El caso generó una fuerte reacción del Gobierno tras la encerrona que terminó con la muerte de un menor. Los nuevos detenidos pasarían a control durante la jornada.
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, valoró la detención de un sexto involucrado en el crimen de Alejandro, un niño de 12 años que murió tras una encerrona registrada en San Bernardo, en un caso que volvió a instalar la presión sobre la persecución penal de delitos violentos cometidos por bandas dedicadas al robo de vehículos.
Según informó La Tercera, el secretario de Estado destacó el trabajo de Carabineros y la coordinación con la Fiscalía Metropolitana Occidente, luego de que se confirmara una nueva detención vinculada al hecho.
“Nada devuelve su vida ni calma el dolor de su familia. Pero frente a una brutalidad así no puede haber impunidad, excusas ni miramientos con los asesinos”, señaló Arrau en redes sociales. El ministro agregó que quienes resulten responsables deben enfrentar “todo el rigor que la ley contempla”.
Qué se sabe de los detenidos
Durante este jueves se realizó el control de detención de los primeros cuatro imputados. De acuerdo con los antecedentes conocidos, dos menores quedaron en internación provisoria y dos adultos en prisión preventiva.
Además, se informó que otros dos detenidos pasarían a control de detención durante la misma jornada. Se trataría de dos adultos de 18 y 23 años.
Carabineros detalló que uno de los sujetos llegó hasta la 62° Comisaría para entregarse, mientras que otro fue capturado en Puente Alto tras un allanamiento realizado por personal del OS9.
El perfil que indaga la investigación
La capitán Javiera García, de Carabineros, indicó que el perfil de los detenidos y de la banda apunta a delitos contra la propiedad cometidos con violencia, incluyendo robos con violencia, robos con intimidación y hechos vinculados al robo de vehículos.
Ese antecedente es clave para la investigación, porque el caso no solo se indaga como un hecho aislado, sino dentro de una secuencia asociada a delitos violentos y a bandas que operan mediante encerronas o portonazos.
Por qué el caso marca la agenda de seguridad
La muerte del niño de 12 años provocó conmoción pública por la brutalidad del delito y por la edad de la víctima. También abrió nuevamente el debate sobre reincidencia, participación de menores de edad en delitos graves, coordinación policial y capacidad del Estado para prevenir ataques violentos en zonas urbanas.
La reacción del Ministerio de Seguridad se produjo en medio de una fuerte presión social por resultados concretos en este tipo de casos. Para las familias, el punto central está en la velocidad de la investigación, la identificación de todos los involucrados y las medidas cautelares que adopten los tribunales mientras avanza la causa.
Lo que viene ahora
El avance de la causa dependerá de los controles de detención, las formalizaciones y los antecedentes que presente la Fiscalía Metropolitana Occidente. Por ahora, la investigación mantiene el foco en determinar la participación específica de cada detenido y establecer si todos tuvieron responsabilidad directa en la encerrona que terminó con la muerte del menor.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio la persecución de bandas dedicadas al robo violento de vehículos, un delito que golpea directamente la sensación de seguridad de los hogares y que, en esta ocasión, terminó con una víctima menor de edad.



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