La exploración en el proyecto Salvadora delineó un nuevo corredor estructural con valores de hasta 12,80 g/t de oro en Quebrada Salada, mientras nuevas líneas geofísicas extienden el área de interés alrededor del descubrimiento San Juan.
San Lorenzo Gold amplió el potencial exploratorio de su proyecto Salvadora, en la Región de Atacama, tras delinear un corredor estructural aurífero de aproximadamente 2 kilómetros de longitud en Quebrada Salada y extender la huella geofísica del objetivo San Juan, donde perforaciones anteriores ya habían interceptado amplios intervalos mineralizados con oro.
El proyecto abarca actualmente 11.962 hectáreas y reúne distintos objetivos asociados a sistemas epitermales y de tipo pórfido. Los nuevos antecedentes agregan una zona todavía en etapa temprana de exploración, pero con expresión mineralizada en superficie y anomalías geofísicas cercanas que aún no han sido probadas mediante perforación.
Quebrada Salada abre un nuevo frente exploratorio
Los trabajos de reconocimiento, mapeo geológico y muestreo superficial realizados en Quebrada Salada identificaron un corredor estructural orientado de norte a noroeste, con múltiples diques félsicos subparalelos y zonas de vetillas de cuarzo asociadas a óxidos de hierro.
La campaña consideró 27 muestras de roca y regolito recolectadas en junio de 2026. Los resultados alcanzaron valores de hasta 12,80 gramos por tonelada de oro, además de anomalías auríferas distribuidas en distintos puntos del trazado reconocido.
La dimensión de aproximadamente 2 kilómetros corresponde por ahora a una expresión superficial del sistema y no a un recurso mineral ni a una continuidad de leyes demostrada. El muestreo fue selectivo, por lo que sus resultados tampoco pueden extrapolarse directamente al conjunto del corredor.
Uno de los aspectos que aumenta el interés técnico del sector es su ubicación respecto de las campañas de polarización inducida, o IP. Las estructuras mineralizadas se encuentran en el margen oriental de la cobertura geofísica existente, próximas a distintas respuestas de cargabilidad, mientras parte del corredor permanece fuera del área levantada.
Esto deja abierta una etapa de trabajo destinada a determinar si la mineralización epitermal observada en superficie tiene continuidad en profundidad o forma parte de un sistema hidrotermal de mayor escala.
San Juan amplía su huella geofísica
En paralelo, San Lorenzo incorporó las nuevas líneas de IP D10 y D11 a la interpretación del área San Juan, complementando los perfiles D8 y D9 disponibles previamente.
El descubrimiento de San Juan surgió precisamente después de perforar una anomalía de cargabilidad sin expresión evidente en superficie en la línea D8. Esa perforación entregó posteriormente varios intervalos de oro de amplitud relevante.
Entre los resultados previamente obtenidos destaca el pozo SAL-10-25, con 102,3 metros a 1,33 g/t de oro y otro intervalo de 52,6 metros a 1,67 g/t de oro.
El pozo SAL-09-25, en tanto, interceptó 58,5 metros a 1,07 g/t de oro y otro tramo independiente de 60,3 metros a 1,01 g/t de oro.
Los nuevos levantamientos muestran respuestas de cargabilidad distribuidas entre las líneas D8 y D11. La línea D9, ubicada aproximadamente 500 metros de D8, contiene una anomalía amplia que todavía no ha sido perforada sistemáticamente, mientras D10 y D11 agregan nuevas respuestas hacia sectores más alejados.
Aún no está demostrada la continuidad geológica o mineralizada entre todas estas anomalías. La próxima fase deberá establecer si corresponden a partes de un mismo sistema o a cuerpos separados dentro del distrito.
Perforaciones buscarán cerrar la brecha entre D8 y D9
La prioridad inmediata en San Juan será avanzar con perforaciones escalonadas desde el área del descubrimiento en D8 hacia D9.
El espacio entre ambas líneas constituye una zona todavía poco probada, pese a la magnitud de la respuesta geofísica detectada. Una eventual continuidad entre la mineralización ya perforada y las anomalías adyacentes permitiría aumentar significativamente el tamaño del objetivo exploratorio, aunque ese escenario todavía requiere confirmación directa mediante sondajes.
San Lorenzo también trabaja en una integración tridimensional de cerca de una década de información geofísica recopilada en Salvadora, cubriendo aproximadamente 18 kilómetros de la propiedad. El objetivo es integrar campañas históricas y recientes en un único modelo que permita definir con mayor precisión la geometría de las anomalías y priorizar nuevos blancos.
Cerro Blanco mantiene activa la campaña de sondajes
Mientras avanzan los trabajos en Quebrada Salada y San Juan, la compañía mantiene perforaciones en el objetivo Cerro Blanco bajo un programa autorizado que contempla hasta 20 plataformas de sondaje.
Cerro Blanco corresponde a otro de los principales blancos del proyecto Salvadora y combina alteración hidrotermal, respuestas geofísicas y mineralización aurífera reconocida mediante perforación.
Uno de los resultados anteriores de mayor amplitud fue obtenido en SAL-01-24, que interceptó 153,5 metros con una ley promedio de 1,04 g/t de oro.
La campaña actual busca establecer la extensión y continuidad de ese sistema, tanto lateralmente como en profundidad.
Un proyecto con varios sistemas bajo evaluación
Salvadora se ubica en la provincia de Chañaral, aproximadamente 25 kilómetros al este de Diego de Almagro y 15 kilómetros al sur de El Salvador, dentro de una zona ampliamente reconocida por la presencia de sistemas de cobre y oro.
La estrategia exploratoria del proyecto ha ido combinando geología superficial, antiguas labores mineras, geoquímica, polarización inducida y perforación para avanzar desde anomalías superficiales hacia blancos ocultos.
El caso de San Juan es particularmente relevante para la interpretación de Quebrada Salada: la mineralización descubierta en ese sector fue identificada después de avanzar desde evidencias superficiales hacia anomalías IP en profundidad.
Sin embargo, Quebrada Salada se encuentra aún en una fase menos avanzada. Los valores de hasta 12,80 g/t de oro corresponden a muestras superficiales puntuales y no permiten por sí solos estimar tonelaje, ley media ni recursos minerales.
La siguiente etapa deberá ampliar la cobertura geológica y geofísica antes de definir eventuales blancos de perforación.
Para la exploración aurífera y cuprífera en Atacama, el avance de Salvadora agrega nuevos objetivos dentro de un proyecto que ya registra varios sistemas mineralizados independientes. El foco durante las próximas campañas estará puesto en determinar si la expansión geofísica de San Juan se traduce en continuidad mediante perforación y si el corredor de Quebrada Salada puede evolucionar desde una anomalía superficial hacia un objetivo mineralizado de escala mayor.









