La ciudad china ya suma 89 proyectos de centros de datos contratados y concentra 165.000 petaflops de capacidad computacional. Su expansión muestra cómo el crecimiento de la inteligencia artificial está generando nuevas necesidades de electricidad, transmisión, almacenamiento energético y equipamiento industrial.
Ulanqab, en la región autónoma de Mongolia Interior, se está consolidando como uno de los principales polos de infraestructura para inteligencia artificial de China, apoyada en abundantes recursos eólicos y solares, electricidad competitiva, disponibilidad de terrenos, bajas temperaturas y conexiones de telecomunicaciones relativamente próximas a Beijing. A mediados de 2026, la ciudad había firmado 89 proyectos de centros de datos y alcanzado una capacidad computacional de 165.000 petaflops, más de 90% de ella correspondiente a computación inteligente.
La transformación forma parte de una estrategia más amplia de China para trasladar parte de su capacidad de procesamiento desde las grandes ciudades del este hacia regiones occidentales con mayor disponibilidad de energía y suelo. Mongolia Interior es uno de los nodos del programa nacional “East Data, West Computing”, que busca conectar la demanda digital de los grandes centros urbanos con infraestructura instalada en regiones ricas en recursos energéticos.
Para el sector minero y energético, el fenómeno tiene una dimensión que trasciende la industria tecnológica. Los nuevos centros requieren suministro eléctrico de gran escala, subestaciones, líneas de transmisión, sistemas de almacenamiento y enormes cantidades de equipamiento eléctrico y estructural, ampliando la conexión entre el crecimiento de la IA y cadenas de suministro como cobre, aluminio, acero y materiales para baterías.
De 84 a 89 proyectos en pocos meses
El ritmo de expansión de Ulanqab se aceleró durante 2026.
En mayo, antecedentes oficiales situaban en 84 los proyectos de centros de datos firmados, con inversiones anunciadas superiores a 500.000 millones de yuanes y una capacidad computacional de 132.000 petaflops. Para el cierre del primer semestre, el número había aumentado a 89 proyectos y la capacidad a 165.000 petaflops.
Huawei, Alibaba, Apple y Kuaishou figuran entre las empresas que las autoridades regionales identifican con presencia en Ulanqab. Reportes publicados durante septiembre indican además que ByteDance estudia una ampliación de varios gigavatios en la ciudad y que DeepSeek desarrolla infraestructura propia de IA en la zona, aunque esos planes no han sido detallados públicamente por las compañías con el mismo nivel de información disponible para los proyectos ya operativos.
Ulanqab también está absorbiendo demanda procedente de Beijing. Las autoridades locales cifraron en 65.000 petaflops la capacidad utilizada para atender cargas computacionales provenientes de la capital durante el primer semestre de este año.
El costo de la electricidad es una pieza central
La localización de estos complejos responde en buena parte a la economía energética.
Mongolia Interior produjo 279.100 millones de kWh de electricidad renovable durante 2025, un aumento de 31,4% frente al año anterior y equivalente a cerca de un tercio de la generación eléctrica regional. Más de dos tercios de esa producción renovable fueron consumidos dentro de la propia región.
Los centros de datos son particularmente sensibles al precio de la electricidad porque los servidores deben operar de manera continua y necesitan sistemas adicionales de refrigeración, distribución eléctrica y respaldo.
Las autoridades regionales están respondiendo mediante un modelo que combina redes de distribución incremental y suministro directo de electricidad renovable. La fórmula contempla desarrollar proyectos eólicos, solares y de almacenamiento próximos a los parques de datos de Ulanqab y Hohhot, reduciendo la distancia entre generación y consumo.
A julio de 2026, más del 85% de la electricidad consumida por los centros de datos de Mongolia Interior procedía de energía verde, de acuerdo con cifras divulgadas por las autoridades chinas.
Eso no significa que la expansión digital de la región esté completamente desacoplada del carbón. Mongolia Interior continúa siendo el principal territorio productor de carbón de China y mantiene una importante base termoeléctrica. Durante 2025 produjo aproximadamente 12.900 millones de toneladas de carbón y las autoridades regionales continúan definiendo a las centrales térmicas como respaldo y fuente de flexibilidad para el sistema eléctrico.
