Industria Minera

Vicuña podría requerir hasta 35.000 empleos en su peak y abre una ventana para talento minero chileno

La aprobación del RIGI para Vicuña plantea un desafío laboral significativo en Argentina y Chile, con una proyección de hasta 35.000 empleos necesarios para desarrollar uno de los mayores distritos mineros del mundo.

Vicuña podría requerir hasta 35.000 empleos en su peak y abre una ventana para talento minero chileno
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Aclaración: Vicuña se refiere a Proyecto Vicuña ubicada en Distrito Vicuña en sector Argentino.

La aprobación del RIGI para Vicuña no solo activó una nueva etapa de inversión minera en San Juan. También abrió una pregunta clave para Argentina y Chile: de dónde saldrá la fuerza laboral necesaria para construir, poner en marcha y operar uno de los mayores distritos de cobre, oro y plata en desarrollo a nivel global.

La base confirmada ya es alta. Según Vicuña Corp., el proyecto actualmente sostiene más de 2.600 empleos directos e indirectos. A su vez, Lundin Mining proyecta que, durante la construcción, Vicuña demandará en promedio 5.500 trabajadores directos y contratistas, además de 19.000 empleos indirectos.

A partir de esos datos, una proyección razonable para el peak constructivo se ubica entre 28.000 y 35.000 puestos directos, contratistas e indirectos, considerando que los megaproyectos de cobre suelen tener puntas de contratación superiores al promedio informado para toda la fase de construcción. Esa estimación coincide con la lectura pública del Gobierno argentino, que ha hablado de más de 30.000 empleos directos e indirectos asociados al desarrollo.

La magnitud frente al mercado laboral de San Juan

[Imagen] https://www.redimin.cl/wp-content/uploads/2026/06/proyecto-vicuna-drone-veladero-1300x866.jpg

El dato relevante es la escala relativa. San Juan tenía cerca de 5.369 empleos mineros formales directos a enero de 2026, según información provincial basada en datos oficiales del sector. Eso significa que solo la dotación directa y de contratistas promedio prevista para la construcción de Vicuña podría equivaler, por sí sola, a casi todo el empleo minero formal directo actual de la provincia.

Por eso, el proyecto difícilmente podrá abastecerse solo con mano de obra local calificada desde el primer día. La prioridad política y social seguirá estando en trabajadores de San Juan, especialmente de Iglesia, Jáchal, Albardón y el Gran San Juan, pero los perfiles más especializados probablemente deberán venir de una mezcla más amplia: otras provincias argentinas, contratistas internacionales y, en ciertos segmentos, Chile.

Proyección por etapa

EtapaPeriodo referencialDotación probableLectura laboral
Ingeniería, accesos y preparación2026-20272.600 a 6.000 empleos asociadosMayor peso de ingeniería, caminos, campamentos, logística, permisos y servicios tempranos
Construcción principal2028-203024.500 promedio; peak posible de 28.000 a 35.000Alta demanda de contratistas, montaje, movimiento de tierra, planta, energía, agua y campamentos
Puesta en marcha2030-203210.000 a 18.000 empleos asociadosMenos obra civil y más comisionamiento, mantenimiento, planta, mina y sistemas
Operación estableDesde 2031-20329.000 a 15.000 empleos directos, contratistas e indirectosDotación más estable, con foco en operación mina, concentradora, mantenimiento, relaves, energía y logística

Estas cifras no corresponden a una guía oficial por perfil, sino a una proyección sectorial construida a partir de la dotación promedio informada por Lundin, el avance por etapas del proyecto y la intensidad laboral típica de un desarrollo cuprífero de alta montaña.

De dónde saldrán probablemente los trabajadores

La primera fuente será San Juan. Allí estará la presión política y comunitaria para maximizar contratación local, especialmente en empleos operativos, administrativos, servicios generales, transporte, alimentación, seguridad, mantenimiento básico, construcción civil y apoyo logístico.

La segunda fuente será el resto de Argentina. Para Vicuña, los mercados laborales más relevantes serán Santa Cruz, por su experiencia en minería metalífera; Catamarca, Salta y Jujuy, por el aprendizaje acumulado en minería de altura y litio; Mendoza y La Rioja, por cercanía geográfica; y Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, por disponibilidad de ingeniería, manufactura, metalmecánica, servicios industriales y empresas contratistas.

También es probable que Neuquén y otras provincias energéticas aporten técnicos y contratistas vinculados a obras eléctricas, ductos, logística pesada, mantenimiento industrial, campamentos y operación en zonas remotas. La construcción de una línea eléctrica de 500 kV, infraestructura de acceso, sistemas de agua y servicios de alta montaña exigirá capacidades que no siempre están disponibles en una sola provincia.

