lugar de concentrarse exclusivamente en instalar una batería de mayor capacidad.
De acuerdo con el artículo publicado en Nature, RAIBO2 consiguió un costo de transporte total de 0,25, una medida utilizada para comparar cuánta energía necesita un sistema para desplazar una determinada masa a lo largo de una distancia. Los investigadores señalan que el resultado supera incluso el valor de referencia de 0,37 utilizado para humanos y entrega al robot más de tres veces el rango de desplazamiento por carga de batería frente a otros cuadrúpedos considerados en el estudio.
La diferencia es relevante porque los robots con patas enfrentan una desventaja energética estructural respecto de plataformas con ruedas.
Un cuadrúpedo necesita utilizar continuamente sus actuadores para soportar el peso de su propio cuerpo. A ello se suman las pérdidas generadas cada vez que una pata impacta contra el suelo, la resistencia eléctrica de motores y circuitos y la energía disipada mediante movimientos mecánicos.
KAIST abordó esos factores conjuntamente, combinando una estructura mecánica liviana y con baja resistencia, nuevos sistemas electrónicos de accionamiento de motores y una política de locomoción diseñada para reducir las pérdidas durante el movimiento.
Hardware, electrónica e inteligencia artificial se diseñaron como un solo sistema
Uno de los puntos centrales de la investigación es que la autonomía de un robot no depende exclusivamente de la batería.
El equipo dirigido por el profesor Jemin Hwangbo, del Departamento de Ingeniería Mecánica de KAIST, analizó la ruta completa que sigue la energía desde la batería hasta el movimiento de las patas y buscó reducir pérdidas en cada etapa.
Los investigadores desarrollaron internamente la mecánica, los sistemas eléctricos, el software, los algoritmos de inteligencia artificial e incluso los controladores electrónicos encargados de gobernar los motores.
El diseño utiliza articulaciones de alta transparencia de torque, concepto que busca disminuir resistencias internas y permitir que las fuerzas externas se transmitan con menores pérdidas. En determinadas condiciones, el sistema puede además recuperar parte de la energía durante movimientos como los descensos.
El controlador de locomoción fue desarrollado mediante aprendizaje por refuerzo en simulación. Durante la preparación del robot, el equipo utilizó RaiSim para exponer virtualmente al sistema a pendientes y diferentes condiciones de terreno antes de trasladar la política de control al hardware real.
Uno de los objetivos fue reducir la velocidad relativa de las patas en el momento del contacto con el suelo, disminuyendo las pérdidas provocadas por impactos y deslizamientos.
La maratón se convirtió en un experimento de más de cuatro horas
La carrera permitió comprobar esas decisiones de diseño fuera del laboratorio.
RAIBO2 participó oficialmente en el evento junto con corredores humanos. Durante todo el recorrido, los investigadores registraron voltaje, corriente, temperaturas y estado de la batería, sincronizando esos parámetros con datos de GPS sobre posición, velocidad y altitud. El trayecto completo también fue filmado.
La ruta no era completamente plana. KAIST había informado originalmente que el recorrido incluía dos ascensos de aproximadamente 50 metros, situados en torno a los kilómetros 14 y 28.
De esta manera, la publicación científica no se limita a afirmar que el robot recorrió 42 kilómetros. Utiliza las mediciones reunidas durante las más de cuatro horas de operación para estudiar cómo se comportaron el consumo energético, los sistemas eléctricos y el control de locomoción durante una prueba real y prolongada.
Esa transformación de una demostración en datos reproducibles es una de las diferencias entre el hito anunciado en 2024 y el trabajo que ahora aparece en Nature.
Qué significa para minería e infraestructura
RAIBO2 no fue diseñado ni probado específicamente como robot minero, por lo que su resultado no demuestra todavía que pueda operar de manera autónoma durante una jornada industrial dentro de una mina.
Sin embargo, el problema que aborda la investigación es directamente aplicable a uno de los desafíos de la robótica industrial móvil: aumentar el tiempo de operación antes de tener que regresar a una estación de carga o sustituir baterías.
En minería, cuadrúpedos equipados con cámaras, sensores térmicos, LiDAR, detectores de gases u otros instrumentos pueden utilizarse potencialmente para inspeccionar túneles, galerías, plantas de procesamiento, correas transportadoras, ductos y grandes instalaciones.
La capacidad de superar escaleras, desniveles y superficies donde un robot con ruedas enfrenta limitaciones explica el interés industrial por estas plataformas. Pero esa movilidad tiene un costo energético, precisamente el problema que KAIST intenta reducir.
Una autonomía mayor permitiría ampliar las rutas de inspección, disminuir interrupciones y aumentar la distancia que un robot puede recorrer desde su punto de carga. También podría resultar útil en rescate, vigilancia de infraestructura y operaciones en zonas montañosas o afectadas por desastres, aplicaciones que los propios investigadores identifican como áreas potenciales.
El próximo desafío es convertir el prototipo en un producto industrial
Superar una maratón no significa que RAIBO2 esté listo para desplegarse inmediatamente en minas o plantas.
KAIST reconoce que el robot utilizado en el estudio es un prototipo de investigación construido de manera prácticamente artesanal. Para transformarlo en una plataforma industrial, será necesario reproducir el mismo desempeño en múltiples unidades, reducir costos y cumplir requisitos adicionales de confiabilidad.
Entre esas exigencias se encuentran protección contra agua y polvo, capacidad de trabajar en un rango amplio de temperaturas, resistencia a impactos y vibraciones y cumplimiento de requisitos de compatibilidad e interferencia electromagnética.
Esa transición está siendo desarrollada junto con Raion Robotics, empresa surgida del laboratorio de Hwangbo en KAIST. La compañía trabaja en tecnologías de fabricación y producción en serie para trasladar los resultados obtenidos con RAIBO2 hacia robots cuadrúpedos destinados a operaciones prolongadas en ambientes reales.
El avance publicado en Nature, por tanto, no consiste únicamente en que un robot haya corrido una maratón. El aporte técnico es demostrar, con datos recogidos durante 42,195 kilómetros de operación continua, que el alcance de un cuadrúpedo puede ampliarse mediante la optimización simultánea de mecánica, electrónica, actuadores y control.
Para industrias con instalaciones extensas como la minería, esa combinación resulta especialmente relevante: antes de que los robots cuadrúpedos puedan asumir inspecciones autónomas de larga duración, deberán resolver no solo navegación y percepción, sino también una cuestión más básica y decisiva: cuánto tiempo pueden seguir trabajando antes de quedarse sin energía.









