La junior canadiense comenzó un programa geoquímico de suelos para rastrear el origen de muestras de sedimentos de corriente que alcanzaron hasta 6,38 g/t de oro y convertir las anomalías en blancos para la primera campaña de perforación del proyecto.
Stockworks Gold inició una nueva etapa de exploración en su proyecto aurífero Pirenópolis, en el estado de Goiás, Brasil, con un programa detallado de geoquímica de suelos destinado a localizar la fuente en roca de anomalías de oro detectadas previamente en dos drenajes paralelos. El trabajo representa un paso clave para transformar resultados superficiales de alta ley en objetivos concretos de perforación.
El proyecto, controlado en un 100% por la compañía, se encuentra todavía en una fase temprana. Sin embargo, los trabajos realizados hasta ahora han permitido acotar sectores donde podría encontrarse la fuente primaria del oro transportado por los cursos de agua, después de registrar valores de hasta 6,38 ppm de oro, equivalentes a 6,38 g/t Au, en muestras de sedimentos.
La campaña actual busca determinar si esas concentraciones tienen correspondencia con mineralización alojada en el basamento y establecer blancos prioritarios para la primera perforación de Stockworks en Pirenópolis.
De las anomalías en los ríos a una posible fuente en roca
La exploración previa identificó valores anómalos de oro en dos drenajes paralelos separados entre 1 y 1,5 kilómetros. El seguimiento aguas arriba mostró que las anomalías persistían hasta determinados puntos y luego desaparecían abruptamente, un comportamiento geoquímico que permite restringir el área desde donde podría estar incorporándose el metal a los sedimentos.
Los resultados obtenidos en la campaña ejecutada en diciembre de 2025 reforzaron ese modelo. En esa etapa se recolectaron 31 muestras de sedimentos de corriente y se obtuvo el máximo de 6,38 ppm de oro, junto con otras cuatro muestras que registraron entre 1,64 ppm y 0,424 ppm Au.
Otro elemento relevante es la presencia de un bloque flotante de cuarzo mineralizado que entregó 0,8 g/t de oro en el mismo entorno exploratorio. Aunque un bloque transportado no permite establecer por sí solo la ubicación ni las dimensiones de una eventual mineralización primaria, su presencia entrega una evidencia adicional para orientar el seguimiento de terreno.
El programa en curso contempla ahora un muestreo de suelos mediante una grilla detallada, tanto lateralmente como en el espacio situado entre ambos drenajes. La finalidad es identificar concentraciones elevadas de oro en suelo y elementos indicadores asociados que permitan reducir progresivamente el tamaño de las áreas objetivo.
Magnetometría suma una segunda capa de información
La estrategia de Stockworks no se limita a seguir las anomalías geoquímicas. La compañía completó previamente un levantamiento magnético de alta resolución y baja altura mediante drones, cuyos resultados identificaron una estructura magnética regional coincidente con el área interpretada como posible fuente del oro.
La estructura ha sido interpretada como una posible falla o zona de cizalla. Desde una perspectiva exploratoria, este tipo de estructuras resulta relevante porque puede proporcionar vías para la circulación de fluidos hidrotermales y controlar la ubicación de sistemas mineralizados.
La combinación entre geoquímica y magnetometría será, por tanto, uno de los elementos centrales para seleccionar los futuros blancos.
Stockworks espera integrar los resultados del muestreo de suelos con la información magnética para definir posiciones prioritarias antes de iniciar su primera campaña de perforación en Pirenópolis. El proyecto todavía no dispone de resultados de sondajes que permitan establecer continuidad, espesor o ley de una mineralización en roca, por lo que esa futura etapa será determinante para evaluar el potencial geológico de las anomalías superficiales.
Un segundo sector amplía el área de interés
La exploración también detectó otra anomalía aurífera dentro de la propiedad, donde las muestras de sedimentos alcanzaron hasta 0,943 ppm de oro, aproximadamente 0,94 g/t Au. Este sector presenta una firma geoquímica diferente a la observada en el objetivo principal.
Esa diferencia abre la posibilidad de que exista una fuente distinta de mineralización, aunque será necesario avanzar con trabajos adicionales antes de determinar su origen.
Stockworks está extendiendo el muestreo geoquímico de suelos hacia esta segunda anomalía, mientras desarrolla paralelamente prospección en los drenajes para localizar nuevos bloques y fragmentos mineralizados. Parte del trabajo estará concentrado alrededor del sector donde fue obtenida la muestra de 6,38 g/t de oro.
La existencia de más de un sector anómalo adquiere relevancia para una propiedad greenfield, porque permite evaluar distintos objetivos antes de comprometer capital en perforación. En esta fase, la prioridad consiste precisamente en reducir la incertidumbre geológica y establecer cuáles de las anomalías superficiales justifican sondajes.
Pirenópolis y la búsqueda del origen del oro aluvial
El contexto histórico agrega otro componente al programa. La región de Pirenópolis registró actividad aurífera aluvial desde el siglo XVIII y durante parte del siglo XIX, pero las fuentes primarias que alimentaron ese oro transportado por los sistemas fluviales no han sido identificadas mediante exploración moderna sistemática.
Ese antecedente explica la estrategia adoptada por Stockworks: seguir geoquímicamente el oro desde los drenajes hacia las cabeceras, cruzar los resultados con estructuras geofísicas y posteriormente probar los sectores seleccionados mediante perforación.
Pirenópolis se encuentra además dentro del mismo cinturón geológico regional que alberga la mina Paracatu de Kinross Gold. La coincidencia regional constituye únicamente un elemento de contexto geológico y no demuestra que Pirenópolis contenga un depósito comparable.
Goiás, por su parte, mantiene una actividad minera diversificada y cuenta con operaciones de oro y cobre-oro, lo que entrega al proyecto un entorno regional con infraestructura y experiencia minera.
La perforación será la prueba decisiva
La nueva campaña marca el paso desde una exploración regional basada principalmente en sedimentos de corriente hacia un trabajo de mayor resolución orientado directamente a la selección de blancos.
Para Stockworks, el desafío inmediato será comprobar si los máximos geoquímicos observados hasta ahora pueden relacionarse con estructuras mineralizadas continuas en roca. Un resultado de 6,38 g/t Au en sedimentos de corriente es una anomalía exploratoria relevante, pero no equivale a una ley de mineral ni permite inferir recursos, reservas o dimensiones de un eventual depósito.
Esa distinción será central a medida que Pirenópolis avance hacia perforación.
Si el programa de suelos logra definir anomalías coherentes y estas mantienen una relación espacial con las estructuras detectadas por magnetometría, Stockworks dispondrá de una base más precisa para diseñar sus primeros sondajes. Esa campaña será la que permita determinar si el oro observado en los drenajes constituye solamente una señal geoquímica localizada o la expresión superficial de un sistema mineralizado alojado en roca.
Por ahora, Pirenópolis entra en una etapa de mayor detalle exploratorio, con dos áreas anómalas bajo seguimiento y una combinación de geoquímica y geofísica destinada a resolver una pregunta que permanece abierta desde la histórica explotación aluvial de la región: dónde se encuentra la fuente primaria del oro.









