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Senado aprueba megaproyecto con 26 votos y abre fase clave para permisos, inversión y agenda económica

El Senado aprobó la idea de legislar el megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica, con una votación ajustada de 26 a favor y 23 en contra, dejando abierta una negociación clave.

Senado aprueba megaproyecto con 26 votos y abre fase clave para permisos, inversión y agenda económica

El proyecto de reconstrucción y reactivación económica del gobierno avanzó en general con el mínimo necesario en la Sala del Senado. La abstención de Pedro Araya dejó abierta una negociación relevante para los capítulos tributarios, laborales y ambientales.

El Senado aprobó la idea de legislar del denominado megaproyecto de reconstrucción nacional y desarrollo económico social, una iniciativa amplia que combina medidas tributarias, laborales, ambientales, de vivienda y reactivación económica. La votación fue estrecha: 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, justo el umbral requerido para permitir que el texto siga su tramitación en particular.

La abstención del senador Pedro Araya (PPD), representante de Antofagasta, fue el principal movimiento político de la jornada. Aunque no entregó un respaldo directo al proyecto, sí fue interpretada por el Ejecutivo como una señal de apertura para negociar cambios en la etapa que viene, especialmente en materias de institucionalidad ambiental y permisos.

Según el reporte de La Tercera, la iniciativa quedó habilitada para continuar su discusión “en particular” en la Comisión de Hacienda y luego en las comisiones de Trabajo y Medio Ambiente. Ese será el espacio donde el gobierno deberá buscar votos adicionales o moderar los puntos más resistidos del texto.

Una votación ajustada que obliga a negociar

El resultado dejó claro que el Ejecutivo logró mantener alineada a su base de apoyo, pero sin margen político suficiente para asegurar una tramitación despejada. La aprobación por el mínimo convierte la discusión artículo por artículo en el verdadero centro de gravedad del proyecto.

El punto más sensible para sectores de oposición es que la iniciativa mezcla materias de alta complejidad fiscal, tributaria, laboral y ambiental bajo una sola arquitectura legislativa. En la práctica, esto obliga a discutir en paralelo temas que tienen impactos distintos: desde la reducción de impuestos corporativos hasta reglas de permisos, incentivos al empleo formal y medidas de reconstrucción para zonas afectadas por incendios.

El propio Senado había informado previamente que, tras el despacho en general desde la Comisión de Hacienda, el texto debía pasar por Sala y luego abrir un plazo de indicaciones para que Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente revisaran las enmiendas del Ejecutivo y los parlamentarios. La Comisión de Hacienda del Senado había aprobado la idea de legislar por 3 votos a favor y 2 en contra, tras escuchar a más de 40 expositores.

Los contenidos económicos del megaproyecto

El proyecto incluye medidas orientadas a inversión, crecimiento, reconstrucción, empleo y competitividad tributaria. Entre los puntos ya detallados por el Senado figuran la reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría para grandes empresas desde 27% a 23%, con una trayectoria proyectada de 25,5% en 2027 y 24% en 2028, además de la reintegración del sistema tributario.

Otra medida relevante para el mundo de la inversión es la invariabilidad tributaria por 25 años para proyectos superiores a US$50 millones, tanto de inversionistas nacionales como extranjeros. Ese punto es especialmente sensible para sectores intensivos en capital, como minería, energía, infraestructura y construcción, donde los plazos de maduración de los proyectos suelen superar varios gobiernos.

El Senado también consignó la inclusión de un crédito tributario al empleo formal, la exención transitoria del IVA a la compra de viviendas nuevas, el fin del pago de contribuciones por la vivienda principal para personas mayores de 65 años y un aumento del Fondo de Emergencia Transitorio por Incendios para Valparaíso, con extensión a Ñuble y Biobío.