Qué perfiles serán más demandados

En la fase de construcción, los perfiles críticos serían:

  • Operadores de maquinaria pesada, excavadoras, bulldozers, motoniveladoras, grúas, perforadoras y camiones de gran tonelaje.

  • Técnicos en mantenimiento mecánico, eléctrico, electromecánico e instrumentación.

  • Soldadores, caldereros, montajistas, piping, estructuras metálicas y equipos rotatorios.

  • Ingenieros civiles, mecánicos, eléctricos, geotécnicos, hidráulicos y de proyectos.

  • Especialistas en seguridad, salud ocupacional, emergencias, medicina de altura y gestión ambiental.

  • Topógrafos, geólogos, planificadores mina, supervisores de terreno y control de calidad.

  • Personal de campamento, transporte, abastecimiento, alimentación, seguridad, bodegas y logística.

En operación, la demanda cambiará hacia perfiles permanentes: operadores de mina, operadores de planta concentradora, mantenedores de palas, camiones, chancadores, molinos, correas, bombas y sistemas eléctricos; metalurgistas; especialistas en relaves; técnicos en automatización, dispatch, telecomunicaciones, redes industriales, control de procesos y analítica operacional.

La propia bolsa de empleo de Vicuña ya muestra señales de esa transición: aparecen vacantes vinculadas a dispatch, entrenamiento mina, contratos, compras, ingeniería civil, geología de recursos, tecnologías de información, salud, operación de equipos de mina y gerencias de mina y planta.

Chile puede entrar, pero no como reemplazo masivo

Chile aparece como una fuente probable de talento, pero no necesariamente como una migración laboral masiva. Lo más probable es que Vicuña necesite desde Chile perfiles especializados, equipos de puesta en marcha, supervisores, entrenadores, contratistas y proveedores con experiencia probada en gran minería de cobre.

Atacama es la primera región a mirar. No solo por cercanía geográfica, sino porque Vicuña contempla infraestructura chilena asociada a puerto, desalación, conducción de agua y exportación de concentrado. Además, Lundin opera Candelaria y Caserones en Chile, lo que puede facilitar transferencia de conocimiento, proveedores y prácticas operacionales.

Antofagasta también puede ser relevante. La región concentra experiencia en rajos de gran escala, mantenimiento de equipos móviles, plantas concentradoras, autonomía, dispatch, chancado, molienda, flotación, correas de larga distancia, relaves, desalación y logística minera. Calama, Antofagasta y Mejillones podrían aportar contratistas y especialistas para etapas de montaje, comisionamiento y operación.

Tarapacá podría aportar experiencia en operaciones de altura, especialmente desde faenas como Collahuasi y Quebrada Blanca. Coquimbo y la Región Metropolitana pueden entrar por ingeniería, EPCM, abastecimiento, servicios profesionales, planificación, estudios ambientales, logística, compras, automatización, software minero y gestión de proyectos.

La limitación: Chile tampoco tiene talento sobrante

La oportunidad chilena existe, pero tiene un límite. El mercado laboral minero chileno también enfrenta brechas. La Alianza CCM-Eleva ha estimado que la gran minería chilena requerirá más de 34.000 nuevos talentos hacia 2032, con alta demanda en mantenedores, operadores, supervisores, procesamiento y mantenimiento.

Eso significa que Vicuña competirá por perfiles escasos en la misma macrozona minera andina. Los mantenedores mecánicos, electromecánicos, instrumentistas, operadores de equipos móviles, operadores de planta, supervisores de mantenimiento y especialistas en automatización serán disputados por Chile, Argentina y Perú al mismo tiempo.

Por esa razón, la participación chilena más probable no estará en cubrir miles de cargos básicos, sino en exportar servicios intensivos en experiencia: entrenamiento de operadores, mantenimiento mayor, comisionamiento de plantas, ingeniería de relaves, desalación, operación portuaria, control de procesos, confiabilidad, planificación minera, seguridad en alta montaña y gestión de contratistas.

El desafío para Vicuña

El principal desafío laboral no será solo contratar personas, sino formarlas a tiempo. Si la decisión final de inversión se concreta antes de fin de año, la ventana de preparación será corta para una obra de esta escala. San Juan deberá acelerar programas de capacitación técnica, certificación de competencias, formación de mujeres en minería, reconversión laboral y alianzas con proveedores.

Para Chile, la oportunidad será doble: vender servicios especializados y participar en la cadena de valor del proyecto. Pero también habrá un riesgo: si los salarios y condiciones de Vicuña resultan competitivos, el proyecto podría atraer talento senior desde faenas chilenas, especialmente en perfiles de mantenimiento, construcción, puesta en marcha y planificación.

Vicuña no solo competirá por capital, energía y permisos. También competirá por personas. Y en esa carrera, el talento minero chileno podría transformarse en una pieza clave para acelerar la construcción y reducir riesgos operacionales en uno de los proyectos cupríferos más relevantes de la década.