El frío también se transforma en ventaja económica
Ulanqab tiene además una condición difícil de reproducir en grandes polos tecnológicos del este de China: temperaturas bajas durante buena parte del año.
La ciudad registra una temperatura media anual cercana a 4,3 °C y las autoridades estiman que durante casi diez meses es posible aprovechar aire exterior como fuente natural de refrigeración. Bajo determinadas configuraciones tecnológicas, los centros de datos locales pueden alcanzar valores de PUE —la relación entre toda la energía utilizada por una instalación y la destinada directamente al equipamiento informático— cercanos a 1,1.
Reducir el trabajo de los sistemas mecánicos de refrigeración puede disminuir tanto el consumo eléctrico como las necesidades asociadas al enfriamiento.
La disponibilidad de agua, sin embargo, permanece como una restricción que debe administrarse. Mongolia Interior presenta fuertes diferencias territoriales en sus recursos hídricos y amplias zonas sufren escasez, un aspecto especialmente relevante a medida que instalaciones de mayor densidad computacional incorporan sistemas de refrigeración cada vez más exigentes.
Por ello, la ventaja climática no elimina el desafío hídrico: aumenta la importancia de seleccionar tecnologías de refrigeración que reduzcan simultáneamente consumo eléctrico y uso de agua.
Un centro de datos exige también nueva infraestructura eléctrica
El desarrollo de Ulanqab muestra la magnitud de la infraestructura física situada detrás de los servicios digitales.
En 2025 entró en operación en la ciudad una base de computación de Centrin Data con 25.000 gabinetes de servidores, abastecida por un sistema que integra 200 MW de energía eólica, 100 MW solares y 45 MW de almacenamiento. El proyecto requirió además dos subestaciones de 220 kV, líneas eléctricas de doble circuito y 60 torres de transmisión.
La instalación está diseñada para generar aproximadamente 848 millones de kWh anuales de electricidad renovable para autoconsumo, con una tasa prevista de sustitución renovable de 38,74% dentro del proyecto.
Otros desarrollos están siguiendo un camino similar. En julio de este año, la autoridad ambiental regional aprobó la infraestructura de suministro de 220 kV vinculada al proyecto de centro de datos Ulanqab Xinghe, mientras continúan avanzando nuevas instalaciones eléctricas en el área.
La IA comienza a modificar la demanda industrial
Para la industria de materias primas, el crecimiento de Ulanqab ilustra un cambio relevante en la composición de la demanda asociada a la digitalización.
Un centro de datos no requiere únicamente semiconductores. Su funcionamiento depende de transformadores, cables, barras conductoras, generadores de respaldo, sistemas de refrigeración, baterías, estructuras metálicas, conexiones de fibra óptica y nuevas instalaciones de generación y transmisión.
El despliegue de cientos o miles de megavatios de nueva capacidad computacional puede traducirse, por tanto, en inversión adicional en redes eléctricas y almacenamiento, segmentos intensivos en cobre, aluminio, acero y minerales utilizados en baterías. La magnitud exacta de esa demanda dependerá del diseño de cada proyecto y no existe todavía una cifra pública consolidada para Ulanqab.
La ciudad muestra así una de las consecuencias físicas de la expansión de la inteligencia artificial: mientras los modelos operan en el entorno digital, la infraestructura que los sostiene depende de una cadena industrial intensiva en electricidad, redes y materiales.
La transformación de Mongolia Interior busca aprovechar precisamente esa relación. Una región históricamente especializada en exportar carbón y electricidad está intentando utilizar una proporción creciente de su energía dentro del territorio para producir capacidad computacional. Ulanqab es uno de los casos más avanzados de esa estrategia y, al mismo tiempo, un ejemplo de cómo el crecimiento mundial de la IA comienza a cruzarse directamente con la planificación energética, la infraestructura eléctrica, el agua y las cadenas de suministro minerales.