Por qué importa para minería e inversión

Aunque la discusión se instaló principalmente en clave tributaria y política, el capítulo ambiental y de permisos tiene especial relevancia para la industria minera. Chile enfrenta una cartera de proyectos que depende de aprobaciones ambientales, permisos sectoriales, infraestructura hídrica, energía, relaves, desalación y obras logísticas. Por eso, cualquier cambio en procedimientos de evaluación y fiscalización puede tener efectos directos sobre los tiempos de inversión.

En la discusión legislativa, Araya puso el foco precisamente en ese punto. El senador por Antofagasta advirtió que no debe confundirse modernización con debilitamiento institucional, especialmente en materia de evaluación ambiental, participación ciudadana y capacidades de fiscalización. Esa señal es relevante porque Antofagasta concentra una parte sustantiva de la producción minera chilena y varios de los proyectos de inversión más intensivos en permisos.

Para el sector privado, la reducción de tiempos regulatorios puede mejorar la competitividad frente a otras jurisdicciones mineras. Para las comunidades y autoridades ambientales, el riesgo está en que una tramitación más rápida reduzca estándares, espacios de participación o controles técnicos. La discusión de fondo será si el proyecto logra acelerar permisos sin deteriorar la legitimidad ambiental de las inversiones.

Datos clave

  • Proyecto: reconstrucción nacional y desarrollo económico social.

  • Estado legislativo: aprobado en general en la Sala del Senado.

  • Votación: 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención.

  • Abstención clave: Pedro Araya, senador PPD por Antofagasta.

  • Próxima etapa: discusión en particular en Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente.

  • Medidas económicas: rebaja gradual del Impuesto de Primera Categoría de 27% a 23% para grandes empresas.

  • Inversión: invariabilidad tributaria por 25 años para proyectos superiores a US$50 millones.

  • Materias sensibles: permisos ambientales, recaudación fiscal, empleo formal, contribuciones, vivienda y reconstrucción.

El flanco fiscal y el debate por crecimiento

El gobierno defiende el proyecto como una vía para recuperar crecimiento, inversión y empleo formal. En la presentación ante el Senado, Hacienda sostuvo que la baja inversión responde a pérdida de competitividad tributaria y trabas regulatorias, por lo que el paquete busca combinar incentivos económicos con simplificación administrativa.

La oposición, en cambio, ha cuestionado el impacto fiscal de la rebaja tributaria y la amplitud del proyecto. En la Comisión de Hacienda, senadoras como Daniella Cicardini y Paulina Vodanovic plantearon reparos sobre la recaudación, la sostenibilidad de las medidas y la conveniencia de separar la reconstrucción de la reforma tributaria. Esas diferencias seguirán abiertas en la etapa de indicaciones.

Para la minería, el debate fiscal no es secundario. La industria opera bajo altos niveles de inversión inicial, ciclos largos de precios y una carga regulatoria que combina impuestos generales, royalty minero, permisos ambientales y exigencias sectoriales. Un cambio tributario amplio puede mejorar señales de inversión, pero también debe ser evaluado junto con estabilidad fiscal, certeza jurídica y financiamiento público de capacidades regulatorias.

Qué observará la industria

La próxima fase será determinante. El plazo de indicaciones y la revisión en comisiones permitirán saber si el Ejecutivo mantiene el corazón del proyecto o si acepta ajustes para ampliar la base política. En particular, el mercado seguirá con atención tres frentes: la rebaja tributaria, la invariabilidad para inversiones superiores a US$50 millones y los cambios a permisos ambientales.

Para minería, energía e infraestructura, el resultado no solo medirá la capacidad legislativa del gobierno, sino también la dirección regulatoria que Chile quiere tomar para destrabar inversión sin abrir un conflicto mayor con comunidades, oposición y organismos ambientales.

El avance en general entrega oxígeno político al Ejecutivo, pero no despeja el camino. La votación por el mínimo dejó al proyecto vivo, aunque condicionado a una negociación donde cada artículo puede redefinir el alcance real de la reforma.

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